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  • La luz artificial también permite configurar espacios y controlar aforos para evitar aglomeraciones y frenar la transmisión del coronavirus

La actividad en las calles y en los espacios de trabajo va volviendo poco a poco a la normalidad, o a la nueva normalidad. Cada vez se conoce más del virus SARS-CoV-2, causante de la crisis mundial actual, y eso nos hace sentirnos más seguros a la hora de retomar nuestras anteriores rutinas o proyectos.

Existen diferentes fórmulas o elementos que pueden ayudar a que esta seguridad se vea incrementada. La empresa española Artesolar Iluminación cuenta con algunos productos que pueden facilitar los procesos en la lucha contra las infecciones producidas por el coronavirus, tanto a nivel educativo, en centros de enseñanza, como profesional, en oficinas y espacios de trabajo.

Desinfección de espacios con luz ultravioleta

Para contribuir en la lucha contra la COVID-19, Artesolar ha lanzado recientemente una nueva luminaria LED, modelo NEUTRAL. Se trata de una solución que realiza tres funciones: iluminar con su zona central del panel, desinfectar de polvo, gases y filtración y favorecer que no aparezcan virus mediante sus filtros de aire que se encuentra en los laterales, y completar la desinfección con una luz ultravioleta.

El proceso de desinfección mediante UV sería el siguiente: el ion plata reacciona con el ion sulfuro de hidrogeno en las bacterias e inhibe su reproducción. Produce superóxido libre de radicales y descompone la bacteria. La superficie del material tiene activos que tiran de las membranas de las bacterias rompiéndolas.

Iluminación para reconfigurar espacios

El control del aforo de las salas y de los espacios es una buena medida para evitar aglomeraciones innecesarias y de potencial riesgo para nuestra salud. El uso de sensores o de luminarias con sensores incorporados permiten reconfigurar espacios teniendo en cuenta la ocupación y el distanciamiento entre personas, evitando el riesgo de contagio de la COVID-19.

Numerosas luminarias ofrecen la posibilidad de incorporar de forma adicional o nativa un sensor de presencia que, además de encenderla o apagarla si se detecta o no movimiento, también nos podría indicar si la sala se encuentra o no ocupada y así poder reorientar la visita o reunión a otra zona de la oficina. Un ejemplo de las posibilidades que ofrecen sería la Luminaria TENVIA de Artesolar.

El ser humano como eje del espacio a iluminar

La utilización de luz artificial mediante la recreación del ciclo circadiano ayuda a mejorar el bienestar de enfermos, el rendimiento de estudiantes y profesores, o a mejorar las condiciones de trabajo en las oficinas.

El ritmo circadiano es el reloj biológico que regula nuestras horas de sueño y vigilia. La exposición a la luz natural del sol tiene muchos beneficios para nuestra salud, como mejorar el rendimiento escolar, facilitar el descanso nocturno o, incluso, reducir significativamente las posibilidades de padecer enfermedades mentales en edades avanzadas.

Es el caso del panel LED CASE de Artesolar, que cuenta con una regulación de temperatura de color desde 2700K hasta 6500K, para fomentar tanto la tranquilidad como la concentración, y facilitar el trabajo mediante contraste y reconocimiento de detalles. También se puede regular la intensidad en función de la necesidad por trabajo y ocupación. Todo ello se complementa con un índice de deslumbramiento bajo, para impedir molestias en zonas de trabajo. Se trata de un panel LED que respeta el well being en cualquier entorno. Tanto es así que, según el estudio “Chroma Zenit Circadian lighting 2003 de la Universidad del Hospital de Copenhague”, la iluminación con regulación circadiana puede reducir el grado de depresión y somnolencia en los pacientes.

A pocos días de finalizar el verano, las altas temperaturas darán paso a otras más suaves, momento idóneo para que los titulares de las instalaciones de calefacción, si no lo han hecho ya, pongan a punto sus calderas y circuitos de calefacción antes de la llegada del frío y del consiguiente encendido.

Para anticiparse a este momento, desde Agremia (Asociación de Empresas del Sector de las Instalaciones y la Energía) recomiendan seguir una serie de pautas para preparar las instalaciones.

– Revisión y limpieza de las calderas. El verano y principio del otoño, con las calderas aún apagadas, es la mejor época del año para acometer la limpieza y revisión de estos equipos, sea cual sea el combustible que utilicen, y realizar un análisis de combustión, de tal manera que garantice que la misma es correcta y que la evacuación de los gases se realiza correctamente al exterior. Todo ello contribuirá a garantizar la seguridad de nuestra instalación y optimizar el consumo energético de la misma reduciendo el gasto derivado de su utilización durante todo el invierno.

– Realizar las mejoras necesarias y una revisión previa al encendido de todo el circuito de calefacción. Para evitar incidencias en el sistema, es conveniente comunicar a la empresa mantenedora los posibles inconvenientes que hayan aparecido durante el final de la temporada anterior o el verano para darles solución antes de comenzar la temporada de frío. Asimismo, y aunque no es obligatorio, sí es recomendable que el mantenedor realice una revisión del circuito previa al encendido. En dicha revisión deberá vigilarse el correcto funcionamiento de las válvulas o llaves de los radiadores, ya que podrán detectarse fugas en radiadores, y la ausencia de aire en el interior de los mismos que pueda provocar ruidos molestos, o cualquier otra anomalía en el funcionamiento de nuestro sistema de calefacción.

– Aprovechar las subvenciones que existen para la sustitución de calderas no eficientes. Es recomendable consultar en el ayuntamiento o comunidad autónoma donde se ubique la finca las ayudas existentes. En estos momentos, por ejemplo, explican desde Agremia, para calderas centrales, están vigentes en la Comunidad de Madrid el Plan Renove Privado de Salas de Calderas de (www.cambiatucaldera.com), que incentiva reformas de instalaciones térmicas comunitarias que sustituyan el combustible utilizado por gas natural, y el Plan Renove Público de Salas de Calderas, que es compatible con el anterior (www.fenercom.com). Y en breve también estará operativo el Plan Cambia 360 del Ayuntamiento de Madrid.

– En el caso de instalaciones comunes, solicitar a la comunidad de propietarios, cuando sea necesario, la instalación obligatoria de repartidores de costes de calefacción o contadores de energía. Además de las operaciones periódicas de mantenimiento que resultan del contrato que tenga suscrita la comunidad con su empresa mantenedora, Agremia recuerda que en agosto entró en vigor la regulación de la contabilización de consumos individuales en comunidades con calefacción central. Esta nueva normativa obliga, de acuerdo a un calendario prefijado según la zona climática donde se ubique el edificio, a instalar contadores de energía individuales o repartidores de coste de calefacción en los radiadores de las habitaciones, siempre que sea técnicamente viable y económicamente rentable, de manera que se permita a dicho usuario final conocer y optimizar su consumo real de energía.

Desde Agremia también se recomienda a los usuarios instalar en los radiadores válvulas termostáticas (manuales o programables) para regular la temperatura de cada estancia.

A veces con pequeños cambios en las tareas de la casa podemos ahorrar mucha energía y podemos reducir los pagos de las facturas. Algunos de los consejos a realizar en el hogar son las siguientes:

Las luces de la casa

Apagar las luces cuando su uso no sea necesario y aprovechar al máximo todas las horas de luz. A pesar de usar bombillas de bajo consumo o de LED consumen igual y debemos controlar su uso. Por otro lado la opción de stand by, es uno de esos modos que aunque en apariencia esté apagado, igualmente consume. En estos casos la mejor opción es usar una regleta con interruptor para poder controlar el consumo de energía de esos aparatos como la televisión o el cargador del móvil.

La gestión de los electrodomésticos

Por otra parte tenemos los electrodomésticos. Estos son los mayores consumidores de energía de la casa, lavadora, secadora, vitrocerámica, horno… de todos ellos podemos aprovechar su energía incluso cuando estamos acabando de hacer la tarea y así aprovechar estos aparatos al máximo posible. Por ejemplo, en el caso de lavadoras y secadoras, lo conveniente es poner la lavadora a primera hora de la mañana, así podremos poner la ropa a secar al aire libre y no tendremos que usar la secadora. Cuando planchamos la ropa aquellas prendas que no vamos a usar mucho o que no requieren mucho calor para quitar las arrugas podemos dejarlas para el final, desenchufar la plancha y así aprovechar esa energía y gastar menos.

Otros electrodomésticos como por ejemplo el lavavajillas podemos ponerlo por las noches mientras dormimos, cuando la energía es más barata y por tanto consumirá menos aunque esté toda la noche encendido una vez que termine.

A la hora de cocinar el horno es uno de los electrodomésticos que más consumen, aparte de que desprende una gran cantidad de calor. En invierno esto nos es un poco más indiferente, pero en verano si queremos poner poco el aire acondicionado y mantener la casa a una buena temperatura debemos usar el horno lo menos posible y en el caso de hacerlo aprovecharlo al máximo posible, usando también ese calor residual o cocinando más de un plato ese día. Con el uso de la vitrocerámica ocurre lo mismo, aunque en este caso no desprende una gran cantidad de calor, podemos aprovechar ese calor residual para terminar de hacer lo que estemos cocinando. El uso de tapas al cocinar nos ayudará a conservar el calor y mantenerlo concentrado, de tal modo que la comida se hará más rápido. Como ocurre con el uso de la olla exprés.

Un buen mantenimiento de todos estos electrodomésticos hará que a la hora de usarlos no requieran energía extra, sobre todo debemos tener esto en cuenta con neveras y congeladores, aparte de con los electrodomésticos que ya hemos mencionado antes. El congelador y la nevera debemos evitar mantenerlos abiertos lo máximo posible, para que la temperatura del aparato varíe lo menos posible, tanto en invierno como en verano. En el caso de la nevera los alimentos deben estar separados de las paredes para que el aire frío de la nevera pueda moverse y la temperatura pase de un piso a otro sin dificultad. Por otro lado en el congelador con el tiempo se forman placas de hielo, esto hará que su funcionamiento no sea el adecuado y consuma mucha más energía. Por ello cada cierto tiempo debemos quitar estas placas.

La temperatura del hogar

Por ultimo regular la temperatura de nuestro hogar para que todos los inquilinos estén cómodos con ella. Esto lo podemos hacer con un termostato que regule la temperatura, en invierno lo más recomendable es mantener una temperatura entre 20 y 23 grados cuando estamos en la vivienda y en verano entre 22 o 25. También debemos tener en cuenta que podemos aprovechar el frescor de la noche en verano para que baje la temperatura de la vivienda y cerrar persianas y ventanas en las hora de más calor, sin embargo en invierno debemos hacer lo contrario, subir las persianas y ventilar la casa en las horas de más calor y cerrarlas por las noches que es cuando más frío hace.

Por Anaís Ramos