Torres de la Catedral de Salamanca

La provincia de Salamanca se halla situada al suroeste de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, sobre las primeras estribaciones del Sistema Central, que separa la submeseta norte de la submeseta sur. Posee una superficie de más de 12.000 km2, siendo la tercerá en extensión de nuestra Autonomía, después de las provincias de León y Burgos.

La altitud media sobre el nivel del mar es de 830 m, por lo que se trata, en general, de tierras altas, como todas las mesetarias, si bien inferiores a sus vecinas abulenses. Por el lado oeste, hace frontera con Portugal.

La provincia se halla atravesada por el río Tormes (que cruza también la misma capital salmantina), el cual tiene su nacimiento al sureste, en la Sierra de Gredos, ya en tierras abulenses. Otros ríos salmantinos, también afluentes del Duero, son, de norte a sur, el Huebra y el Yeltes y el Águeda, que forma la frontera nacional hispano-portuguesa en su unión Duero.

La provincia se encuentra poblada por de 310.000 personas, según el último padrón realizado en 1986. El número total de municipios en que se halla dividida Salamanca es 362, el segundo más alto de España, después de otra provincia de nuestra Comunidad, la de Burgos, que, como ya señalamos antes, cuenta con 10 más, 372. La densidad de población es superior a las 26 habitantes por kilómetro cuadrado, más alta, por tanto, que la media regional.

La historia de Salamanca se pierde en los tiempos prehistóricos. Se sabe ya de un primitivo núcleo de pobladores, a orillas del río Tormes, a los cuales sucedieron pueblos célticos, de cuyo tiempo se conserva uno de los verracos (el llamado “toro del puente”), tan abundantes por toda la meseta, que es actualmente símbolo de la ciudad y forma parte del escudo de la misma.

Correspondiente al siglo III a.C. se mantiene en buen estado la llamada Puerta de Aníbal, que nos habla de las luchas que tuvieron lugar entre romanos y cartagineses dentro de nuestro propio suelo.

Después de la invasión musulmana, que tuvo lugar en el año 711, Salamanca será reconquistada en el siglo XI y repoblada por el Conde don Raimundo de Borgoña, esposo de Doña Urraca, hija del rey Alfonso VI. Comienzan, de este modo, a nacer los esplendores, especialmente culturales, que ya no abandonarán Salamanca jamás. Se construye la Catedral Románica y, en 1218, se crea la Universidad, hoy día, más antigua de España y, también, de las primeras de Europa.

Pasados los tiempos medievales, la edad moderna, con el renacimiento y el barroco, será todavía más próspera para Salamanca, por lo que son numerosos los testimonios monumentales de entonces.

El alborear del siglo XIX, con las guerras napoleónicas, fue negativo para toda la provincia y la ciudad, que sufrió grandes destrozos en los enfrentamientos que le tocó vivir. Posteriormente, Salamanca logra ir recuperándose poco a poco, apoyándose especialmente en el resurgimiento de la Universidad, que le ha proporcionado un gran prestigio cultural en el mundo entero. Hasta tal punto, que se declaró Capital Cultural Europea en el año 1992, dentro de los actos conmemorativos del V Centenario del Descubrimiento de América.

Salamanca capital

Dentro del gran acervo monumental que posee la ciudad de Salamanca, comenzaremos nuestra visita por sus dos catedrales, la vieja y la nueva.

La Catedral Vieja se construyó en el siglo XII, sobre el mismo lugar que ocupara otro templo más antiguo. De un primer estilo románico, la construcción fue derivando hacia el gótico-francés, típico del siglo XIII. Destaca especialmente, la llamada Torre del Gallo (1163), cubierta por cúpula de influencia bizantina. En la bóveda del ábside central se encuentran los frescos con escenas del Juicio Final, obra de Nicolás Florentino, de quien es también el retablo mayor, compuesto por 53 tablas pictóricas (siglo XV).

El Museo Diocesano contiene obras de Fernando Gallego y Juan de Flandes.

La Catedral Nueva fue comenzada a fines del siglo XV, bajo la dirección de Juan Gil de Hontañón, a quien le sucedieron su hijo Rodrigo y Juan de Álava. En el siglo XVIII intervinieron también Churriguera, Pedro de Rivera y García de Quiñones. En el exterior, destacan las fachadas sur (con doseletes flamígeros y arquivoltas conopiales) y principal (tímpano de la Epifanía). En el interior destaca la bóveda estrellada y la cúpula sobre pechinas del crucero. El coro y trascoro son obra churrigueresca. En el Altar Mayor hay una imagen de Gregorio Fernández.

La iglesia de San Esteban, posee fachada plateresca, obra de Juan de Álava. El Altar Mayor fue realizado por José de Churriguera (1693).

La iglesia de la Purísima es obra de Juan Gómez de Mora. En su altar mayor se halla la pintura de la Asunción, de la última etapa de José de Ribera.

La fachada de la Universidad de Salamanca es una muestra ejemplar del plateresco. Entre su profusa ornamentación, típica del estilo, destaca un medallón central con la efigie de los Reyes Católicos y en el cuerpo superior el escudo del Emperador Carlos V. Destacan también el patio y el aula de Fray Luis de León, en su estado primitivo.

El patio de las Escuelas Menores pertenece al siglo XVI.

El Colegio del Arzobispo Fonseca es de fines del siglo XVI, obra de Diego de Siloé, Juan de Álava y Pedro de lbarra.

El antiguo Colegio de la Compañía de Jesús fue trazado por Juan Gómez de Mora. En el interior hay varios retablos barrocos y una Piedad de Luis Salvador Carmona.

El Palacio de Monterrey, de mediados del siglo XVI, es obra de Rodrigo Gil de Hontañón y responde a la estructura típica de este maestro, con cuatro torres flanqueando los ángulos y un piso superior de arquillos.

La Casa de las Conchas, con curiosa fachada cubierta de veneras (de donde procede el nombre), fue construida hacia 1600.

La Plaza Mayor salmantina es quizá de las más hermosas de España. Fue construida en el primer tercio del siglo XVII por Alberto Churriguera y continuada por García de Quiñones, quien es también autor del edificio del Ayuntamiento, en el ala norte del recinto.

La provincia de Salamanca

Salamanca forma una extensa provincia, en la cual no es difícil encontrar, recorriendo sus numerosos pueblos, importantes recuerdos artísticos del pasado, junto a bellos paisajes que cualquier turista admirará impresionado.

En Alba de Tormes se encuentra el Convento de Carmelitas Descalzas, fundado por Santa Teresa, en 1571. En su interior existe una imagen de la Dolorosa, original de Pedro de Mena. Destaca también, en la localidad, la iglesia de Santiago, perteneciente al mudéjar del siglo XII (o románico de ladrillo). De este mismo estilo son también las iglesias de San Juan y San Miguel. Señalemos, así mismo, el antiguo palacio-castillo de los duques de Alba, del siglo XVI, del cual sólo se conserva el torreón de la Armería. Igualmente hay que mencionar la artesanía de la localidad, famosa por sus cerámicas.

En Béjar, hallamos la iglesia parroquial de San Juan, obra del siglo XIII, con coro y galería en el interior del XVII. La iglesia de Santa María es del siglo XIII. La de San Salvador es del siglo XVI, al igual que el Palacio Ducal. Mencionemos también, el llamado Parque de El Bosque, como muestra de la jardinería del siglo XVI.

En las tierras de los alrededores destaca el pueblo de Candeleda, especialmente por su conjunto urbano, de típica arquitectura rural.

Ciudad Rodrigo cuenta con una importante Catedral, comenzada en el siglo XII y continuada en épocas siguientes, por lo que muestra también elementos góticos y renacentistas. Señalemos el conjunto amurallado del siglo XII y el antiguo Castillo de Enrique de Trastamara, hoy Parador de Turismo. El Ayuntamiento es obra renacentista, del siglo XVI. Terminemos mencionando, junto a otras diversas iglesias y palacios de los siglos XV y XVI, las tres columnas romanas, símbolo de la ciudad. Son famosos, igualmente, sus encierros taurinos.

La Alberca es una población de gran tipismo rural, que conserva, prácticamente intacto, su conjunto urbano de típicas casas y plazas con angostas callejuelas. Ha sido declarada Monumento Nacional. Los trajes típicos son también muy vistosos en esta localidad. En sus alrededores, el valle de Batuecas, el santuario de la Peña de Francia, Miranda del Castañar -con murallas y castillo del siglo XV-, son dignos de visitar.

No lejos se halla San Martín del Castañar, cuya iglesia parroquial, es del siglo XIII, reformada en el XVII. Posee también un castillo del siglo XV.

Otras poblaciones conservan también monumentos significativos, como Ledesma, con la iglesia de Santa María (siglo XII), y San Felices de Gallegos, con iglesia románica y castillo del siglo XV.

No olvidemos en nuestro repaso de la provincia salmantina hacer una alusión, aunque rápida, al conocido Campo Charro, que se extiende al sur y al oeste provincial. Aquí se hallan grandes dehesas de toros de lidia, que se crían para las mejores faenas en las grandes plazas taurinas de toda España.

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