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Santibáñez de la Sierra es un municipio de la comarca de la Sierra de Francia, perteneciente al partido judicial de Béjar, en la provincia de Salamanca, Comunidad Autónoma de Castilla y León, en España.

Su código postal es 37670.

Geografía

Santibáñez de la Sierra es un pequeño pueblo de unos 250 habitantes situado en la Sierra de Francia baja, al sur, a una distancia de 67 km de Salamanca, dentro de la provincia de Salamanca, en España. Se encuentra en la parte baja de una montaña, a unos 600m sobre el nivel del mar, y domina desde allí un amplio valle plagado de viñedos y fincas. Las casas están construidas según el patrón serrano, con dos o más pisos como mínimo y con una cuadra en el bajo. Las fachadas son de piedra de la zona con maderos adosados con afán decorativo.

Existen tres pedanías cercanas dependientes de Santibáñez de la Sierra: la mayor y más importante es Santa María de los Llanos (35 habitantes, 15 varones y 20 mujeres), localizada en un llano en lo alto de un monte. Las otras dos son Casilla de las Erías (0 habitantes censados, unos 4 o 5 de hecho) y (Las) Puentes del Alagón (9 habitantes), esta última situada en torno a un majestuoso puente romano construido en el siglo I a. C. dispone de un restaurante y de una piscina natural muy bien equipada.

Núcleos de Población:

Casillas de las Erías (0 hab.)
Puentes del Alagón (7 hab.)
Santa María de los Llanos (30 hab.). Entidad Local Menor.
Santibáñez de la Sierra (205 hab.). Cabecera.

Contexto histórico

El municipio se encuentra ubicado en la provincia de Salamanca, en el País Leonés, región integrante, junto a parte de Castilla la Vieja, de la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León.

Etimología:
Santibáñez deriva de SANCTUS JOANNI(S), cerca del pueblo estaba la ermita de San Juan, de la que sólo quedan cimientos escondidos en pleno monte (hasta no hace mucho tiempo el patrón de verano y la fiesta correspondiente era de San Juan).

Pueblo agrario: Uva y cereza
Santibáñez de la Sierra es un pueblo principalmente agrícola. Los cultivos más usuales y de los que la gente vive son la uva y la cereza.

Se cultivan la clase de uva autóctona de la Sierra de Francia, la Rufete, y otras variedades aptas para diferentes tipos de vino como la garnacha, el tempranillo, el tinto del país o la mazuelo; además de la uva de mesa Moscatel. Las uvas, antiguamente, eran hechas vino en la Bodega Vitivinícola «San Agustín» de Santibáñez de la Sierra; pero después se dio en vender, a través de la misma, la uva directamente a intermediarios que la llevan a los mercados para el vino de mesa; lo cual se continúa haciendo en la actualidad cada vendimia.

El cultivo de cereza ha aumentado considerablemente en los últimos años debido a la drástica bajada del precio de la uva, que hoy por hoy se sitúa en torno a los 20 céntimos de euro, una cifra verdaderamente vergonzosa. Las cerezas, a diferencia de las uvas, mantienen un precio más o menos razonable, que se localiza entre los 60 céntimos y el euro, según las distintas clases.

En Santibáñez de la Sierra existe gran variedad de clases de cerezas, pero las que se venden en la Cooperativa Hortofutícola «Santibáñez de la Sierra» son las clases:

  • «ZARAGOZANA» o «MONZÓN»: cereza blanca, de reconocida calidad. De hecho, varios expertos han declarado que la cereza zaragozana de Santibáñez de la Sierra es la mejor de España, tanto en sabor, como el color y brillo. Esta cereza se utiliza para la fabricación de mermeladas y para el consumo directo.
  • «TEMPRANA»: es la primera cereza del año, de ahí su nombre, cereza roja de muy buen ver y de sabor dulce y sabroso que se vende en los mercados para fruterías y consumo directo.
    «EMBRUNÉ» o «PICOTA»: la última clase de la recolección, se recoge a finales de junio. Es una cereza oscura y gorda con mucha agua que se coge sin rabo y que cierra la campaña.
  • «CALIFORNIANA»: cereza gordísima, negra y muy sabrosa. Puede llegar a ser difícil masticar tres cerezas a la vez debido a su gran tamaño.
    Después hay otra serie de clases menores como la cereza del rabo largo, la reondal, la burlah y otras de menor importancia en el consumo y las ventas.

Aparte de la cereza y la uva, se cultivan también en Santibáñez diversos tipos de frutales (manzanos, perales, higueras…) y hortalizas, principalmente para consumo propio. No obstante, en los buenos años de cosecha, se venden también las ciruelas en la Cooperativa Hortofrutícula «Santibáñez de la Sierra».

Por último, muchos vecinos poseen además pequeños olivares, de los que obtienen aceite para abastecimiento personal.

Cultura

Colectivos e Instituciones:
Ayuntamiento, Concejo de Santibáñez de la Sierra
Bodega Cooperativa «San Agustín» (venta de uva al por mayor)
Cooperativa Hortofrutícula «Santibáñez de la Sierra» (venta de cerezas y ciruelas al por mayor)
Asociación Cultural «San Agustín» (peña encargada de la organización de festejos y otras actividades, en colaboración con el Concejo de Santibáñez de la Sierra)

El Habla:
Se conserva aún el dialecto ancestral hablado en Santibáñez y su comarca hasta nuestros días, derivado de la lengua leonesa que se conserva precariamente en la mayoría de las zonas rurales de todo el País Leonés, también en su parte más sureña, como es este caso.

Fiestas y tradiciones:
3 de febrero – San Blas.
El 28 de agosto se celebra San Agustín, pero el período festivo se extiende varios días antes y después de esa fecha, “el día grande”.

– 26 de agosto:

Los mozos y no tan mozos pasan el día limpiando y engalanando sus locales, sus peñas, en silencio desde el pasado año, y almacenando bebidas y provisiones, a la espera de la inauguración nocturna, para ir “calentando motores” por lo que se avecina. Sobre las ocho de la tarde las peñas sacan a la Plaza Mayor, desde el Centro Cultural, una merendola o convite ya preparado anteriormente, con sangrías que reposan días antes, y embutidos y dulces serranos, para celebrar la hermandad de todas las peñas santibañejas, invitando también al resto de paisanos que se quieran acercar. Esa noche ya habrá verbena, amenizada por una muy decente orquesta, y se dará comienzo a la Fiesta.

– 27 de agosto, las Vísperas:

Desde el campanario de la iglesia parroquial se anuncia la fiesta a toque de vísperas. En la Plaza Mayor se forma la comitiva que con música de gaita y tamboril se dirigirá en busca de las damas de honor y reinas saliente y entrante así como del pregonero; todos ellos protagonistas de la tarde.

Tras una bonita ceremonia de coronación desde el balcón del Ayuntamiento, el Alcalde pronuncia unas palabras de bienvenida, dando paso al pregonero que al final de un siempre emocionante pregón, inaugurará las fiestas.

Las peñas de Santibáñez ya están abiertas e invitan a todos los que visitan sus locales. Hoy sin duda es el mejor día para encontrarse con antiguos camaradas y por qué no, para hacer nuevas amistades…

La verbena de las noches continuará ya toda la Fiesta, algunos años hasta cinco días.

– 28 de agosto, San Agustín:

A las doce de la mañana el alegre repiqueteo de las campanas anuncia a todos que llegó la Fiesta Mayor. En las casas todo son prisas, hay que hacer las faenas y hay que arreglarse a tiempo para la misa. Ya se oye en las calles al tío Paco el tamborilero y las castañuelas del maestro Manuel de Arriba “el pesetas” al frente de los mozos y mozas que danzarán este año. Con sus deslumbrantes trajes serranos, castañuelas y palos de danzar, acompañados por Alcalde y miembros de la comisión, marchan a recoger en sus casas, a Damas de honor y Reina de las Fiestas para dirigirse todos a la Misa Mayor.

Hay en el pueblo y en las calles una mezcla de alegría, colores, música de castañuelas y tamboril que tiene su momento culminante en la llegada a la iglesia. Las mujeres entran primero, los hombres ocuparán la parte final. El templo ha sido primorosamente engalanado días antes por fervorosas mujeres, utilizando antiguos tapices y esmerados ramos de flores. Después de misa solemne, bajo el emocionante repicar de las campanas, San Agustín recorre las calles del pueblo llevado a hombros en procesión y acompañado por el Sr. Cura, autoridades y danzadores, y seguido por las gentes del pueblo para culminar en la plaza donde se celebrará el Ofertorio.

En esta hermosa ceremonia los danzadores ofrecen a su patrón inolvidables momentos de danza. Los paleos de hombres y mujeres se suceden, arrancando emocionados aplausos, para acabar con el baile del ramo (“tece y destece”), tejiendo con cintas de colores una espectacular trenza alrededor de un ramo, para destejerla después a ritmo de danza, gaita y tamboril.

– 29 de agosto, Día del Toro:

La Plaza Mayor se convierte por unos días en medieval plaza de toros, cerrada por una hermosa y antiquísima verja construida con lanzas de hierro y columnas de granito. Es tradicional en los hombres amarrar con cuerdas escaleras a ella para disfrutar más de cerca la suelta del toro. Esta tarea se hace al alba, para coger los mejores sitios. A las ocho de la mañana están convocados en la Plaza Mayor todos aquellos que quieran y el cuerpo se lo permita para desayunar las tradicionales “sopas de ajo”.Esta ceremonia es previa y sirve de convocatoria para marchar hacia la finca del toro bravo. Pasadas las nueve se pone en marcha una larga comitiva de vehículos particulares que precedidos por el camión de los toros llegará poco más tarde a la finca del Campo Charro donde se encajonarán los novillos que fueron contratados tiempo atrás para la corrida de la tarde. En la finca permiten a los más avezados “toreros” santibañejos practicar su arte con vaquillas … aunque la mayoría, prefiere ocuparse del jamón y de los suculentos embutidos, las botas de vino y el pan de la tahona llevados previsoramente. Al regreso de tan nutritiva mañana campera, la expedición atraviesa numerosos pueblos, tocando el claxon, saludando y sacando banderines y pañuelos rojos por las ventanillas de los coches. Las gentes, advertidas del festejo por la espectacular caravana, podrán aprovechar la tarde para acercarse a Santibáñez.

A las seis de la tarde comienza la ceremonia. La gente empieza a agolparse en la plaza, los danzadores se disponen en su centro para hacer la última danza de las fiestas. Se ven nuevos paleos, florituras, garra, pasión y esfuerzo. El tamborilero suda con su gaita y su tamboril, llevando el ritmo impertérrito del paleo. El maestro pesetas se mueve de un lado para otro dando instrucciones y animando a los mozos. Los palos suenan al unísono golpeándose unos contra otros al son de la melodía. Los mozos giran, alzan el brazo, se agachan, se revuelven y vuelven a su posición para dar el siguiente golpe, con fuerza, alegría y agradecimiento por poder ser parte de tan arraigada y orgullosa tradición.

Como paleos conocidísimos en Santibáñez, con antiquísimas música y letra, podemos encontrarnos con “San José”, “El Molinero”, “Salamanca”, y el mítico “Zapatito de Charol” (zapatito de charol, cuartelá, la flor en el ojal, si no sabe lo que hacer, si sacarlas a bailar, porque tiene, porque tiene la barriga hinchá…), entre otros. Tras el derroche de pasión y sentimiento serrano, los mozos y mozas se abrazan cariñosamente ante los aplausos de sus clamorosos paisanos, sabiendo que la danza (y pronto las fiestas) ha terminado por este año.

A continuación, los danzadores acceden a su posición de honor, junto a la reina, damas, y corporación municipal, en el balcón del Ayuntamiento, para presenciar el festejo taurino. Se lidiarán normalmente dos bravos novillos, que harán las delicias de los aficionados. Al finalizar la corrida, el gentío se dirigirá a los bares y a las peñas para celebrar con pinchos y copas el reencuentro con viejos amigos. Por la noche tendrá lugar la última verbena.

Sobre las dos de la madrugada, las peñas protagonizan un desfile divertido y colorista, precedido por muy sonora charanga, sacando en “solemne” procesión los símbolos de cada una de ellas. Se cuentan las históricas peñas de La Vertedera Giratoria, El Cubeto Bailón y la J.R., las de los veinteañeros (algunos ya pasados) como los Ajorcamulos, la Kutxipanda, la Bisagra, la Naranja Mecánica y La’ Niñagh, también las de los mozos y mozas más nuevos, Los Arrancaparras y Las Makokis, y por último, la curiosa peña de niños, con inesperada afluencia, los simpáticos Pequeñines Borrachines.

A altas horas de la madrugada, o ya de día, saldrán los más aguerridos de la peña en la que se quedaron apalancados, irán a su casa a dormir unas horas, porque pronto volverán a la ciudad: Madrid, Salamanca, Barcelona, Jerez, Suiza o Francia. Pues la inmensa mayoría de los santibañejos son emigrantes, o hijos o nietos de emigrantes. Las Fiestas han terminado, hasta el año que viene.

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