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  • Según IDAE, el 60% de los inmuebles residenciales se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética, lo que, en términos prácticos y con la llegada del otoño, se traduce en millones de hogares sin ningún tipo de aislamiento y con una elevada demanda de calefacción.
  • Ante esta situación, la mejor inversión es apostar por aplicar un sistema de aislamiento térmico, ya que, además de mantener una temperatura ambiente agradable, aumentará el valor del inmueble y actuará de forma responsable con el medioambiente.

Madrid, 21 de octubre de 2020. El gasto energético en continuo ascenso y el creciente aumento de la conciencia social por el cuidado del medioambiente han provocado que la eficiencia energética se haya convertido en el centro de preocupación del sector de la construcción. Sin embargo, a pesar del enorme avance que ha supuesto la última modificación del Código Técnico de Edificación en este sentido, España todavía cuenta con un parque de viviendas muy obsoleto: según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el 60% de los inmuebles residenciales se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética.

En términos prácticos, y con la llegada del otoño y el invierno, esto se traduce en millones de hogares sin ningún tipo de aislamiento térmico y con una elevada demanda de calefacción, un sobrecoste en facturas energéticas y un inexistente confort térmico interior. Ante esta situación, la mejor inversión es apostar por un sistema de aislamiento térmico, ya que, además de mantener una temperatura ambiente agradable y reducir la demanda energética del hogar, aumentará el valor del inmueble, ayudará a prevenir la creación de condensaciones y actuará de forma responsable con el medioambiente, al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Aunque su aplicación en viviendas de nueva construcción es una tarea sencilla, en el caso de pisos o casas con cierta antigüedad hay que tener en cuenta varias cuestiones. Con motivo del Día Mundial de Ahorro Energético (21 de octubre), los expertos de Sto, entidad con sede en Alemania y filial en España especializada en la elaboración de materiales y soluciones para construcciones sostenibles, exponen las seis preguntas más comunes a la hora de instalar un sistema de aislamiento térmico en un edificio o una vivienda:

  • ¿Cómo asegurarme de que debo aislar mi vivienda? Hay dos señales clave para detectar si un inmueble está mal aislado: en primer lugar, que la sensación de frío no desaparezca o no se alcance la temperatura consigna a pesar de haber encendido la calefacción y, en segundo lugar, que los ruidos de la calle o de las viviendas colindantes se escuchen dentro del inmueble.
  • ¿Aislar por el exterior o por el interior? Aunque es posible aplicar aislamiento en suelos y techos, o en la cubierta del edificio, la mejor opción es actuar en la fachada del inmueble. Esto se puede realizar de dos formas, por el exterior o por el interior:
    • Aislamiento térmico exterior. Consiste en la incorporación de aislamiento térmico por la parte externa del edificio, cubriendo su fachada y modificando su estética. Hay dos opciones: SATE (colocación de planchas de aislamiento en el propio muro de la fachada) o fachada ventilada (sistema de revestimiento con aislamiento sobre el muro que deja una cámara de aire entre ambos elementos).
      • Ventajas: elimina de forma óptima los puentes térmicos, mejora la inercia térmica del edificio en su conjunto, no requiere abandonar la vivienda durante su instalación y permite mejorar el aspecto estético del edificio.
      • Desventajas: precisa de un acuerdo común entre todos los vecinos si no se trata de un inmueble unifamiliar y no es posible su aplicación en edificios históricos o protegidos por patrimonio.
    • Aislamiento térmico interior. Se realiza en el interior de la vivienda.
      • Ventajas: se puede realizar de forma independiente, sin tener que pedir permiso a la comunidad de propietarios, en caso de que se trate de un piso.
      • Desventajas: reduce la superficie útil del edificio o vivienda, es una solución más compleja a la hora de solucionar los puentes térmicos y requiere desocupar el inmueble mientras se realiza la obra.
  • ¿Qué tipos de aislantes hay? La zona geográfica en la que esté ubicado en inmueble, el tipo de edificación, el espesor y tamaño que va a ocupar el aislante frente al espacio disponible o si el aislamiento se va a aplicar en el interior o en el exterior de la vivienda condicionarán el aislante térmico a utilizar, ya que no todas las soluciones son iguales y los diferentes materiales ofrecerán prestaciones diferentes:
  • Aislantes orgánicos. Por ejemplo:
  • Fibra de madera, muy indicado para proyectos con distinciones ecológicas.
  • Espuma poliestireno expandido (EPS), ofrece una excelente relación calidad-precio. Indicado para SATE.
    • Espuma de poliisocianurato (PIR), uno de los aislantes plásticos con menor conductividad térmica y mayor resistencia al fuego.
  • Aislantes inorgánicos. Por ejemplo:
    • Lana de vidrio, utilizada, sobre todo, para cámaras de aire horizontales o inclinadas, terrazas y cubiertas entre tabiquillos y falsos techos.
    • Lana mineral, muy útil en la protección pasiva contra incendios.
    • Vidrio celular, rígido, muy ligero y con muy buenas prestaciones térmicas.
  • ¿Desaparecerán las humedades al aislar? Primero hay que asegurarse de dónde provienen las humedades. Es decir, si son por condensación, filtración o capilaridad. En este caso, el aislamiento térmico resulta una buena solución para las humedades por condensación, producidas cuando el vapor de agua que está en el ambiente de la vivienda entra en contacto con superficies que tienen una temperatura más fría.
  • ¿Cuánto podría ahorrarme con su instalación? En una rehabilitación, este aspecto puede llegar a suponer un ahorro de hasta un 50% demanda energética (kW.h/m2.a) y ahorros de hasta un 44% de las emisiones de CO2 (kgCO2/m2.a).
  • ¿Hay algún tipo de financiación o descuento para aislar mi vivienda? El aislamiento de una vivienda es objeto de diversas ayudas estatales, autonómicas o municipales. La principal subvención para rehabilitaciones en este sentido es el Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, que incluye un programa de ayudas para mejorar el ahorro energético tanto en viviendas unifamiliares como en edificios residenciales de viviendas. Lo mejor de todo es que los beneficiarios de la subvención pueden compatibilizarlo con otras ayudas, siempre que el total de la cuantía económica no supere el coste de los trabajos.

 

  • Más de 240 personalidades y organizaciones demandan que la estrategia de reactivación sea valorada previamente por los agentes económicos y sociales.
  • Empresas del sector de la edificación como ROCKWOOL Peninsular, líder fabricante de lana de roca, un material sostenible y reciclable, piden al Congreso una recuperación verde para salir de la crisis.
  • Apostar por la eficiencia energética es una de las soluciones para impulsar la economía y el bienestar social tras el impacto del COVID-19.

La crisis del COVID-19 tendrá graves consecuencias para la sociedad y la economía y, según los expertos, se equipararán a las provocadas por la Segunda Guerra Mundial. Por ello, más de 240 personalidades y organizaciones, públicas y privadas, se han adherido al manifiesto, Por Una Recuperación Sostenible, una iniciativa que reclama a la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados políticas económicas y sociales alineadas con la sostenibilidad y biodiversidad.

Entre los firmantes se encuentran empresas del sector de la edificación como ROCKWOOL Peninsular, líder fabricante de aislamiento a base de lana de roca, un material sostenible y reciclable. Exigen que todas las decisiones y acciones que se lleven a cabo estén previamente consensuadas con los agentes económicos y sociales del país para lograr que la crisis tenga el menor impacto posible sobre la economía, la sociedad y el medio ambiente. “Debemos maximizar el valor de estas políticas pensando en el beneficio de todo el país porque sus efectos serán cruciales para la reactivación”, afirma Miguel Ángel Gallardo, Business Unit Director de ROCKWOOL Peninsular.

El proyecto se apoya en tres pilares: digitalización, descarbonización y resiliencia. Valores que ya sostiene el Pacto Verde Europeo, hoja de ruta de la Unión Europea para conseguir un crecimiento económico responsable y sostenible. “Sin sostenibilidad ambiental, no habrá sostenibilidad económica ni social”, añade Gallardo.

En este sentido, los impulsores del manifiesto, ECODES, el Grupo Español de Crecimiento Verde, SEO/BirdLife y particulares del Basque Centre for Climate Change (BC3), el Real Instituto Elcano y la Universidad Politécnica de Madrid señalan que España es un país que reúne las condiciones idóneas para impulsar su economía y sociedad a través de directivas verdes, dado que existe un potencial desarrollo de las energías renovables, de la industria y de la eficiencia energética.

La eficiencia energética es el principal pilar de nuestra actividad. Debemos conseguir que los edificios sean eficientes, ya que, actualmente, a escala mundial suponen el 28% de las emisiones de CO2. De esta manera, aislar las viviendas con lana de roca permite reducir la demanda energética hasta en un 90% y, por lo tanto, disminuir las emisiones. Además, el confinamiento, ha puesto en evidencia la necesidad de disponer de hogares agradables y confortables. Las propiedades de la lana de roca permiten que haya confort acústico y térmico en todos los espacios”, agrega Miguel Ángel Gallardo, Business Unit Director de ROCKWOOL Peninsular, empresa fabricante de aislamiento sostenible a base de lana de roca.

  • Los espesores recomendados van desde los 5 hasta los 17 centímetros en fachadas y cubiertas.

Los edificios nuevos que se realicen a partir de la entrada en vigor del nuevo reglamento, tendrán una alta eficiencia energética que supondrá una reducción del consumo de energía primaria no renovable de en torno a un 40% de media”, así explicaba el Ministerio de Fomento (hoy de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana) una de las principales modificaciones del Código Técnico de la Edificación CTE, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 20 de diciembre.

Para conseguir esta reducción, el nuevo articulado el Documento Básico de Ahorro de Energía (DB-HE) propone una la mejora de “la calidad de las envolventes térmicas de los edificios y el fomento del uso de tecnologías más eficientes y sostenibles para su acondicionamiento, lo que permitirá alcanzar unas condiciones adecuadas de confort con el mínimo gasto energético”.

Uno de los factores en los que incide el reglamento es en el incremento de exigencias y por tanto en los espesores de aislamiento necesarios, considerando una conductividad térmica del material aislante de 0,035 W/mK, como la que posee el Poliestireno Extruido (XPS), para muros y suelos en contacto con el aire exterior, los espesores recomendados van desde los 5 hasta los 14 centímetros y para el aislamiento de cubiertas, uno de los usos más extendidos del XPS, el nuevo CTE recomienda espesores de entre 5 y 17 centímetros.

La Asociación Ibérica de Fabricantes de Poliestireno Extruido, AIPEX, reconoce que este incremento en los espesores, incidirá en una mejora de la capacidad de la eficiencia energética de la envolvente. “Con las nuevas exigencias aprobadas, podemos comprobar cómo el CTE se va acercando a otras normativas europeas, más exigentes en materia de aislamiento para dotar a los edificios de la mayor eficiencia energética posible”, asegura el presidente de AIPEX, Paulo Oliveira.

En el ámbito de la rehabilitación también aumenta la exigencia. Para Oliveira “el anterior CTE ya exigía ciertos niveles de aislamiento, pero por fin estos criterios también se aplicarán en la rehabilitación de edificios para los que el nuevo CTE prevé unos espesores similares a los de obra nueva”.

AIPEX también cree que el sector de la edificación, cada vez con una mayor preocupación por la eficiencia, el ahorro energético, el confort y el respeto ambiental, lleva tiempo superando los parámetros exigidos por el CTE y siendo más ambicioso en las prestaciones de los materiales instalados en los edificios. “Cada vez vemos más que los nuevos edificios se acercan a estándares como el Passivhaus o Edificios de Consumo Casi Nulo o buscan obtener certificaciones como LEED, BREEAM o VERDE. Todas ellas proponen mayores espesores de aislamiento que los establecidos por la normativa española lo que, a la postre, incrementa la calidad y la sostenibilidad de nuestros edificios”, argumenta el presidente de AIPEX.

La industria del XPS lleva años haciendo esfuerzos para adaptarse a las nuevos requisitos de la normativa y de un sector cada vez más exigente en materia de aislamiento, “hemos pasado de fabricar materiales con poco espesor, que solamente cumplían con la normativa, a ofrecer al mercado soluciones de gran espesor para satisfacer la demanda profesional y social”, explica Paulo Oliveira, “esta evolución del mercado ha provocado que los espesores de 3 o 4 cm que hace unos años eran lo habitual han pasado a ser algo testimonial o para casos muy puntuales donde no es posible usar espesores mayores”, concluye el presidente de AIPEX.