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  • El porcentaje medio de material reciclado ya alcanza el 85%, aunque la compañía quiere llegar al 100%.
  • URSA aplica los principios de la economía circular a sus procesos para aspirar a cerrar completamente el ciclo de vida de sus materiales aislantes.

Tener una estrategia de descarbonización claramente definida para cada uno de sus materiales es una de las principales líneas de trabajo actuales de URSA. La compañía está centrando gran parte de los esfuerzos de su departamento de I+D+i en el cierre del ciclo de vida de sus materiales.

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Reciclaje, celebrado el 17 de mayo, URSA ha compartido un vídeo documental en el que se muestra el trabajo realizado en sus plantas de fabricación para contar con cada vez un mayor contenido de material reciclado en la composición de los productos aislantes que fabrica.

En el día en el que se conmemoran los importantes avances realizados por la industria y se recuerda el largo camino que falta por recorrer, se ha conocido que prácticamente la mitad de los materiales extraídos en el mundo a día de hoy, son empleados en el sector de la construcción, responsable del más del 30% de las emisiones de CO2 de todo el planeta, porcentaje que podría aumentar a casi el 50% para 2050, según datos de la Fundación Ellen MacArthur en colaboración con Material Economics.

Con el título, “Las tres R de URSA: Reducir, Reutilizar y Reciclar”, el documental muestra la segunda vida que están teniendo muchos productos tras ser utilizados en la fabricación de los materiales de aislamiento de la compañía. La realidad es que Los materiales aislantes de URSA ya cuentan con hasta un 85% de material reciclado en su composición.

En el caso del poliestireno extruido (URSA XPS) producido en la fábrica del Pla de Santa María (Tarragona) se ha conseguido aprovechar totalmente las mermas y recortes de su propia fabricación y dar un segundo uso a muchos materiales de otras industrias que tendrán una larga vida proporcionando confort a los habitantes de los edificios.

Isaac Arrastia, jefe de Producción de URSA XPS, afirma que “tenemos una media de utilización de material reciclado para fabricar nuestro XPS de entre un 70 y un 80%, pero hay muchísimos días en los que llegamos al 100%. Conseguimos que no se deseche nada e incluso el recorte de nuestro propio material vuelve a introducirse en el proceso”.

Porcentajes similares de material reciclado se incluyen en la fabricación de la lana mineral de vidrio que URSA produce en la otra fábrica del Pla de Santa María. La lana mineral de URSA, es un recurso natural que se obtiene originalmente de la sílice, pero la compañía ha hecho un gran esfuerzo para sustituir la materia prima primaria por material reciclado como el vidrio procedente de la industria automovilística. El responsable de Calidad de la fábrica de lana mineral de URSA, Pedro Uriz, explica que el vidrio reciclado es completamente compatible con el resto de materias primas utilizadas: “en el interior del horno, que llega a temperaturas superiores de 1.200 grados centígrados, la materia prima original y el material reciclado se funden hasta conseguir una masa de vidrio fundido homogénea. Ambos componentes aportan las propiedades necesarias al vidrio para la producción óptima de la lana mineral dándonos un producto ganador a nivel ambiental”.

Gracias a esta apuesta de URSA se da cumplimiento a la regla de las 3R (Reduce, Reutiliza y Recicla). El objetivo es dar respuesta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que reclaman una energía asequible y menos contaminante; innovación; ciudades y comunidades sostenibles y producción y consumo responsable.

 

  • Con el apoyo de más de 80 organizaciones, el nuevo informe del World Green Building Council describe acciones para llevar a los sectores de la edificación y de la construcción hacia un futuro con emisiones netas cero, mediante la eliminación de las emisiones de carbono incorporadas.

Como parte de la 10ª Semana Mundial de la Edificación Sostenible, World Green Building Week, World Green Building Council (WorldGBC) ha publicado un nuevo informe que explica cómo los edificios y las infraestructuras en todo el mundo podrán conseguir una reducción del 40% de emisiones de carbono incorporadas en 2030, y llegar al 100% de edificios descarbonizados para 2050.

Juntos, los edificios y las infraestructuras, son responsables del 39% de todas las emisiones de carbono en el mundo. De este 39%, un 28% corresponde a las emisiones operativas, es decir aquellas que se producen al calentar, enfríar o iluminar los edificios. El 11% restante proviene de las emisiones de carbono incorporadas o iniciales que están asociadas con los materiales y procesos de construcción. Según World GBC para descarbonizar completamente el sector es imprescindible eliminar ambas emisiones.

El informe ‘Bringing embodied carbon upfront’ (las emisiones contaminantes incorporadas en el punto de mira) propone este ambicioso objetivo junto con soluciones que sirvan para acelerar el proceso e involucrar a todos los agentes del sector. El trabajo y sus objetivos están respaldados por compañías promotoras y constructoras de todo el mundo, entidades financieras, ciudades, administraciones, asociaciones y fabricantes de materiales, entre otros muchos actores.

El informe propone desmitificar la dificultad de abordar las emisiones de CO2 presentes en la propia edificación, utilizando una terminología sencilla y creando un lenguaje común que permita establecer una definición de consenso para los edificios con cero carbono incorporado.

Las emisiones de carbono asociadas a la construcción no se han tenido en cuenta en el pasado, como lo demuestra la investigación del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), pero solo teniéndolas en cuenta será posible conseguir recortes drásticos en todas las emisiones contaminantes durante las próximas décadas y así mantener el aumento de la temperatura global en 1.5ºC.

Abordar las emisiones incorporadas o iniciales será también fundamental para combatir el cambio climático, ya que se estima que las nuevas viviendas dupliquen las existentes en 2060, con el consiguiente efecto sobre la contaminación si no se actúa de inmediato. El informe de World GBC pide acciones coordinadas de todo el sector para cambiar drásticamente el efecto sobre las emisiones a lo largo de todo el proceso constructivo, desde el diseño a la eventual demolición.

En el documento, la organización mundial, de la que GBC España es miembro estable permanente, presenta una hoja de ruta clara para que todos los agentes (planificadores, inversores, fabricantes de materiales, administraciones, Gobiernos, ONG´s e investigadores) actúen para acelerar la descarbonización. Para ello, los principales actores del sector tendrán que superar las barreras actuales del mercado y desarrollar soluciones alternativas bajas en carbono. Sin embargo, el informe advierte de que la transformación del mercado no sucederá a menos que haya un cambio radical en los métodos de trabajo de la industria.

Además, la transición hacia estándares de cero carbono neto requerirá una acción inmediata por parte del sector para lograr también una mayor concienciación entre la ciudadanía, afán por la innovación de la industria y un avance en los procesos para calcular, rastrear e informar sobre las emisiones de carbono incorporadas en los procesos de edificación. Del mismo modo se necesitará el compromiso de las empresas del sector para reducir de forma voluntaria sus emisiones y la implementación de nueva normativa a nivel local, nacional y regional.

La aplicación de principios de economía circular será también muy importante: se necesitan enfoques sobre cómo maximizar el uso de los activos existentes, promover la rehabilitación en lugar de la demolición y buscar nuevos modelos de negocio circulares que reduzcan la dependencia de las materias primas. Para poner en marcha la colaboración intersectorial, WorldGBC solicita la creación de nuevas hojas de ruta nacionales y sectoriales, como las que, con un apoyo decidido de la industria y los políticos, se han llevado a cabo en Finlandia, Noruega y Suecia.

Para demostrar la viabilidad de los objetivos planteados, el informe está respaldado por casos de éxito y buenas prácticas de compañías como Skanska, HeidelbergCement o Dalmia Bharat Cement.

Las ciudades también serán fundamentales para impulsar nuevos enfoques para descarbonizar sus edificios. Es el caso de Oslo  (Noruega) o de Vancouver (Canadá) que ha legislado para que las emisiones incorporadas a los edificios nuevos se reduzcan un 40% para 2030, como parte de su estrategia regulatoria para hacer frente a la emergencia climática.

Cristina Gamboa, CEO de World Green Building Council, ha afirmado que “nuestro nuevo informe da una respuesta a la necesidad urgente de reducir significativamente las emisiones iniciales en el proceso constructivo de los edificios y las infraestructuras y demandar acciones a la industria para que reduzcan las emisiones en la fabricación de materiales. Con el apoyo de nuestra red global y el respaldo que hemos recibido para realizar el informe, estamos seguros de que podemos estimular la demanda del mercado y facilitar una colaboración decidida en toda la cadena de valor que será verdaderamente transformadora y beneficiará tanto a las personas como al planeta”.

«Aceleraremos la acción para lograr nuestro objetivo de reducir el carbono incorporado en un 40% para 2030 y asegurar una tasa neta cero en la emisión para 2050, además de nuestros objetivos de carbono operativo neto cero«, concluye la CEO de World GBC.

Por su parte, Mark Watts, Director Ejecutivo de C40 ha manifestado que «la mayoría de la población mundial vive en ciudades, se prevé que aumente al 70% para 2050. A medida que las ciudades continúan creciendo y las temperaturas aumentan peligrosamente, es crucial que los sectores de la edificación y la construcción lideren el cambio sobre la acción climática. Debido a que el sector es responsable de una gran cantidad de emisiones globales, al mismo tiempo hay un enorme potencial de reducción. Es una excelente noticia que las vías apuntadas por World Green Building Council establezcan un objetivo provisional para 2030, ya que sabemos lo importante que es esta fecha para poder limitar el aumento de las temperaturas globales a 1.5ºC. Ahora el sector necesita movilizarse de inmediato para poner en práctica estos cambios en beneficio global. La colaboración entre sectores, industria y administraciones será clave para lograr esta transformación, y en C40 esperamos apoyar a las ciudades para que sea una realidad ”.