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  • Ambas empresas buscan con este acuerdo aumentar la oferta de servicios a sus clientes

Avalisto, la startup tecnológica dedicada a los servicios integrales de alquiler digital, ha llegado a un acuerdo de colaboración con Gilmar Consulting Inmobiliariopor el cual la reputada empresa especializada en el sector inmobiliario comenzará a ofrecer los servicios de la plataforma a través de sus propios canales.

Gilmar, caracterizada por el gran nivel de profesionalidad y asesoramiento a sus clientes, incorpora así en su catálogo de servicios la posibilidad de ofrecer a los inquilinos un acceso inmediato a los inmuebles y un nivel de protección diferencial para los propietarios.

Desde Avalisto se muestran optimistas y confiados con este acuerdo. “La asociación con Gilmar es muy relevante para nosotros porque sabemos que el trato que prestan a sus clientes es exquisito y está muy alineado con lo que nosotros podemos ofrecer. Respecto a la plataforma, hemos buscado que la división de alquileres de Gilmar pueda seguir haciendo muchas de las actividades que ya realizaba, pero de una forma mucho más rápida y sencilla”, son las palabras de Raúl Pérez Acebo, Presidente y CSO de Avalisto.

Perfeccionándose desde la experiencia

El acuerdo firmado entre ambas empresas tiene su origen en pruebas de concepto realizadas durante los meses previos al verano de 2019. Durante el desarrollo de esa fase, Avalisto tuvo la oportunidad de comprobar particularidades del sector del alquiler de la mano de una de las empresas con más experiencia y trayectoria en el mercado.

La colaboración Gilmar-Avalisto promete nuevas propuestas con las que ofrecer un abanico de posibilidades a propietarios e inquilinos envueltos en la problemática común a la hora de alquilar.

  • La falta de confianza, las restricciones a la demanda y las dificultades operativas también suponen un gran escollo para un funcionamiento óptimo del mercado

Durante los cuatro años previos a 2019 se produjo una constante escalada de precios, y respecto al año pasado, diversas fuentes coinciden en que el alquiler alcanzó un techo que evidencia síntomas de fatiga y tendencia hacia la estabilización de precios durante este 2020 e, incluso, un descenso en algunas comunidades autónomas.

Esta estabilización podría verse alterada si apuntamos a medidas que se vienen entreviendo desde la última regulación de marzo ligadas a la limitación de los precios. Todos los análisis, así como ejemplos en otras ciudades europeas, hacen prever que esto podría restringir la oferta y generar nuevas distorsiones. No obstante, esta es una situación que podría amortiguarse con la creación de nuevas viviendas y la mejora de la calidad de oferta existente. Ante este escenario, empresas especializadas como Avalisto se preguntan si el precio, indicador tantas veces empleado como principal exponente de la situación del alquiler, es en realidad el único reflejo de las dificultades a las que se enfrentan propietarios e inquilinos.

La confianza en sus horas más bajas

Cerca de 100 desahucios al día. Es la cifra alarmante que ofreció el Consejo General del Poder Judicial en octubre. Pero esta cifra representa una pequeña cantidad de todos aquellos propietarios, particulares o profesionales que sufren morosidad. Según el Fichero de Inquilino de Morosos (FIM), durante 2018 la deuda media de los inquilinos en ciudades como Madrid rozó los 10.000 euros.

Todo ello redunda en una falta de confianza en los propietarios que no supone necesariamente un incremento directo del precio, pero sí de las fianzas, aunque la cantidad máxima exigible se rebajó en el Real Decreto de marzo de Medidas Urgentes en Materia de Vivienda y Alquiler, y de las garantías solicitadas a los inquilinos para poder alquilar. Esta necesidad de generar certeza ha llevado a los propietarios a adoptar soluciones propuestas por empresas que buscan garantizar el cobro de las rentas a costa de la rentabilidad del alquiler, y también ha dificultado a los inquilinos el acceso a los inmuebles.

Puedo permitirme el alquiler, pero no las garantías

En una situación donde existe más demanda que oferta esta cuestión se ha difuminado. “Hay garantías que no son fianzas al uso y que exigen al inquilino el desembolso de unas cantidades de dinero de las que a veces no dispone y, otras veces, teniendo en cuenta los gastos asociados a una mudanza, son ineficientes. Para nosotros, asegurar a un propietario el cobro de sus rentas y la seguridad del inmueble es indispensable, pero esto puede implicar perder tiempo y oportunidades buscando inquilinos que, además de capacidad de pago, puedan desembolsar estos costes. Además, vemos situaciones en las que garantías de estas características ni siquiera llegan a cubrir el año de contrato”, señala Jaime Villalonga, CEO de Avalisto.  Es un claro ejemplo de que no solo el precio dificulta que una operación que es viable se materialice.

El estrés de la fase documental

Que propietario e inquilino lleguen a un acuerdo económico no es el final del proceso. A partir de ahí comienza una fase contractual que debe recoger los términos del alquiler conforme a la ley y que sea equilibrada para las partes para prevenir problemas futuros. Cuestiones como si se permite tener mascotas o un listado del mobiliario y su estado son tan importantes como fijar el día en el que se abonarán las rentas. Muchos propietarios ya disponen de un documento de referencia que posiblemente les haya originado gastos legales y de gestoría, y cuya recopilación de firmas y negociación de términos genere nuevos aumentos de plazos. Además de requerir la participación de los involucrados.

El tiempo también importa

Teniendo en cuenta todo lo anterior, alquilar un inmueble en España es un proceso que puede demorarse varios meses. El precio que se fija a la hora de sacar al mercado una propiedad busca obtener una rentabilidad que justifique la inversión que se ha llevado a cabo por dicho inmueble. Tener un activo sin ocupar, incluso cuando su calidad favorece que el tiempo para alquilarlo se reduzca a semanas, perjudica gravemente esa rentabilidad y, lo que es peor, origina gastos.

En este contexto se hacen deseables soluciones que permitan dinamizar el mercado ocupándose de todas las fases que lo integran. La plataforma de Avalisto, lanzada al mercado en enero de 2020, es un ejemplo de cómo la tecnología puede simplificar y ayudar a reducir muchas de las fricciones que se han expuesto. “Sencillez y capacidad de respuesta en tiempo real es lo que hemos conseguido con nuestra herramienta. Tener en un mismo soporte, 100% online, servicios que permiten a los propietarios garantizar la solvencia de los inquilinos que eligen para sus inmuebles, y protegerse frente a impagos, y a los inquilinos disfrutar de un acceso económico y rápido, supone una ventaja muy clara frente a otros productos más tradicionales. Creemos que nuestros clientes van a encontrar en nuestra plataforma un sistema confiable y simplificado con el principal añadido de la inmediatez de todos los procesos relacionados con el alquiler”, destacan desde la startup.

 

  • Avalisto, la startup española que se encuentra detrás de este servicio, busca agilizar, simplificar y abaratar las gestiones vinculadas al mercado del alquiler

La escalada de precios del alquiler es la parte visible de un mercado que en España presenta deficiencias en su funcionamiento y que esconde una realidad mucho más compleja. Fuentes como el INE o el Banco de España vienen alertando de ello en los últimos años: aumenta el tiempo necesario para alquilar, los inquilinos tienen dificultades para acceder al mercado… Son factores que generan desconfianza e inseguridad.

A pesar de ello, el alquiler en España es un mercado exponencial debido a la rentabilidad que puede ofrecer a los propietarios y a que no compromete al inquilino a largo plazo, además de no necesitar destinar el mismo nivel de ahorro que requiere la compra del inmueble.

En este contexto de problema y necesidad, la empresa tecnológica Avalisto ha desarrollado una plataforma que ofrece un servicio online que cubre las necesidades de propietarios e inquilinos y subsanando estas ineficiencias de funcionamiento del mercado. Esta herramienta cuenta con múltiples funcionalidades para gestionar de manera sencilla y completa la contratación de un alquiler, aportando ventajas adicionales.

Hacemos muchas cosas que ya se venían aplicando en el sector, pero apoyándonos en la innovación y en la tecnología para mejorarlas. Además, aunamos todos los servicios, como el análisis de solvencia de inquilinos en tiempo real, la gestión documental o la emisión de protecciones para el alquiler bajo un mismo techo, lo que permite recortar plazos, ofrecer precios competitivos y hacer más sencillo alquiler una vivienda para inquilino y propietario”, señala Jaime Villalonga, CEO de Avalisto.

La idea surgió cuando un miembro de nuestro actual equipo tuvo que cambiarse de ciudad por motivos laborales y buscar piso de alquiler. Sabía qué precios podía permitirse, pero después le exigían un montón de garantías que, además de encarecer la operación, parecían complicadísimas de cumplir. Al final por cada piso que visitaba, podía necesitar un mes entero solo para saber si disponía de aval o de soluciones para reducir los costes asociados,  un tiempo del que no disponía. El propio mercado y el miedo al impago, y no nivel de renta, limitaban los inmuebles a los que podía acceder. Eso no beneficiaba al propietario ni tampoco al inquilino y, entonces, supimos que ahí había una oportunidad para mejorar”.

Desde la propia startup subrayan en que el ahorro de tiempo y desembolso inicial, junto a la simplicidad del servicio, serán muy perceptibles y aportarán grandes ventajas a sus clientes. “Una vez que se genera un cruce de solicitudes entre arrendador y arrendatario, podemos cerrar una operación de alquiler con cualquiera de los niveles de servicio que ofrecemos tiempo real”, aseguran desde la plataforma.

La solución de Avalisto llega al mercado de la mano de fondos y gestoras de bienes inmuebles que buscan proteger la rentabilidad de su parque, y también al mercado de particulares gracias a colaboraciones con inmobiliarias además de su propia plataforma online, cuyo portfolio de servicios está en continua evolución para añadir nuevas funcionalidades.