El 18 de julio al iniciarse el Golpe de Estado y triunfar en África, el gobernador militar Manuel García Álvarez aseguró a las autoridades civiles que el ejército aseguraba el orden constitucional. Pero las guarniciones apostadas en la ciudad lejos de oponerse al levantamiento lo apoyaron. Las organizaciones de izquierdas trataron de presentar resistencia, pero sus fuerzas resultaron insuficientes y entre los días 19 y 20 de julio los golpistas lograron controlar la situación. En Salamanca capital, hecho que desalentó la resistencia en el resto de la provincia solo Ciudad Rodrigo y Béjar tuvieron tímidos intentos de resistir.

La Represión

Con el control pleno de la Provincia, los militares iniciaron la represión contra los dirigentes del Frente Popular y de los partidos de Izquierdas. Como Salamanca no había sufrido episodios anticlericales de especial gravedad la represión se inició en los participantes de la Reforma Agraria Mientras algunos escaparon hacia Portugal, pero el dictador Portugués Salazar rechazó acoger a los refugiados de izquierdas. La única resistencia que los militares encontraron fue una huelga general que se mantuvo hasta el 3 de agosto, pero su seguimiento fue variado y desigual. Todo aquel que ofreciera ya la más mínima resistencia era juzgado como si hubiera cometido un acto de guerra.

Desde al Ayuntamiento de Salamanca, Martín del Valle se ocupó de purgar a los trabajadores y de militarizar los diversos servicios, una vez finalizada la huelga y durante el resto del año la represión fue constante, sobre todo contra personal de los servicios públicos, un ejemplo fueron los maestros de escuela, ya en octubre eran escasos, debido a las detenciones. La represión de los golpistas obedecía a las instrucciones del General Mola de instaurar el terror para evitar cualquier conato de oposición., para ello no se dudo en utilizar ejecuciones en masa. En salamanca, la ausencia de grandes episodios violentos anteriores hacen difícil de justificar esta violencia. Los mecanismos represores más usados fueron la saca, el encarcelamiento y los juicios militares, los primeros días las victimas de la saca y del encarcelamiento solían desaparecer o aparecían muertos, En Salamanca aún hoy se contabiliza unos 600 desaparecidos. Los que eran condenados a la cárcel, tenían en perspectiva que pasar unos 20 años en la cárcel. Estos eran recluidos en la prisión provincial, son una capacidad para unos 100 reclusos llegó a albergar a más de 2000, en condiciones de falta de higiene, alimentos y cuidados médicos que perjudicaron notablemente a los presos. Estos habían sido encarcelados sin juicio previo y los que habían sido juzgados, habían pasado por procesos cuya máxima era que en caso de duda el reo era culpable, cuyo abogado defensor simplemente leía los cargos e incluso se prohibía hablar al acusado. En otros casos las sanciones eran económicas, otra forma de reprimir a la población, sobre todo tras la instauración de los juicios de Responsabilidades políticas cuyo objetivo era la depuración y la incautación. Este sistema no solo se dirigia a los posibles enemigos políticos, también en algunos casos fue usado como instrumento de vengazas personales y de enriquecimiento personal por parte de algunos abogados y burócratas.

Las victimas de la represión fueron:

Aquellos que se opusieron al levantamiento fueron aproximadamente el 40% de los represaliados.
Políticos de Izquierdas del Frente Popular, sobre todo si ostentaban algún cargo público o en las casas del Pueblo o en sindicatos y no podían incluirlos en el primer grupo constituyeron el 35%.
Simpatizantes del Grupo Popular, que habían colaborado de alguna forma durante las elecciones, siendo el 20%.
Personas no incluidas en los grupos anteriores, pero que era conveniente su eliminación debido a tener algun conflicto sobre toda agrícola o ganadero, fue un grupo heterogéneo 5%, en estos casos algunos miembros de la derecha fueron juzgados acusado de pertenecer a la izquierda.
Entre los grupos sociales que sufrieron la represión; el más afectado fueron los jornaleros seguidos por los obreros, en menor número se persiguió a los profesionales liberales, profesores y funcionarios además de los empresarios, entre los militares y policías apenas hubo represaliados. Pero al margen de la profesión o del grupo social, el factor que determinaba el ser victima de la represión era sobre todo la adscripción política, aunque en algunos casos fueran asuntos personales o económicos.

El 29 de julio se iniciaron los fusilamientos, siendo los primeros el alcalde Casto Prieto Carrasco y en diputado socialista Ándres Manso, victimas de los posteriormente famosos paseos, siendo los meses del verano de 1936 los más aciagos para los represaliados, sufriendo sobre todo Salamanca capital, la comarca de Ciudad Rodrigo y la de Béjar.

Tras ajustar cuentas con los rivales políticos y personales, el objetivo se encauzó en depurar los ayuntamientos, por lo que según una orden del 30 de octubre de 1937 y otra posterior del 6 de junio de 1939, todos los ayuntamientos de España debían renovarse. Con esta medida se buscaba sustituir a los concejales elegidos democráticamente, independientemente del partido al que pertenecieran por miembros de la Falange. Esta depuración fue lenta en parte por dirigirse a los ayuntamientos de menos de 3000 habitantes, es decir la mayoría. Todavía en 1943 perduraba algún alcalde de la República, pero en pequeños ayuntamientos sin valor político.

Junto a los ayuntamientos, el nuevo régimen también depuró la universidad según una orden del 11 de noviembre de 1936. Los principales afectados fueron catedráticos de conocidas ideas de izquierdas o liberales. En algunos casos se expedientó a catedráticos que habían sido victimas previamente de los paseos.

Los sublevados encontraron un gran apoyo en el Obispo Pla y Deniel y en las autoridades de la Universidad, ambos trabajaron para legitimar el golpe y crear un marco jurídico para la represión especialmente contra masones y comunistas. Con motivo de organizar esta represión se decidió crear un archivo que recopile información sobre los sujetos susceptibles de ser juzgados.

Especial objeto de la represión fueron los masones, estos se habían establecido en la Provincia de Salamanca en 1872 y habían llegado a tener trece logias, pero en 1936 solo había una llamada Helmántica con unos pocos miembros, los más destacados eran el presidente de la diputación Antolín Núñes Bravo y el concejal Pablo Sotés Potenciado. Su actividad era escasa pero el catedrático de derecho Isaías Sánchez Tejerina se ocupó de buscar el marco legal necesario para juzgarlos. El informe de Sánchez Tejerina, para juzgar a los masones de Salamanca, fue la base teorica para eleborar la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo en 1940. Para poder juzgar a los masones se sostenía que estos estaban dirigidos por la iglesia Anglicana, la cual dependía a su vez de Inglaterra y por lo tanto los masones obedian ordenes de una potencia extranjera, la conclusión final era que ser masón era ser un traidos a la patria.

Junto a Sánchez Tejeira, otros integrantes de la Facultad de Derecho de la Universidad, trabajaron para legitimar el golpe de estado de los militares. La iglesia ya la había legitimado como cruzada, pero los profesores de la Universidad buscaron nuevas justificaciones:

La guerra era librada entre España y la anti-España formada por marxistas y comunistas auspiciados por las potencias extranjeras que querían acabar con España. El origen de la guerra estaría antes de la Revolución Liberal, la cual había privado a España de su esencia, la defensa del catolicismom y su moral, refrendada por un imperio. El uso de la violencia era un método para restituir al pais su gloria pasada.
Otra teoría afirmaba que la guerra no era en realidad una guerra civil, sino una guerra entre España y el comunismo ruso. España estaba defendiendo a Europa del comunismo.
La democracía había minado la unidad católica de los españoles, para recuperarla era necesario acabar con la democracia.
A fianles de 1936 dos de las principales figuras de la política salmantina durante la república, Filiberto Villalobos y Miguel de Unamuno había sido represaliados, el primero estaba en la carcel y el segundo había muerto en arresto domiciliario el 31 de diciembre. La tercera gran figua Gil Robles había perdido todo su poder y durante el franquismo pasaría más años en el exilio que en España, a pesar de ser quien promocionó a los generales golpistas.

Salamanca Capital Franquista

Las autoridades del bando nacional decretaron el día 21 de junio en estado de Guerra, con esta declaración toda la población estaba subordina a las necesidades militares. El rápido dominio de la ciudad, la carencia de objetivos estratégicos o militares para la República y su cercanía con la frontera portuguesa fueron algunas de las razones que motivaron que los militares sublevados decidieran utilizar Salamanca como lugar para hospitalizar a los heridos y acuartelar a las tropas hasta su envió al frente.

Progresivamente la ciudad fue ganando protagonismo para el bando nacional, donde el comandante militar Luis Valdés Cabanilles quien en los dos meses que obstentó el cargo coordinó a las diferentes instituciones de la ciudad para que mostraran su apoyo al levantamiento. Debido a esta campaña, el 30 de septiembre, el obispo de la ciudad Pla y Deniel justificó el golpe en la epistolar Las Dos Ciudades y los catedráticos de la Universidad comenzaron a buscar otra teoría para legitimar el golpe.

Los nuevos gobernadores de la ciudad también se ocuparon de realizar reformas educativas de urgencia como la obligación de los alumnos de llevar un crucifijo a clase, el cambio de nombre de los grupos escolares y la revisión de los libros de texto. Otro cambio patente fue el cambio de nombre de las calles.

En septiembre salamanca se convirtió en una de las candidatas para ser la capital del bando nacional, la denominada capital blanca frente a la capital Roja que era Madrid, para los sublevados. Salamanca estaba totalmente controlada, y no corría el riesgo de sufrir una ofensiva republicana al estar lejana de las regiones controladas por los republicanos y no sufrir en su interior ningún tipo de oposición guerrillera. El 28 de septiembre los principales mandos del bando nacional se reunieron en una finca perteneciente al ganadero Antonio Peréz Tabernero cercana a Salamanca,en Matilla de los Caños. De esta reunión Franco salió elegido como generalísimo. El 1 de octubre Franco decide establecer su cuartel general en Salamanca, concretamente en el palacio Episcopal que le cedió el obispo para tal fin, asumiendo desde este cuartes las funciones de la Junta de Burgos.

Con Salamanca convertida en la capital del bando nacional, la ciudad se llenó de mandos y militares, quedando toda la ciudad y sus habitantes subordinados a estos, voluntariamente o involuntariamente. Durante los meses que esta situación perduró se fue gestando la creación de un partido único franquista en perjuicio de carlistas y dirigentes falangistas. El 19 de abril, Franco unificaba todas las organizaciones políticas con cuyo apoyo contaba en la Falange Española Tradicionalista bajo su mando, había logrado instrumentalizar para sus fines a estos partidos.

El 21 de junio de 1937 el Ayuntamiento de Salamanca decide en honor de Franco cambiar el nombre de la calle Dr Riesco más conocida como calle Toro por calle del Generalísimo. A lo largo del año se continuó con los cambios de las calles.

Al terminar el verano, Franco se trasladó a Burgos y con el los principales organismo del gobierno, aunque la ciudad continuo siendo una plaza importante de la retaguardia durante el resto de la guerra. Continuó albergando las dependencias de diversos servicios del Estado y tropas llegadas de Italia y Alemania. La legión cóndor tuvo dependencias en la ciudad y en 1939 el comandante italiano Truppe Volontaire estuvo estacionado con sus hombres en la ciudad. Además de tropas extranjeras, los soldados de Franco permanecieron en Salamanca acantonados en diversos puntos de la ciudad. Esto propio que aun después de la marcha de Franco la aviación de la República atacara la ciudad y la provincia, siendo el ataque más destacado el sufrido el 21 de enero de 1938 en el que hirieron a treinta y cuatro personas y fallecieron ocho.

En 1939 se instauran campos de prisioneros en Salamanca y Ciudad Rodrigo. En estos campos, los prisioneros eran sometidos a trabajos forzosos mientras eran afinados en barracones de menor capacidad al número de prisioneros que albergaban. A estas condiciones de vida se unían las humillaciones y palizas a las que eran sometidos.

Los campos inicialmente fueron concebidos para albergar a los prisioneros de guerra, pero cuando se instalaron en la provincia de Salamanca se usaron para reprimir a los opositores. Los prisioneros eran clasificados en:

A.Adictos.
AD. Adicto Dudoso.
B. Desafecto con responsabilidades.
C. Desafecto sin responsabilidades
D. Criminales comunes.
Los prisioneros A y AD debían demostrar sus inclinaciones políticas. Los A eran liberados bajo vigilancia o se incorporaban al frente franquista, los C y D iban al Tribunal militar para ser juzgados y los AD y B eran destinados a trabajos forzosos.

Los ultimos meses de la guerra fueron meses dificiles para Salamanca, con cada vez mayores problemas de abastecimiento que sufría la población. Esas dificultades perduraron durante la posguerra. Tras un aparente florecimiento durante la estancia de Franco en la ciudad, Salamanca apareció en la posguerra como una ciudad arruinada a pesar de no sufrin en exceso los combates. Las dificultades de abastecimiento incluina los medicamentes, las dificultades sanitarias e higienicas fueron un factor determinante en el incremento de la mortalidad infantil. El barrio chino se había convertido en uno de los mayores de la ciudad ocasionando el aumento de las enfermadades venéreas. La cercanía con la frontera propicio un floreciente mercado negro para suplir las dificultades de abastecimiento, sobre todo en los pueblos cercanos a la frontera auspiciado por el desarrollo del mercado negro, ilegal pero necesario para sobrevivir.

En contraposición de esta picaresca apareció en Salamanca la Universidad Pontificia la cual junto a la Universidad de Salamanca ayudará a la ciudad a recuperarse como centro de estudios. Paralelamente los colegios religiosos comienzan a instalarse de nuevo en la ciudad como centro de formación para jovenes. El objetivo era que estos colegios auspiciados por el Estado fueran un vehículo conductor de la doctrina de la iglesia, pero también del movimiento.

Durante el siglo XV, los nobles de Salamanca, estaban enfrentados en dos Bandos, el Bando de Santo Tomé, agrupado en los alrededores de la Iglesia de Santo Tomé, y el Bando de San Benito, en la iglesia del mismo nombre, sucediéndose los hechos violentos que conmocionaban la ciudad.

Entre los territorios de los Bandos se creó una tierra de nadie, que corresponde a la Plaza del Corrillo, y que se llamaba por entonces del Corrillo de la Hierba, porque la hierba crecía al no ser pisado el suelo por nadie.

En la mediación entre ambos bandos y el posterior apaciguamiento, intervino activamente San Juan de Sahagún, siendo ésta una de las causas por las que fuera nombrado patrón de la ciudad. Las paces se negociaron en una casa de la calle de San Pablo, frente a la plaza que desde entonces, se llamó de la Concordia. Esta casa ya no existe pero se conserva su portada en un edificio de moderna construcción. En dicha portada existe una inscripción en latín que conmemora estos hechos.

El Nacimiento de la República

En 1930 con la caída de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera se activa la vida política en la Provincia de Salamanca. Con anterioridad habían estado presentes los Partidos Republicanos pero de manera testimonial, cediendo el protagonismo a los partidos dinásticos. A pesar de la existencia de una Casa del Pueblo activa antes y durante la dictadura.

En marzo 1930 aparecen en la ciudad las Juventudes Republicanas y en mayo el Partido Republicano Radical-Socialista. En contrapartida a estos partidos esta la Federación Católica Agraria, que liderada por José María Lamamié de Clairac buscó movilizar a los agricultores mediante la creación de Acción Castellana el 23 de junio de 1930. Estos estaban encabezados junto al propio Lamamié por el tradicionalista Carlos Romo, presidente de Acción Castellana y por Luis Bermúdez de Castro. A los nuevos partidos había que añadir los partidos monárquicos con dirigentes como Cándido Casanueva y Gil Robles, quién en el futuro sería uno de los políticos más importantes de la república.

Alfonso XIII sigue reinando pero la situación de vuelve insostenible, el 15 de diciembre se proclama una huelga general en Salamanca, al día siguiente la huelga continuó en la construcción y la metalurgia, el ejercito interviene y la situación se normaliza el día 17 de diciembre. Los republicanos se van volviendo más activos, al año siguiente, en febrero de 1931 celebran el aniversario de la proclamación de la Primera República y el 25 de marzo los estudiantes de la universidad lanzan un manifiesto a favor de la República como reacción a un consejo de guerra practicado en Madrid a dirigentes republicanos. Los actos a favor a la república continúan el 29 de marzo con un acto celebrado en el Teatro Bretón con la presencia del filósofo Ortega y Gasset en el que se pidió la amnistía para los presos políticos. En este clima republicano que realmente reinaba por todo el país se celebraron las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Estas se tomaron como un referéndum sobre la monarquía, aunque eran simplemente unas elecciones municipales.

Alianza Republicana, PSOE y Partido Radical Socialista acudieron juntos a las elecciones frente a los candidatos monárquicos de Acción Castellana (Lamamién, Cimas Leal, Martín Veloz, Alejandro Tavera) apoyada por Gil Robles, el resultado, no solo en Salamanca, sino en la mayoría de las ciudades de España, fue una victoria de los partidos republicanos. En consecuencia y para evitar males mayores, Alfonso XIII abdica y abandona el país el día 13 y al día siguiente se proclama la Segunda República en España, siendo en Salamanca, Unamuno quien además había sido elegido concejal, el encargado de proclamarla en el balcón del ayuntamiento.

Bienio Reformista

Tras la proclamación de la República se convocaron elecciones generales para elegir un Parlamento, a estas elecciones se presentaron:

Acción Castellana se proclama monárquica pero decidió aparcar la cuestión temporalmente para defender sus ideales, religión, familia, propiedad privada, unidad nacional… También acudió dispuesto a negociar para hacer frente a los partidos revolucionarios. Sus principales candidatos fueron Lamamié, Bermúdez de Castro y Gil Robres. El Bloque Agrario, apareció por iniciativa de labradores acomodados defendiendo la propiedad de las tierras y buscando la libre contratación de jornaleros, se declaraba republicana. Estos decidieron apoyar a los candidatos de Acción Republicana en lugar de presentar a sus propios candidatos. Todos estos candidatos eran monárquicos, a pesar de que el Bloque se definía republicano.
Por su parte los republicanos y socialistas acudieron juntos a las elecciones con la unión de Alianza Republicana (fruto de la unión de: Partido Radical, Partido Federal, Acción Republicana y Agrupación al Servicio de la República) que llevarían tres candidatos, el PSOE que tendría un candidato y el Partido Radical-Socialista que tendría otro candidato. La lista estaba compuesta por Primitivo Santa Cecilia (PSOE) por parte de los socialistas, Unamuno, José Camón Aznar, Casto Prieto Carrasco (Acción Republicana) y Victoria Kent (Partido Republicano Radical-Socialista).
El partido Republicano Liberal Demócrata presentó su propia candidatura encabezada por Filiberto Villalobos y Luis Capdevila. Su programa se basaba en el apoyo de las explotaciones rurales colectivas, y el fomento de la enseñanza. Aunque no acudían junto a los republicanos y socialistas las relaciones eran buenas, incluso Villalobos pidió el voto para Unamuno.
La Derecha Liberal Republicana se presentó en Salamanca con candidatos como Julio Ramón y Laca, un militar y el líder de la Liga de Agricultores y presidente de la gestora que dirigía la Diputación de Salamanca, Marcos Escribano.
Junto a los candidatos de los partidos se presentaron algunas candidaturas independientes como la de Diego Martín Véloz o la de Queipo de Llano, capitan general de Madrid, o la del ingeniero Angel Coca y Coca.
El candidato más votado de las elecciones fue Filiberto Villalobos, pero en la capital de provincia no tuvo grandes apoyos. Los candidatos que lograron ser elegidos diputados fueron, además del propio Villalobos, Primitivo Santa Cecilia, Miguel de Unamuno, Marcos Escribano, Gil Robles, Casanueva y Lamamié. Aunque los candidatos más votados fueron republicanos, en la Provincia de Salamanca la derecha logró tres diputados.

Uno de los problemas con los que se encontró la República fue la alta tasa de paro, para hacer frente a esta situación se intentó una reforma agraria que trataron de realizar los republicanos y socialistas. Si hubiera tenído éxito se habrían logrado grandes beneficios sociales y políticos.

La propiedad agraria en la provincia, al igual que en toda España, se encontraba concentrada en latifundios privados, que aunque daban beneficios a sus dueños no eran explotados a plena capacidad. En Salamanca unas 129 fincas e incluso pueblos enteros pertenecían a la aristocracia siendo de unas pocas decenas de familias, las fincas de 500 hectáreas contabilizadas en 214 pertenecían a 260 personas. Estos fueron los argumentos dados por Marcos Escribano para aplicar la reforma en la provincia.

Para paliar esta situación el gobierno de la República elaboró la Ley para la Reforma Agraria en 1932, pero fracasó en todos los aspectos. Para los partidos de izquierdas más radicales y jornaleros en paro era insuficiente y para los latifundistas era demasiado. A esto se le unió su ineficaz aplicación que hizo que los campesinos beneficiados por le reforma fueran pocos. Como consecuencia hubo una gran decepción entre la masa de campesinos y una creciente desconfianza entre los rivales políticos. Las tensiones por la aplicación de la Reforma Agraria solo son una muestra de la confictividad social y política que se vivió durante estos años.

Durante estos años aparecen en la provincia multitud de asociaciones obreras, antes de la llegada de la república solo había constancia de la existencia de 5, al finalizar 1932 había 142 la mayoría ligadas a UGT. Estas tuvieron un activo papel en la celebración de huelgas y en el boicot de las elecciones de 1933. Junto a estas asociaciones florecieron los sindicatos católicos agrarios con el objetivo de realizar compras ventajosas para sus miembros e incluso colaborar en la adquisición de tierras, pero las dificultades económicas redujeron su papel a defender el catolicismo y posteriormente a unirse al Bloque Agrario para la defensa de los propietarios.

En 1932 la conflictividad social se dispara, antes en 1931 ya se habían vivido momentos tensos, aunque no se registraron actos anticlericales como en otras provincias de España. La conflictividad quedó reducida a diversas huelgas, aunque hubo muertos en Palaciosrubios. En 1932 la actividad de los partidos políticos se dispara al igual que las múltiples huelgas siendo la más importante la de diciembre de 1932 la cual duró siete días, con un gran seguimiento. Durante el transcurso de la huelga, en Macotera hubo un enfrentamiento armado que se saldó con un muerto y tres heridos.

La situación continúa degradándose tras el intento de Golpe de estado del General Sanjurjo. Su fracaso debilitó a los monárquicos, mientras aparecen nuevas agrupaciones y partidos políticos como La Unión Salmantina de Derechas, la cual se había fundado en enero de 1932, no obstante tuvo poca importancia. Más importante fue la creación en diciembre de la Confederación de Derechas Autónomas de Gil Robres y Cimas Leal, en una iniciativa de coordinar a los distintos partidos de derechas. Que unos meses más tarde sería el líder de la derecha en España mediante el nacimiento en marzo de 1933 de la Confederación Española de Derechas Autónomas.

Este periodo se cierra con un conflicto en la recolección de la coseche en junio de 1933. Según la legislación los patronos debían contratar a los obreros inscritos como parados en los diversos municipios. El conflicto surgió cuando la Federación Provincial Obrera trató de establecer unos turnos de contratación para que en algún momento todos los obreros fueran contratados. Pero los patrones se negaron porque no tenían libertad de contratación, causando la creación de un frente patronal que posteriormente sería un modelo para el resto de España, que finalmente salió reforzado del conflicto.

El Bienio Radical

En estas condiciones se llegó a las elecciones de 1933 en las que se amplió el numero de del Censo por el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres.

A estas elecciones se presentaron las siguientes candidaturas:

Coalición PSOE – Federación Obrera, con los candidatos: José Andrés Manso, Rafael de Castro, Valeriano Casanueva, Adolfo Goé y Rufino Martín Sanchéz (obrero tejedor).
Por el Partido Comunista se presentaron: José Ochoa, Antonio Hierro, Luis Campo Redondo (inspector de primera enseñanza), José Rodríguez Esteban (Campesino), Andrés González Gorjón (Obrero de la construcción).
Por su parte los candidatos de derechas fueron, Gil Robles, Cándido Casanueva, José María Lamamié de Clairac, Cimas Leal y Castaño.
Los republicanos de derechas acudieron en coalición formando Coalición Republicana Radical Conservadora, sus candidatos fueron Marcelino Rico, Camón, Marcos Escribano y fernando Íscar.
Filiberto Villalobos fue el único candidato del Partido Republicano Liberal.
Julio Ramón y Laca se presentó por el Partido Republicno Progresista.
La campaña electoral estuvo marcada por la agresividad de la derecha, sobre todo hacia Villalobos y hacia los comunistas. El resultado de las elecciones fue una amplia victoria de la Derecha. Esta victoria también se produjo en España, convirtiendose en el partido más votado. No obstante Gil Robles no se convirtió en el presidente del gobierno pero apoyo al Partido Republicano Radical de Lerroux, quien a la postre formaria gobierno incluyendo en él ministros de la CEDA. Gil Robles se había convertido en uno de los políticos más importantes del país.

Con la llegada de la derecha al poder se retomó la reforma agraria en un intento de retorno a la situación anterior a la Ley de Reforma Agraria de 1932. Para ello se aprobó la Nueva Ley de Reforma Agraria el 1 de agosto de 1935, con esta ley se abolia la expropiación sin indemnización, se eliminó el inventario de fincas expropiables y las expropiaciones que se habían hecho con anerioridad pasaban a ser ocupaciones temporales. Como resultado, la tan esperada reforma agraria apenas había tenido efectos en la provincia de Salamanca. Solo 10 fincas habían sido expropiadas y 6 habían sido ocupadas de manera temporal. Solo 11 propietarios se vieron afectados por la reforma, destacando el Duque de Alba, que perdió 3 fincas, al igual que el Duque de Tamames.

Si el periodo anterior, se había caracterizado por la conflictividad política y social, la victoria de la derecha no mejoró las cosas, más despues de la revolución de Octubre en Asturias. Tras el fracaso de octubre los sindicatos perdieron fuerza, pero los minines y las huelgas no desaparecieron, incluso el 10 de abril de 1935 fue asesinado el obrero falangista Juan Pérez Almeida y su hermana en plena calle. Antes de la Revolución de Asturias, se temía una revolución en todo el pais a raiz del triunfo de la CEDA. Tras encontrar armas en Madrid y Asturias, el gobierno decidió registrar ls casas del pueblo de Salamanca y Béjar, además de las sedes de la CNT y del PCE, aunque no encontraron nada decidieron vigilar estos lugares como medida de precaución.

Tras anunciarse que la CEDA entraría en el gobierno de Lerroux, se inició una huelga general en todo el pais que se inició en Salamanca el 5 de octubre de 1934. La presencia de Filiberto Villalobos como Ministro de Instrucción Pública no sirvió para aplacar los animos. Al iniciarse la huelga, los comercios no la secundaron, sufriendo por ello las iras de los huelgistas. Estos hechos y las presiones de los empresarios lleváron al gobernador civil José María Friera a declarar ilegal la huelga y clausurar las sedes obreras en Salamanca y Béjar, pero lejos de calmar la sitación las medidas tomadas, violentaron aún más a los obreros, teniendo que declararse el día 7 de octubre el Estado de Guerra, el día más conflictivo con disparos incluidos. La huelga fue decayendo progresivamente hasta el día 15.

El balance de la huelga se saldó con un gran número de detenciones, despidos, y clausura de centros obreros, includo Manuel Alba y Casimiro Paredes fueron destituidos como concejales del ayuntamiento de Salamanca, no fueron los unicos, el alcade de Béjar Manuel Francisco Crespo perdió el cargo y Alba también perdió su puesto en la gestora de la Diputación de Salamanca. Incluso se trató de destituir a Casto Prieto Carrasco alegando ineficacia en el mantenimiento de los servicios públicos.

Tras el fracaso de la huelga las asociaciones obrera debilitadas permanecieron menos activas a la espera de las elecciones de 1936.

El Frente Popular

Al contrario que en las elecciones de 1933, a estos comicios los partidos de izquierdas habían acudido en coalición, habían formado el Frente Popular. Esta coalición estaba formada por Unión Repúblicana, Izquierda Republicana, Partido Socialista, Partido Comunista y sindicalistas.

En Salamanca, los participantes de las elecciones del 16 de febrero fueron:

Por la CEDA: Gil Robles, Cándido Casanueva, José María Lamamié de Clairac, Cimas Leal y Castaño.
Los candidatos del Frente Popular fueron Andrés Manso, Valeriano Casanueva, Francisco Crespo por el PSOE, Casto Prieto Carrasco y Francisco Ruipérez por Izquierda Republicana y Cipriano Rodríguez Lavín por Unión Repúblicana, aunque este ultimo se retiró.
Filiberto Villalobos en solitario.
González Cobos por el Partido Liberal Demócrata.
En estas elecciones los partidos de izquierdas mejoraron sus resultados, pero la derecha volvió a ganar en la Provincia, no asi en el conjunto del pais. De los diputados por Salamanca, solo Ándres Manso militaba en un partido de izquierdas, ni siquiera Filiberto Villalobos había logrado en esta ocasión un escaño. A pesar de todo, la victoria nacional del Frente Popular, permitió recuperar sus puestos en los ayuntamientos a los concejales republicanos y socialistas que habían perdido esta condición debido a los sucesos de octubre de 1934, incluidas las alcaldias de Ciudad Rodrigo, Béjar y Salamanca.Los actos de constitución de los nuevos ayuntamientos estuvieron salpicados por actos anticlericales en la propia Salamanca, en Béjar y sobre todo en Mancera de Abajo. Las consecuencia fueron varios muertos y una huelga general convocada el día 19 de marzo. Mientras, la revisión de actas por parte de la comisión electoral supuso la perdida de tres de los escaños obtenidos por la derecha a favor de Filiberto Villalobos, Casto Prieto Carrasco y el socialista Valeriano Casanueva. Otra consecuencia del triunfo del Frente Popular fue la sustitución del gobernador civil de la provincia el 25 de febrero, Laureano Santiso Girón fue reemplazado por Antonio Cepas López.

El periodo de gobierno del Frente Popular fue breve, las eleciones se celebraron el 16 de febrero de 1936 y el golpe de Estado se produjo el 18 de junio de 1936. En estos meses en temor a un intento de Golpe de Estado fue patente, pero no impidió que la reforma agraria fuera retomada con un mayor reparto de tierras mediante la ocupación temporal, las fincas afectadas fueron 61. Pero el inicio de la Guerra Civil, acabó con la reforma agraria. A lo largo de la Segunda República, la reforma agraria fue fuente de conflicto entre los partidos de izquierdas y los de derecha, los primeros estaban presionados por los jornaleros necesitados de tierras para cultivar y los segundo por los propietarios que querian mantener una proiedad mal explotada, pero que les daba beneficios. Los problemas en su aplicación y que las sucesivas leyes para unos era insuficiente y para otros demasiado motivó descontento y desconfianza entre los sectores afectados. La provincia de Salamanca, debido al peso del campo en su economía, y al gran numero de jornaleros que albergaba fue una de los lugares donde se trató de aplicar, pero cuando realmente la voluntad fue clara, la guerra truncó el proyecto.

Junto a la reactivación de la reforma agraria, este breve periodo se caracterizó por la recuperación de fuerza y actividad de los sindicatos. Estos buscaron la readmisión de los obreros despedidos debido a su participación en las huelgas de 1934. La vuelta de la izquierda al poder y su intensa actividad, coincidió con la radicalización de los partidos y de sus militantes, sobre todo entre las Juventudes de Acción Popular temerosos de una revolución comunista.

Para evitar altercados, la guardia civil inicia una campaña de recogida de armas y el nuevo gobernador civil prohibe en los pueblos las procesiones religiosas de Semana Santa. Pero estas medidas no impidieron que los altercados fueran cada vez más frecuentes, algunos sin consecuencias, pero en otros hubo muertos.

Este era el clima que vivia la Provincia el 18 de julio cuando un golpe militar triunfó rapidamente en la provincia, no asi en el conjunto del pais, había comenzado la Guerra Civil.

Contexto

Las primeras décadas del siglo XX en la Provincia de Salamanca se caracterizaron por ser un periodo de emigración, sobre todo hacia América. Si los salmantinos emigraban era por malas situaciones de vida que sufrían, estas empeoraron con la crisis agraria y los efectos de la Primera Guerra Mundial y crisis puntuales como la filoxera o las epidemias de gripe.

La cuestión agraria tuvo especial repercusión al depender la mayoría de la población de los rendimientos del campo, pero a la vez la propiedad de la tierra estaba limitada a unos pocos terratenientes, esta situación será un foco de tensión durante la Segunda República.Pero en estos momentos la cuestión agraria no giraba en torno al reparto de tierra, sino en torno a la caida de los precios agrícolas, en especial el cereal. La razón era la competencia de los productores de América. Para paliarlo las autoridades subieron los aranceles y devaluaron la peseta, pero fue inutil al continuar depreciandose el precio del trigo producido en el extranjero. Los precios más bajos motivaron que las regiones perifericas del pais que se abastecian del trigo de la meseta comenzaran a adquirirlo en el extranjero, en perjuicio de los agricultores salmantinos, quienes no podian vender sus productos y por lo tanto responder de sus gastos. La consecuencia fue la de desahucios masivos, los más famosos ocurrieron en Andalucia, pero la Provincia de Salamanca, también se vió afectada. De estas espilsiones la más llamativa es la de Anaya de Huebra donde para expulsar a los habitantes se prendió fuego al pueblo privandoles de sus posesiones y su forma de vida, en otros casos como el de Campocerrado, era la guerdia civil encargada de expulsara a los campesinos para convertir en lugar en una dehesa. Esta fue la respuesta de los grandes propietarios, si la rentabilidad de los cultivos bajaba, se cambiaba la actividad a la ganadera.

Las dificultades económicas propiciaron que la migración de la población se acentuara debido a que los pueblos estaban densamente poblados, pero sus habitantes carecian de trabajo. Quienes decidian emigrar a otras zonas de España elegian primero Madrid, seguido de Pais Vasco, Asturias y Cataluña. En cambio quienes emigraron fuera de España, eligieron mearcharse a América, una opción más barata que en el pasado, por el menor coste del pasaje. La emigración hacia América, se elevó sobre todo durante la segunda década del siglo XX siendo en 1912 la provincia con mayor grado de emigración.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, la provincia, al igual que el resto del país se dividió entre aliadófilos y germanófilos. Pero al margen de estas tensiones, las inmediatas consecuencias fueron económicas, debido a que con la guerra disminuyó la competencia de productos extranjeros en los mercados y paralelamente aumentó la demanda de los productos foráneos, tanto en el mercado nacional como en los mercados internacionales. De esa coyuntura, las regiones más beneficiadas fueron aquellas que poseían algún tipo de industria, y por lo tanto estuviesen mejor capacitada para satisfacer las necesidades de la guerra. En cualquier caso los beneficios que podrían conllevar la guerra, serían acumulados por los empresarios, no así por los obreros quienes en estos años continuaron emigrando a otras regiones en busca de mejores oportunidades.

Al margen de la industria la guerra también supuso un incremento en la demanda del trigo, que llevaba diversos años en crisis debido a la competencia mundial. El incremento de la demanda acarreó que en la provincia se aumentara la extensión de superficie cultivada y se recurriera a la explotación indiscriminada de las tierras para cultivos. Pero esta sobreexplotación perjudico a los ciudadanos, porque paradójicamente comenzó ha haber carestía y con ello un incremento de los precios de los productos de primera necesidad que el incremento de los salarios no pudo absorber, debido a que la producción se destinaba a la exportación hacia los países beligerantes.

Durante el periodo bélico a pesar de que la demanda de mano de obra interna se incrementa, continua la emigración exterior, pero esta cambia de destino, América deja de ser el lugar predilecto, para dirigirse a Francia, donde los Españoles sustituyeron a la mano de obra autóctona destinada en el frente.

Durante las primeras décadas la población salmantina se ve afectada por múltiples enfermedades que causaron que hasta 1922 no hubiera crecimiento demográfico en salamanca, aunque las tasas de mortalidad eran mayores en la ciudad que en el campo. Antes de llegar a esta estabilidad, coincidiendo con los últimos meses de la guerra, en 1918, la Provincia se vio afectada por una grave epidemia de gripe. Esta epidemia afectó a toda Europa. Esta epidemia fue llamada gripe española, y en la Provincia de Salamanca podría haber llegado a causar la muerte de entre 3000 a 6000 personas.

Al finalizar de la contienda los paises beligerantes se centraron en recuperar su activida económica cotidiana para devolver su economía a la situación prebélica,pero paradojicamente la paz perjudicó economicamente a España. Sus exportaciones disminuyeron y con ello el desempleo, una situación que junto con el descontento de la guerra de Marruecos afectó a la conflictividad social que se viviría en los años previos a la dictadura de Miguel Primo de Rivera.

Política

Las primeras décadas del Siglo XX se encuadran en la Restauración, este periodo de la Historia de España se inició con la Restauración Borbónica de Alfonso XII en 1874 y perduraría hasta 1931. con la llegada de la Segunda República. La restauración tiene diversos periodos, las primeras décadas coincidirían con la mayoría de edad de Alfonso XIII y podría denominarse baja restauración debido a que el sistema mostraba sintomas de agotamiento. Un intento de solución fue la última causa del derrumbe del sistema, la Dictadura de Primo de Rivera. Una de las características de la restauración era el caciquismo y el turnismo político. Este consistía en la manipulación de las elecciones para que los dos principales partidos políticos liberal y conservador, se fueran turnando en el poder. El sistema funcionó bien en el siglo XIX, pero en el periodo que nos ocupa el sistema también mostraba signos de agotamiento con la irrupción de nuevos partidos ajenos al sistema como socialistas y la creciente actividad del sindicato anarquista además de los partidos republicanos que progresivamente durante las dos primeras décadas iran ganando protagonismo, en parte gracias al descredito de los monárquicos.

Los Republicanos estaban divididos en diversos partidos que se neutralizaban los unos con los otros y solo en los ayuntamientos podían acceder a puestos de responsabilidad hasta que el sistema de la restauración empezó a dar síntomas de agotamiento y el caciquismo no pudo impedir la entrada de republicanos en la diputación provincial y en el congreso aunque hasta las elecciones de 1931 nunca fueron una alternativa clara a conservadores y liberales. Los republicanos más que partidos organizados dependían de personalidades destacadas de la provincia cuya relevancia en otras actividades les permitía competir con los partidos dinásticos destacando Filiberto Villalobos y Miguel de Unamuno.

Durante la restauración la provincia estaba dividida en circunscripciones electorales en las que se elegían a los diputados de las cortes y a los diputados provinciales. Este sistema daba mayor peso a las zonas rurales frente a las ciudades, que con mayor población eran más difíciles de dominar mediante el caciquismo. Sistema usado para manipular las elecciones y ejercer el turnismo entre los partidos políticos, aunque tanto el partido liberal como el conservador carecían de líderes claros en la provincia durante estos años.

La provincia estaba dividida en siete distritos electorales:

Salamanca
Ledesma
Vitigudino
Ciudad Rodrigo
Sequeros
Béjar
Peñaranda de Bracamonte
Salamanca inicia el siglo al igual que el resto de España con la perdida de las Colonias en 1898, aunque los habitantes de la provincia estaban más preocupados por poder subsistir. Esta preocupación se reflejaba en pequeños motines causados por el hambre en diversos pueblos de la provincia.

La tensión que tantos conflictos causaría en los años sucesivos ya tenían antecedentes en la primera década del siglo, sirva de ejemplo la muerte de dos estudiantes el 2 de abril de 1903. Murieron al cabo de una serie de manifestaciones protagonizadas por los estudiantes de la Universidad en protesta por el trato recibido por unos estudiantes tras ser arrestados por la Guardia civil por una pelea. Los fallecidos murieron por disparos de los agentes de la Guardia Civil al edificio donde se encontraban, debido a que desde su interior se les tiraban piedras. Un poco más de diplomacia cuando los universitarios protestaron habría evitado este derramamiento de sangre y las manifestaciones precedentes. A partir de este momento las autoridades permanecieron recelosas ante cualquier tipo de manifestación estudiantil, con el temor de los apoyos que podrían obtener. En 1907 una nueva protesta estudiantil ante un profesor, hizo que las autoridades desplegaran medidas de seguridad en las calles para evitar disturbios, sin considerar que fue el uso discriminado de la fuerza y la falta de dialogo de los altos mandatarios la causa de los disturbios de 1902.

Esta situación es un ejemplo del nerviosismo de las autoridades con un progresivo deterioro de la situación política que se vivia en toda España y que precedería futuras crisis. En 1907 se reforma la ley electoral, y según la nueva norma si se presenta solo un candidato en una circunscripción electoral el candidato ganaba el puesto sin pasar por las urnas. Con esta medida los partidos oficiales contrarrestaron la acción de la oposición que progresiamante iba ganando fuerza. Republicanos y socialistas comenzaron a unir sus esfuerzos para lograr representación en el congreso pero fracasaron. En Salamanca también estuvo presente el Partido Reformista que buscaba reformar el sistema desde dentro. El partido se declaraba republicano y dispuesto a pactar con otras fuerzas políticas. Pero estas experiencias fracasaron por depender demasiado de sus líderes y no tener una gran capacidad electoral. No obstante Filiberto Villalobos logró llegar al congreso en 1918 sin pertenecer a los partidos oficiales. Si Villalobos consiguió ser nombrado diputado por Béjar, a parte de la ayuda de los partidos críticos con la monarquía, también fue debido a su prestigio personal entre los electores por su trabajo como medico y su labor asistencial.

La Provincia de Salamanca se caracterizaba en estos años por un escaso desarrollo industrial y una población reducida de mentalidad tradicionalista. Pero estas circunstancias también favorecian que los distintos partidos de la oposición colaboren entre si, pero solo Villalobos pudó vencer a los partidos tradicionales tras la crisis de 1917 que perjudicó aún más al sistema de la Restauración.

El periodo más convulsivo de la Restauración es de 1918 a 1923, años en que a parte de los problemas internos del país se unen las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la cual aunque permitió a España liquidar su deuda exterior causó que el aumento de las exportaciones perjudicará a las clases bajas con la elevación de la inflación y carestía de productos. En el plano político también causó mayor división entre la clase política al ser unos partidarios de apoyar a Alemania y otros de Gran Bretaña y Francia. A las luchas y la agitación política se añadió el incremento de la violencia callejera que incluso se profesionalizo mediante el pistolerismo (pistoleros profesionales). No obstante la Provincia de Salamanca fue un lugar que permaneció tranquilo, sobre todo si la comparamos con la situación vivida en Andalucia y en Cataluña. La ausencia de actos violentos, no significa que la provincia fuera ajena a huelgas y diversos conflictos laborales, causados por el incremento del coste de la vida. Estos conflictos no solo se dieron en la ciudad, los obreros agrícolas tambíén se mostraron muy activos en sus revindicaciones durante estos años. En parte los obreros actuaron de forma coordinada gracias a la Federación Obrera. Si los obreros estana asociados los empresarios también lo hicieron para proteger sus intereses y hacer fuerza frente las reivindicaciones de los obreros y poder ellos realizar reivindicacones a las autoridades públicas.

De todos estos actos se resintió la vida política, los partidos tradicionales cada vez más encontraban candidatos dispuestos a disputarles los puestos en las cortes y aunque en la mayoría de los casos fracasaron si reflejaban que algo estaba cambiando en la política. En estos años aparecen candidatos ajenos a los partidos tradicionales con posibilidades de ganar, al propio Filiberto Villalobos, apareció el conservador Diego Martín Véloz, fueron los más destacados. Otros fueron Luis Capdevila Gelabert quien logró el acta de diputado por Vitigudino en 1920 o Ricardo Power que se presentó en 1918 por Peñaranda de Bracamonte, o en Salamanca Peréz Oliva. Estos nombres representaban diversas corrientes e ideologías, pero todos ellos eran ajenos a los partidos tradicionales que habían dirigido la política desde las ultimas décadas del siglo XIX en la Provincia de Salamanca y en el conjunto de España. En las sucesivas elecciones celebradas en estos años también fueron cambiando las formas de los políticos, sobre todo por parte de Diego Martín Véloz, quien no dudaba en usar la violencia verbal e incluso física contra sus oponentes políticos, sactitud llevó en las elecciones de 1923 a que la candidatura de su rival Juan Mirat fuera apoyado por los conservadores, mauristas, republicanos y socialistas. Estas campañas fueron un antecedente de las elecciones que se vivirían durante la II República.

En 1923 la situación con el Golpe de Estado protagonizado por Miguel Primo de Rivera, quien instauraría una dictadura militar cuyas primeras medidas serán acabar con la actividad política de los partidos, con ello durante unos años la tranquilidad volvió a las calles. En Salamanca la dictadura decidirá enviar al exilio a Unamuno, esta medida tendría una gran repercusión en la ciudad debido a la relevancia del personaje. La dictadura buscaba mantener controlada una institución, la universidad que empezaba a dar signos de recuperación y que en Salamanca era cada vez más importante, para afianzar su poder en la ciudad buscó colocar en el ayuntamiento a personas afines a la dictadura. Controlando las principales instituciones, con los partidos políticos ilegalizados y el apoyo de las elites locales el control de la provincia estaba al menos temporalmente asegurado. Pero realmente la dictadura fue un paréntesis de las luchas políticas, y cuando esta dio síntomas de debilidad los lideres políticos retomaron rápidamente y con mayor fuerza su actividad.

La Baja Restauración

Salamanca entra en el siglo XX al igual que el resto de España con el periodo de la Historia conocido como Baja Restauración. Estos años se caracterizaron por una progresiva degradación del sistema político y de la paz social.

Los años primeros años de la baja restauración la provincia de Salamanca se vio afectada por la coyuntura internacional de los mercados. Salamanca era una zona cuya economía estaba muy ligada al cultivo del cereal, cuyos precios había bajado desde las últimas décadas del siglo XIX. Como consecuencia de esta deflación muchos arrendatarios y pequeños propietarios perdieron sus tierras fomentando aun más la concentración de tierras en la provincia. La situación empujó a muchos a emigrar, ya fuera a otras regiones del país o al extranjero. Inicialmente quien emigraba fuera de España, lo hacía hacia América, pero con la Primera Guerra Mundial empezaron a emigra hacia Europa para reemplazar a la mano de obra autóctona ocupada en la contienda. La guerra también afectó a los mercados de trigo, un producto que llevaba años a precios bajos empezó a subir fomentando su producción en la provincia, pero en contraprestación un producto de primera necesidad que había sido abundante y barato se encarecía para le consumidor al destinarse la producción para la exportación. La situación afectó a todos los productos de primera necesidad. Al finalizar la Guerra con la recuperación económica de los países beligerantes la economía de nuevo se resintió con despidos. Como consecuencias fueron años tensos en todo el país, aunque la provincia de Salamanca permaneció relativamente tranquila.

Durante estos años el turismo entre el partido liberal y el partido conservador continuó pero cada vez más aparecieron otros partidos, que si bien no estaban en condiciones de disputarles la hegemonía si fueron constituyendo una alternativa al poder que en los años posteriores de la república tendrán importancia. Pero mientras la república llegaba el único político fuera de los partidos tradicionales que destacó fue Filiberto Villalobos.

En los años veinte la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera supuso unos años de tregua en los avatares políticos y cierta recuperación económica, pero fue un espejismo. La dictadura fue incapaz de articular un sistema eficaz para dirigir el estado y solucionar los problemas de este. El apoyo de la monarquía a la dictadura supuso el fin de esta. En 1931 terminaba la monarquía y con ella se llegaba al fin de la baja restauración, había llegado la Segunda República.

La Segunda República

En 1930 con la caída de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera se activa la vida política en Salamanca. Con anterioridad habían estado presentes los Partidos Republicanos pero de manera testimonial, cediendo el protagonismo a los partidos dinásticos. A pesar de la existencia de una Casa del Pueblo activa antes y durante la dictadura.

En las elecciones municipales celebradas en abril de 1931, el sistema de caciques vigente durante la restauración funcionó en el campo, pero no asi en las ciudades. Como consecuencia Alfonso XIII abdica y abandona el país. Había nacido la Segunda República Española.

Tras la proclamación de la república y la celebraración de elecciones se formó gobierno. Ningún partido había obtenido mayoría absoluta, pero la colaboración entre los partidos de izquierdas facilitó que el primer gobierno de la república estuviera formado por integrantes de partidos de izquierdas. Este gobierno despertó muchas ilusiones entre los jornaleros del campo. En la provincia de Salamanca donde el campo y la producción agrícola eran la base de la economía y contaba con un gran numero de desempleados y grandes extensiones de tierra en manos de unos pocos cientos de propietarios, la reforma agraria fue un elemento vital durante todo este periodo.

En las elecciones de 1933 y de 1936 independientemente del resultado en el resto de España, Salamanca se convirtió en uno de los feudos de la derecha liderada por el salmantino Gil Robres.

A lo largo de estos años y a pesar de la importancia de la reforma agraría y de algunos conflictos, salamanca fue una provincia relativamente tranquila, sobre todo en comparación con otras regiones de España.

La Guerra Civil

En 1936 el golpe de Estado triunfó rapidamente en Salamanca, con el dominio de la ciudad controlar la provincia no les resultó dificil a los militares sublevados. Los primeros meses de la contienda, aunque no hubo luchas militares, el terror si fue patente debido a la represión que se estaba ejerciendo con el objetivo primero de eliminar fisicamente a los dirigentes izquierdista y fieles a la República y despues de mediante el terror lograr que nadie osara enfrentarse a los sublevados.

La ausencia de oposición interna en la provincia (guerrilleros) la cercania con la frontera portuguesa y simultaneamente la lejania de frentes que hiciera peligrar la ciudad inclinó a Franco establecerse en la ciudad durante la guerra. La estancia de Franco convirtió a Salamanca en la Capital de la España Nacional. las otras candidatas habían sido Valladolid y Burgos, pero esta se encontrba demasiado cerca del frente y en la segunda tenía demasiado poder la Falange.

Antes de establecerse la capital del bando Nacional en salamanca, el obispado y la universidad colaboraron para poder legitimar el golpe. La ayuda de la universidad fue más lejos al lograr crear un marco jurídico para juzgar a los masones que sería la base posterior de leyes represoras contra los opositores durante la guerra y la posguerra.

Durante su estancia en Salamanca, Franco se había convertido en generalisimo además de llegar a unificar a las organizaciones políticas en la Falange bajo su mando. Pero Salamanca tras la Guerra era una ciudad en declive con carestía y problemas de suministros ala que solo la Universidad parecía que podía devolverle cierto esplendor. El resto de la Provincia vio la perdida de las colonizaciones realizadas durante la república y solo en contrabando ayudaba a paliar la situación de carestía.

En 1808 con la llegada de las tropas francesas, Salamanca, al igual que el resto de España organiza su resistencia con la formación de una Junta de Defensa y la organización de guerrillas. El resultado de la Guerra de Independencia fue que la ciudad sufrió la perdida de 27 edificios públicos y más de 10.000 casas, a pesar de que en la ciudad no hubo combates dignos de ese nombre (salvo un bombardeo de las tropas aliadas, cuando los franceses estaban dentro). Pero los franceses usaron la piedra de los edificios para construir fuertes en la zona de los monasterios de San Vicente y de San Cayetano; además hubo una explosión de un polvorin en la calle de la Esgrima .

Las tropas francesas se retiraron de la ciudad el 26 de mayo de 1813 llevandose consigo (entre otras muchas cosas) los fondos de las bibliotecas universitarias de la Salamanca.

Esta riada ocurrió el 26 de enero de 1626, se desbordó el Tormes con catastroficas consecuencias: 200 personas muertas y más de 1.500 casas destruidas. La crecida alcanzó hasta la trasera del Convento de San Esteban e inundó el Arrabal. Junto a las casas fueron destruidos huertas y conventos.

El conflicto de las comunidades de Castilla se gestó antes de 1520, aunque los hechos trascurrieron de 1520 a 1521. Las tensiones ya eran patentes en 1517 con la llegada de un joven Carlos I. La incertidumbre por lo que hará el nuevo rey se convierte en desilusión. A Castilla llega un joven distante que no conocía el idioma, cuyo aspecto físico daba a entender que no era muy listo y que se rodeaba de colaboradores extranjeros. Carlos I no parece que fuera a ser un rey capaz de gobernar por si mismo y en este periodo es Chières quien gobierna en su lugar. Tampoco gustaba el hecho de que la legítima soberana, Juana, la madre del rey, permaneciese retenida en Tordesillas.

Carlos llega desde un reino socialemnte mucho más atrasado que la Castilla de la época. En Flandes todavía persiste una idea feudal del gobierno y no hay, como en Castilla, una burguesía fuerte, de ciudadanos y pequeña nobleza urbana, así pues, una de las primeras medidas del rey es colocar en los puestos más importantes de la administración y la iglesia a los nobles flamencos que han llegado con él. Ya Chières no gozaba de las simpatías de la nobleza castellana pero además Carlos nombra, en 1520, arzobispo de Toledo al sobrino de Chières, Guillermo de Croy, de 20 años, postergando a Alonso de Fonseca. Además de la popularidad de Fonseca en Castilla, por su labor de mecenazgo, el arzobispado de Toledo era uno de los cargos con mayores rentas del reino, que quedaban en manos de un extrajero.

La situación se complica en 1519 con la muerte del emperador Maximiliano, a partir de este momento Carlos I se postula como el candidato más probable para ser elegido emperador entre los electores, para suceder a su abuelo Maximiliano. Para ser elegido necesita enormes cantidades de dinero que obtiene de Castilla, el reino más rico de Europa en ese momento. Finalmente los electores del Sacro Imperio Romano Germánico se decantan por Carlos I, convirtiéndose en el emperador Carlos V. Con la elección el rey parte hacia Alemania para ser coronado.

Durante la ausencia del rey el movimiento se va gestando debido a:

Los gastos acarreados para conseguir el nombramiento de emperador traen como consecuencia un aumento de los impuestos.
En las ciudades de Castilla se teme que el emperador utilice los recursos de Castilla para sufragar su política en centroeuropa.
Se sospecha que el rey abandonará la península definitivamente y dejará el gobierno a nobles extranjeros.
En este clima se reúnen las Cortes del reino en Santiago de Compostela, en 1520, la intención de los procuradores era pedir explicaciones al rey, pero este no tenía ninguna intención de darlas, por lo que busco que las ciudades eligieran a procuradores afines a su política. No obstante los procuradores de Salamanca pidieron a los franciscanos, agustinos y dominicos de la ciudad que redactasen una declaración para las Cortes. Esta declaración inicialmente estaba destinada solo para Salamanca, pero terminó por convertirse en la reivindicación de las demás ciudades.

En estas cortes y en las posteriores de La Coruña los procuradores que acudieron por Salamanca fueron:

Pedro Maldonado de Pimentel del bando de San Benito.
Antonio Fernández del bando de San Martín.
Juan Álvarez Maldonado
La declaración redactaba por los monjes se sustentaba en:

Rechazo de los nuevos Servicios (aportaciones económicas) solicitados por el rey.
Negativa a que Castilla financie los gastos del imperio. El dinero de Castilla se emplea en Castilla.
Si el rey no atendía sus peticiones las comunidades se ocuparían de la defensa del reino.
En las Cortes celebradas en Santiago de Compostela en marzo de 1520, el rey defendió su política como un halago para el reino y como su obligación para defender la cristiandad. Pero no había indicios de que los procuradores fueran a conceder el nuevo servicio solicitado por el rey. La situación hizo que se suspendieran las cortes para que Chières pudiera lograr mediante coacciones y sobornos los votos necesarios de los procuradores para que las cortes aprobaran la concesión del servicio. Las cortes se reunieron de nuevo en La Coruña y esta vez se aprobó la concesión del servicio, nada mas hacerlo, Carlos I marchó a Alemania el 20 de mayo de 1520, dejando al cardenal Adriano de Utrecht como regente de Castilla.

Junta de Ávila

Durante la ausencia del rey se inicia el conflicto, primero en Toledo con protestas y después con episodios violentos en Segovia y Tordesillas, la violencia se fue extendiendo por otras ciudades de Castilla.

El 8 de junio de 1520 Toledo buscó que las ciudades con voto en Cortes se unieran con los siguientes objetivos:

Anular el servicio votado en La Coruña.
Regresar al sistema fiscal de encabezamiento.
Lograr que los cargos públicos y eclesiásticos fueran reservados a los castellanos.
Prohibir las exportaciones de dinero.
Que el regente de Castilla en ausencia del rey fuera un castellano.
En Agosto se reunieron en Ávila representantes de Toledo, Ávila, Salamanca y Toro pero no lograron el apoyo necesario. No obstante, las protestas fiscales y la política represora contra Segovia, daría nuevos bríos a la iniciativa de Toledo.

Junta de Tordesillas

Las tensiones continúan, estas desembocan en un incendio en Medina del Campo cuando el ejercito real trata de llevarse los cañones de la fortaleza, el incendió benefició a los comuneros. Estos ya contaban con un ejército con el que entraron en Medina del Campo como libertadores. Poco después los comuneros se reúnen en Tordesillas con la reina Juana con la esperanza de que si lograban el apoyo de la reina la situación sería crítica para Carlos I, pero quedaron decepcionados al comprobar, que efectivamente el estado mental de la reina le incapacitaba para tomar iniciativas políticas.

No obstante la junta cobra fuerzas y se traslada de Ávila a Tordesillas, la nueva junta esta formada por: Ávila, Burgos, Cuenca, Guadalajara, León, Madrid, Murcia, Salamanca, Soria, Segovia, Toledo, Toro, Valladolid, Zamora. Solo las ciudades del sur con voto en cortes rehusaron unirse a los comuneros.

La junta, mediante el catedrático de Salamanca doctor Zúñiga, expone que los comuneros buscan proclamar la soberanía de Juana I y remediar los abusos cometidos desde 1516. Se refiere a Carlos I como el príncipe, dejando constancia de que no lo reconocía como soberano.

La Junta se postula entonces para asumir el poder en asusencia de Carlos I. No reconoce la Consejo Real al que acusa de ineficaz y corrupto. También muestra su disposición a defender a cualquier ciudad que considere que su soberanía esta amenazada.

En octubre de 1520 esta claro que la situación solo se resolverá mediante el uso de las armas, no obstante Carlos I maniobrará para lograr apoyos entre la nobleza castellana. Renuncia al servicio que le habían otorgado las cortes de Santiago y nombra al condestable y al admirante de Castilla gobernadores junto al Cardenal Adriano, mientras que las disensiones comienzan a afectar a los comuneros, además sus actuaciones preocpan a la nobleza castellana que recesosa decide apoyar a Carlos I con sus recursos. Esto demuestra que aunque hubo algunos nobles que participaron en las comunidades, los comuneros procedían basicamente de las ciudades.

La lucha se resolvió en dos batallas, la de Tordesillas en la que el ejercito real arrebató la ciudad a los Comuneros el 5 de diciembre de 1520, sin apenas lucha.Con la recuperación de la ciudad Carlos I también recupera a su madre doña Juana impidiendo que los comuneros la usaran para legitimar sus actos. Fue un duro golpe para los comuneros, quienes se reagruparon el 15 de diciembre en Valladolid, en ese momento solo quedaban diez ciudades: Ávila, Cuenca, León, Murcia, Salamanca, Segovia, Toledo, Toro, Valladolid y Zamora, Madrid regresó unos días más tarde, pero Soria y Guadalajara abandonaron la Junta uniendose a Burgos que lo había hecho con anterioridad gracias a la diplomacia real.

No obstante la mayor parte del ejército permanecía intacto y llegaron refuerzos de Toledo, Salamanca y Valladolid y nombraron como jefe del ejército a Padilla. Tras el desastre de Tordesillas los Comuneros habían logrado recuperar su poder bélico. A comienzos de 1521 la nobleza y el propia Carlos I recelaban de nuevo del poder de los comuneros. Pero las divisiones internas causaban que la Junta actuara de forma errática y lenta. La junta dudaba entre iniciar una guerra total y los que buscaban una solución negociada al conflicto. Tras una serie de escaramuzas en el campo, los comuneros retoman la iniciativa con la toma de Torrelobatón el 25 de febrero. Paradójicamente este hecho decidió al condestable de Castilla, líder del ejército realista a acabar con la rebelión. Partió con sus tropas a Torrelobatón para enfrentarse a los Comuneros. Al enterarse de esto, Padilla decidió retirarse a Toro a la espera de refuerzos, pero fue alcanzado en Villalar donde el ejército comunero fue derrotado. La lucha continuo en Toledo pero la participación de Salamanca ya había finalizado.

En el siglo XVI empieza la época de gloria para la Universidad. De entre sus catedráticos y estudiantes, nace la Escuela de Salamanca, en la que profesan Fray Luis de León, Francisco de Salinas, Francisco de Vitoria….

Hacia 1530 se publica el Lazarillo de Tormes. Con la Celestina es una de las obras cumbres de la literatura española (que por otro lado han dado nombre a dos oficios, el de Lazarillo y el de Celestina).

También en este siglo se empiezan las obras de la Catedral Nueva (1533) lo que demuestra la pujanza económica de la ciudad.

En el siglo XV empieza la edad dorada de la Universidad. La ciudad lleva siglos con una economía boyante. Se construyen iglesias y un importante grupo de pequeña nobleza construye palacios importantes: Palacio de Fermoselle, Casa de las Conchas, …

En la Catedral Vieja se hace el retablo y se pinta el fresco del Juicio Final, por renombrados pintores venidos desde Italia.

La ciudad está dividida en una lucha entre nobles, que forman los Bandos.

A comienzos del siglo, Diego de Anaya funda el Colegio Mayor de San Bartolomé (1401) y casi enseguida se empiezan a construir los primeros edificios propios de la Universidad (Escuelas Mayores, Escuelas Menores y Hospital del Estudio) en 1411.

Hacia 1435, empieza a enseñar en la Universidad un joven llamado Alonso Fernández de Madrigal «el Tostado»

En 1473 se nombra catedrático de Salamanca a Antonio de Nebrija que, no solamente hace de revulsivo para la Universidad, sino que instala la primera imprenta en Salamanca (1492) lo que, dado que es una ciudad ávida de libros, supondrá una importante industria en lo sucesivo.

A fines del siglo se publica en múltiples ediciones la Comedia de Calisto y Melibea, conocida por la Celestina, introduciendo la ciudad en la literatura popular.