Sima Expo Madrid

Debate sobre la reinvención del proceso de edificación: proceso de industrialización de viviendas


Julián Domínguez, socio director de Cip Arquitectos, abría el foro con una predicción que han compartido el resto de los ponentes: “Estamos abocados a la industrialización y, por tanto, la mano de obra futura tendrá otras características y pedirá otras condiciones, tendrá mucho más que ver con trabajar en una fábrica y en una cadena de montaje, que estar a pie de obra”. José Antonio Tenorio, investigador titular de CSIC, puntualizó que la industrialización lleva muchos años con nosotros, pero que es ahora cuando se está reinventando y añadió: “La empresa que no se esté industrializando ya, quedará fuera del mercado y no podrá llegar a las prestaciones que le pide la reglamentación. Los edificios del futuro van a ser industrializados sí o sí”.

En ese sentido, Ángel Fernández, gerente de industrialización de Aedas Homes, apuntó que la industrialización pivotará sobre la estandarización y refirió el caso particular de la compañía: “Hace un par de años que detectamos una gran ineficiencia en el proceso promotor y creemos que la industrialización es un proceso imparable, que no solo tiene que ver con la manera en la que se construye una vivienda, sino con que todos los agentes que participamos nos involucremos en la cadena de valor. Ahora contamos con nueve promociones industrializadas en marcha y unas 200 viviendas unifamiliares diseñadas y fabricadas mediante sistemas industrializados modulares, ya sea con estructuras de acero o de hormigón. Las ventajas son enormes, pero se resumen en cuatro: certitud en plazo, costes, calidad y seguridad”.

Begoña López, directora comercial de Normetal abundó en la idea de que la ndustrialización es un proceso necesario. “En otros países tiene desde hace tiempo peso específico importante en su economía y en España es necesario que se vayamos a eso y minimicemos la forma de trabajar tradicional. Antes pensábamos que la industrialización era prefabricación y algo de menor calidad, pero, en realidad, es profesionalización. Eso sí, hay que contemplarla desde el momento de inicio –cuando hacemos el proyecto de arquitectura e ingeniería de detalle– hasta el desarrollo final. Esto lo que nos permite es planificar y prever. Facilita el trabajo a la dirección facultativa y a los promotores y además consigue unos estándares de calidad muy elevados. La industrialización es mejorar y ser más sostenibles, porque casi todos los materiales son reciclables y se realiza una gestión de residuos controlada”.

Durante el debate, sin embargo, también se pusieron de manifiesto algunos de los obstáculos para que avance esta nueva fórmula. Fernando Moliner, consejero delegado de Activitas, remarcó la voluntad del sector de sumarse al progreso, pero mencionó algunas trabas para conseguirlo: “Existe la tecnología disponible, pero la realidad es que el porcentaje de industrialización es muy bajo porque no hay suficiente industria auxiliar para industrializar nuestro sector. Cuando un sector se industrializa la sociedad puede pedirle que sea más eficiente en costes, pero para eso tiene que tener una economía de escala, con una industria auxiliar certificada, homologable y que pueda exportar sus productos. Medir en obra es un atraso, una aberración y uno de los grandes enemigos de la industrialización. Si hacemos estos deberes, mejoraremos en los ratios de competitividad mundial, porque esto ha venido para quedarse. Pero, ahora bien, la industrialización tiene que tener un valor diferencial, tenemos que hacer productos únicos, diferentes, como hace la industria automovilística”, remarcó. Y añadió que las ordenanzas municipales son
todavía son un escollo, “pues algunas definen hasta el material de la fachada y esto es sorprendente e inaudito”.

Por su parte, Sandra Llorente, directora de innovación de Vía Célere, insistió en que la formación técnica y de personal es básica: “Si no tenemos eso, la industrialización puede convertirse en algo negativo. Esto tiene que venir ayudado de otras metodologías para afrontar con éxito estos proyectos y una de ellas debe ser promover la innovación también en nuestras propias compañías si queremos ser competitivos”.

Igualmente, Gonzalo del Río, director técnico de Kronos, mostró su apuesta por la industrialización: “Pero con cierta cautela, porque hay que trabajarlo muy bien. El mercado de la mano de obra como la conocíamos ha desaparecido, así que no nos va a quedar otra que industrializar, pero hay mucho camino por recorrer”, concluyó.


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