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  • Un 40% de los profesionales inmobiliarios coincide en que, en la última década, la preocupación por los parámetros energéticos de un inmueble “ha mejorado algo pero sin cambios significativos”.
  • La media del valor que otorga un futuro comprador de un inmueble a su eficiencia energética aprueba con un raspado, un 5 sobre 10.
  • Además, 6 de cada 10 vendedores ignoran que contar con un certificado energético favorable permite la revalorización de su inmueble.
  • Estos datos se obtienen de una encuesta realizada en el marco de Greenmociónate, el encuentro virtual, organizado por UCI y SIRA, cuyo objetivo es ayudar a los agentes inmobiliarios a liderar la transición ecológica de las viviendas en España.

La última jornada celebrada de Greenmociónate, el encuentro virtual organizado por UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), entidad especialista en la financiación sostenible de la vivienda, y su área de desarrollo para profesionales inmobiliarios, SIRA, ha puesto de manifiesto cómo la eficiencia energética en los hogares españoles sigue siendo una importante asignatura pendiente.

Los más de 400 agentes inmobiliarios participantes en Greenmociónate coincidieron en que el futuro del sector pasa por el Green para cumplir con los objetivos de la Agenda 2030 y el compromiso de descarbonización de las ciudades. De hecho, se calcula que en España más de 1,2 de millones de inmuebles deberán rehabilitarse antes de 2030 y 7 millones tendrán que ser renovados antes de 2050. Objetivos a favor de la sostenibilidad y la eficiencia energética sobre los que los propietarios españoles parecen no estar concienciados. Según se desprende de una encuesta realizada a los inmobiliarios participantes en Greenmociónate, la eficiencia energética es una de las grandes olvidadas en las operaciones de compra-venta de inmuebles por parte de compradores y vendedores.

Si bien es cierto que se ha incrementado el interés y la preocupación por los parámetros energéticos de los hogares en esta última década, tanto para vendedores como para compradores, un 40% de los agentes inmobiliarios coinciden en que “ha mejorado algo pero sin cambios significativos”.

La media del valor que otorga un futuro comprador de un inmueble a su eficiencia energética aprueba con un raspado, un 5 sobre 10. La principal motivación esgrimida es el ahorro, pocos son los que piensan exclusivamente en el respeto al medio ambiente (por debajo del 5%).

Por si eso fuera poco, en la primera visita a una agencia inmobiliaria, casi la mitad de los futuros propietarios afirma desconocer la existencia de ayudas y subvenciones públicas para contribuir a la rehabilitación de sus inmuebles. Y el 30% afirma saber de estas ayudas pero desconocen totalmente su modus operandi.

Respecto a los elementos de la vivienda por cuyo gasto energético y condiciones más se interesan los futuros propietarios, se sitúan, por orden de prioridad: ventanas, sistemas de calefacción, electrodomésticos, iluminación, paneles solares y el uso de recursos relacionados con la jardinería. Igualmente, ventanas y sistemas de calefacción son considerados factores prioritarios a la hora de pensar en una reforma tras la compra.

 

En cuanto a los vendedores de inmuebles que acuden a una agencia inmobiliaria para tramitar la venta de su vivienda, 6 de cada 10 ignoran que contar con un certificado energético favorable permite la revalorización de su inmueble.

  • En el Día Mundial del Ahorro de Energía, UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios apunta los criterios a tener en cuenta para la adquisición de viviendas con eficiencia energética. Entre ellos, comprobar el aislamiento térmico, contar con un sistema de calefacción eficiente, revisar el sistema de iluminación y agua caliente o el uso de energías renovables.
  • Dada la antigüedad del parque inmobiliario en España, muchas de las compraventas son de segunda mano y necesitan obras de rehabilitación para el confort y mejora de la eficiencia energética. Ante esta necesidad, UCI cuenta con la hipoteca SUMA para la compra y rehabilitación de inmuebles.

Este 21 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro de Energía, una jornada para reflexionar sobre la necesidad de realizar buenas prácticas a favor de la eficiencia en el área energética y la conservación de los recursos naturales. Una jornada enmarcada en la Semana Verde Europea (EU Green Week), que se celebra del 19 al 22 de octubre, para hacer hincapié en la contribución de la biodiversidad a la sociedad y la economía, sobre todo con la pandemia de la Covid-19, que ha incrementado la necesidad de crear empleo y desarrollo sostenible en todas las áreas.

En los hogares, la eficiencia energética se mide por la certificación de los inmuebles, que va de la ‘A’ (más eficiente), a la ‘G’ (menos eficiente). En España esta regulación está vigente desde hace siete años y todavía la mayoría de inmuebles tienen una certificación baja, principalmente tipo ‘G’, siendo minoritarias las de tipología ‘A’ o ‘B’.

De hecho, los expertos calculan que aproximadamente 26 millones de viviendas en España pierden cada año más de 12.000 millones de euros por mal acondicionamiento energético Algo que podría evitarse con soluciones de rehabilitación.

¿Qué criterios hay que tener en cuenta a la hora de comprar una vivienda para valorar su certificación energética? ¿Es posible mejorar a través de reformas la eficiencia energética y la sostenibilidad del hogar? ¿Cuánto cuesta? ¿Cubre la hipoteca estos gastos de rehabilitación en pro de la sostenibilidad?

Para dar respuesta a estas cuestiones, UCI (Unión de Créditos Inmobiliarios), entidad especialista en financiación sostenible de la vivienda, a través de su división Green, ha realizado un análisis sobre los aspectos a tener en cuenta a la hora de adquirir una vivienda y qué reformas serían necesarias para tener un hogar energéticamente eficiente para contribuir, así, al cuidado medioambiental y el ahorro.

  1. Comprobar el aislamiento térmico: para verificar el aislamiento térmico de una vivienda es importante tener en cuenta tres elementos esenciales: suelo, paredes y ventanas.

En los suelos, lo mejor es contar con una base de aislante térmico o un suelo de madera. En paredes y techos, es recomendable verificar si la vivienda tiene aislantes como poliestireno, lana mineral, planchas de EPS o paneles de fibra de madera. En cuanto a las ventanas, lo ideal es que sean de cierre hermético, doble cristal y permitan el paso de la luz natural.

Aunque una vivienda no disponga de estos elementos, se puede realizar una reforma para incluirlos, que supondría un coste estimado de entre 2.000 y 3.000 euros. Una vivienda con buenas ventanas y sistemas de aislamiento permite ahorrar hasta un 30%. Para las paredes y techos, también se consigue mejorar hasta un 25% el aislamiento con el uso de pinturas térmicas.

  1. Sistema de calefacción eficiente: los sistemas de calefacción de carbón o gasoil no son óptimos para la eficiencia energética. En su lugar, es mejor el uso del gas o de energías renovables como la aerotermia (bomba de calor que utiliza aire y depende de las condiciones climáticas exteriores) o la geotermia (bomba de calor de agua que viene del interior del subsuelo).

La instalación de la geotermia supone un coste mayor, puede oscilar entre los 15.000 y los 25.000 euros, pero su rendimiento y amortización es eficiente a largo plazo y puede suponer un ahorro de entre un 40-70% en la factura. Por su parte, la aerotermia permite ahorrar hasta un 75% de los recursos. En cualquier caso, la elección de un sistema u otro depende en gran medida de la ubicación y tipología del inmueble.

Además, cada vez son más comunes las viviendas con suelo radiante, un sistema con una temperatura de impulsión de agua muy baja (30-45ºC) con respecto a los sistemas tradicionales de radiadores (70-75ºC), lo que contribuye ahorro porque funcionan con aerotermia o geotermia.

  1. Placas solares: para la eficiencia energética de la vivienda es recomendable contar con energías renovables. La opción más habitual son los paneles solares fotovoltaicos, que son viables en la gran mayoría de los inmuebles españoles, en caso de no disponer de uno ya, y que contribuyen a un importante ahorro en la factura eléctrica. También los de tipo térmicos permiten la absorción del calor y son aptos sobre todo para inmuebles situados en zonas de impacto directo del sol o altas temperaturas. El uso de estas placas solares ayuda a reducir hasta 18 toneladas al año de gases contaminantes en una sola vivienda.
  2. Iluminación: una vivienda con una instalación eléctrica muy antigua es fuente de derroche de energía y dinero. De hecho, la iluminación representa aproximadamente el 15% del consumo mundial de electricidad y el 5% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Instalar un sistema de electricidad moderno en un inmueble puede suponer entre 2.000 y 3.000€ en un piso de 100 m2. Incluir un sistema domótico para el encendido y apagado de luces y aparatos eléctricos es otra de las principales recomendaciones. Y, sobre todo, a la hora de adquirir una vivienda es importante fijarse en la orientación para sacar el máximo partido a la entrada de luz natural.
  3. Agua caliente: supone un 26% del consumo de los hogares. Para tener un hogar sostenible es recomendable evitar calderas eléctricas para disponer de agua caliente. La mejor opción en edificios de viviendas es un sistema central de agua caliente o en inmuebles independientes el uso de placas solares o un sistema de aerotermia. Además, para la eficiencia energética, una buena práctica es utilizar reductores de caudal y grifos de monomandos con termostato, que no solo benefician al medio ambiente sino que ayudan a ahorrar entre 30 y 200 euros en la factura del agua.

España cuenta con un parque de viviendas envejecido, donde el 80% de las compraventas es de casas de segunda mano, con una antigüedad media de 45 años, por lo que es habitual que se tengan que acometer obras de rehabilitación para mejorar el confort y eficiencia energética de los hogares.

Para poder hacerle frente, UCI cuenta con la hipoteca SUMA para la compra y rehabilitación energética de las viviendas. Una fórmula que permite ahorrar en los gastos hipotecarios ya que recurrir a un crédito al consumo para reformar una vivienda supone un tipo de interés medio de en torno al 5-6%, en un plazo de amortización corto, por lo que las cuotas mensuales son más elevadas. En cuanto al capital prestado, despende del valor de tasación de la vivienda una vez reformada y de la capacidad de pago. UCI aplica, además, una bonificación en el tipo de interés de la hipoteca en función del certificado energético final del inmueble.

  • Las conclusiones de la última encuesta realizada por GAD 3 para el Consejo General de la Arquitectura coinciden con el informe elaborado por Mutua de Propietarios en pleno confinamiento.
  • Pese a que el IDAE reconoce la ineficiencia del parque edificado español, según esta encuesta, un 85,7% de la población considera que su domicilio es apropiado para pasar un hipotético segundo confinamiento, con una mínima calidad de vida.
  • Los jóvenes y los desempleados son los colectivos más descontentos con las carencias de sus viviendas y que más estarían dispuestos a cambiar.

Los españoles no son conscientes de las carencias en eficiencia energética de sus propios hogares. Esta falta de concienciación es, a juicio del CGATE, uno de los principales impedimentos para el despegue del sector de la rehabilitación energética de edificios.

La última encuesta de GAD 3 realizada para el CGATE, viene a avalar con datos esta conclusión. Según esta muestra, elaborada tras la realización de 885 entrevistas, un 85,7% de la población considera que su domicilio es apropiado para pasar un hipotético segundo confinamiento, con una mínima calidad de vida.

“Son datos que nos sorprenden”, asegura el presidente del CGATE, Alfredo Sanz, “teniendo en cuenta la radiografía del sector dibujada por el IDAE que estima que 1.200.000 viviendas deben rehabilitarse hasta 2030 y 7,5 millones de hogares tendrán que ser completamente renovados con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad antes de 2050”.

Según los datos que desprende este informe, los colectivos más conscientes de las carencias y deficiencias de sus hogares son los jóvenes y los desempleados. Pese a ello, solo tres de cada diez jóvenes creen que su vivienda no cumple los requisitos mínimos para desarrollar una óptima calidad de vida.

Por su parte, la mitad de los estudiantes y el 44% de los desempleados muestran escasa satisfacción con el acondicionamiento básico de sus hogares.

“Los agentes del sector y, por supuesto, nuestra profesión, tienen ante sí el reto de trasladar a la sociedad las ventajas y beneficios, económicos, medioambientales y sociales que supone la rehabilitación energética de los hogares. Para los Arquitectos Técnicos y los profesionales de la edificación en general, la consolidación del sector va a suponer una oportunidad de contribuir eficientemente a la recuperación de la actividad económica. Pero si la demanda no se activa, pese a las ayudas convocadas por la Administración, va a ser complicado que haya un importante despegue económico”, asegura Alfredo Sanz.

Entre los aspectos mejor valorados por los españoles, de sus hogares, están la ventilación de la vivienda – un 49,4% de los encuestados está muy satisfecho – frente a la iluminación natural (48,4%) o la accesibilidad (43,9%).

El dato peor valorado, aunque aprobado con buena nota por parte de los entrevistados, es el nivel de ahorro y eficiencia energética de sus viviendas. Un 30,8% se muestra muy satisfecho y un 48,5%, bastante satisfecho. El 20,7% restante se muestra poco o nada satisfecho con el aislamiento, la calefacción o las ventanas de sus hogares.

El presidente del CGATE afirma que “no es la primera vez que los informes y estudios realizados por nuestra entidad arrojan unos resultados semejantes. Consideramos que los datos con los que contamos no pueden ser una mera coincidencia, tenemos ante nosotros el reto de formar e informar a la sociedad sobre la contribución al cambio climático, el confort, la salubridad, la seguridad y la mejora en la factura energética que supondría para ellos , sometiendo a sus hogares a una rehabilitación energética integral”.

Los resultados de este informe muestran que en este tiempo no ha cambiado mucho la opinión de los españoles en relación a sus viviendas. Según la última encuesta realizada por GAD 3 para el CGATE en pleno confinamiento, el 69% de la población no intervendría en sus hogares para mejorar su calificación energética.

Del mismo modo, el trabajo realizado con Mutua de Propietarios arrojaba a la luz datos significativos. El 69 % de los encuestados no valoraba las iniciativas para mejorar la eficiencia energética de sus viviendas, solo el 55 % conocía el certificado energético y el 71% tiene la percepción de que su vivienda está correctamente aislada.

“Está en nuestra mano cambiar esta falsa sensación de los ciudadanos y explicarles que pueden vivir en hogares mucho mejor preparados. Los datos están ahí: el número de viviendas construidas en España está cerca de los 26 millones, y de ellas más 8 millones son absolutamente ineficientes energéticamente, debido a que se construyeron bajo unas normativas y estándares anteriores a la primera normativa que reguló el aislamiento y la eficiencia energética de los edificios. Es más, algunos estudios indican que de cada diez euros gastados en calefacción o refrigeración, se pierden hasta cuatro por la ineficiencia del edificio. La Arquitectura Técnica tiene el deber de hacer una labor formativa que ayude a mejorar nuestro parque edificado. Todos saldremos ganando”, concluye Sanz.

  • Si quieres alquilar o vender una casa vas a necesitar un certificado de eficiencia energética. Te contamos para qué sirve este documento oficial y las características que posee

El certificado de eficiencia energética nació para favorecer a aquellos edificios con una alta eficiencia energética, para destacarlos sobre el resto y facilitar que la gente los compre, promocionándose así un mundo más sostenible.
El certificado energético es obligatorio en España desde el 1 de junio de 2013 para poder alquilar o vender un inmueble o local.

La responsabilidad de obtener este certificado energético es del propietario de la vivienda, quién debe contratar el servicio de un técnico certificador para obtener su certificado energético, por lo que el certificado es imprescindible para vender o alquilar un inmueble.

El certificado energético informa sobre el consumo energético y sobre las emisiones de CO2 de un inmueble que se anuncia en venta o en alquiler.

ETIQUETA ENERGÉTICA

El contenido del certificado energético se resume en la etiqueta energética. Esta etiqueta, de aspecto parecido a la etiqueta energética presente en electrodomésticos, indica las calificaciones de emisiones y de consumo que el inmueble ha obtenido en su certificado energético, en una escala de colores que va de la A, la más eficiente, a la G, la menos eficiente.

Hay que destacar que en caso de venta de un inmueble el propietario debe entregar el certificado energético al comprador. Además el certificado energético debe incluirse en el contrato de compraventa.

En caso de alquiler se debe mostrar y entregar una copia del certificado energético al inquilino. También se solicitará el certificado energético a la hora de depositar la fianza de un alquiler en el organismo oficial que corresponda.

Anuncio del certificado energético

La calificación energética indicada en el certificado energético debe figurar en cualquier anuncio o acto publicitario del inmueble. El propietario debe facilitar su certificado energético a su agencia inmobiliaria e incluirlo en su anuncio en portales inmobiliarios.

Multas por alquilar o vender sin certificado energético

Vender o alquilar sin disponer de certificado energético supone una infracción y está sancionado con multas que oscilan entre los 300 y los 600€

La Ley 8/2013, de 26 de junio, establece las sanciones por incumplimiento de la normativa de certificación energética. Estas sanciones se dividen en tres grupos según la gravedad de la infracción, desde no mencionar la calificación energética obtenida en los anuncios del inmueble en venta o alquiler, a vender sin haber realizado previamente el certificado energético o falsear el resultado del mismo. Pueden darse tres tipos de infracciones:

  • Las infracciones leves, se multaran con cantidades entre 300€ a 600€.
  • La infracciones graves llevan asociadas multas de 601€ a 1000€.
  • La infracciones muy graves conllevan multas de 1001€ hasta 6000€.

Características del certificado energético

El certificado energético es un informe que consta de varias páginas. Contiene abundante información sobre la orientación, la situación, la envolvente, la iluminación y los sistemas de producción de energía del inmueble:
En la primera página del certificado energético contienen los datos generales del inmueble, además de los datos del técnico certificador. En la parte inferior se indica la calificación energética global del inmueble, en términos de emisiones de dióxido de carbono liberado a la atmósfera. Se expresa en una escala de la A a la G.

Esta calificación aparecerá en la etiqueta de eficiencia energética, cuando se registre el certificado energético. También aparecerá en la etiqueta energética la calificación de consumo de energía (Kw h/m2•año) indicada en el Anexo II de este informe.

Además de esta primera página, el informe dispone de cuatro anexos donde desglosa la información:

  1. Anexo I, describe las características térmicas del inmueble.
  2. Anexo II, desglosa la calificación energética del inmueble en la calificación de las diferentes demandas y consumos energéticos.
  3. Anexo III, referente a las recomendaciones de mejora.
  4. Anexo IV, el técnico describe las pruebas, comprobaciones e inspecciones llevadas a cabo durante el proceso de toma de datos.
  • En los últimos dos años se han duplicado los proyectos Passivhaus, pasando de 80 en 2018 a 162 en la actualidad.
  • Los requerimientos en materia de eficiencia energética que incluye la última modificación del CTE se complementan a la perfección con muchas de las exigencias del certificado Passivhaus.
  • Otros motivos que justificarían el boom de los inmuebles pasivos son que la ventilación mecánica que incluyen puede ayudar a disminuir el riesgo de contagio en espacios cerrados o que, ahora que pasamos más tiempo en casa gracias al teletrabajo, logren reducir a una décima parte el gasto en calefacción.

La construcción orienta su futuro hacia la sostenibilidad. Con la entrada en vigor de la última modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE), surge una nueva normativa que reenfoca el sector hacia la eficiencia energética de los edificios, y hacia la salud, el confort y la seguridad de los usuarios. Esto, unido al contexto de reflexión que ha traído la crisis sanitaria en cuanto a los nuevos horizontes que plantea la arquitectura del futuro, ha llevado a que estándares como el Passivhaus estén más en auge que nunca.

Y no es para menos. En términos generales, este tipo de construcciones consiguen, por un lado, espacios interiores mucho más saludables y confortables en cuanto a temperatura, humedad y concentraciones de CO2 y otros patógenos y contaminantes, y, por otro, logran un ahorro energético de entre el 60% y el 90%. Todo ello, gracias a un sistema óptimo de aislamiento térmico que evita la formación de puentes térmicos, a una cubierta completamente estanca al paso de infiltraciones de aire, a unas carpinterías de altas prestaciones (triple acristalamiento, baja transmitancia y correcta instalación), a un sistema de ventilación mecánica con recuperador de calor o a un diseño bioclimático.

Sin embargo, estas ventajas energéticas y constructivas no son los únicos motivos que justifican el boom actual de la aplicación del estándar Passivhaus en España. Con motivo del Día Mundial de la Arquitectura (5 de octubre), los expertos de Sto, entidad de origen alemán con sede en España especializada en la elaboración de materiales y soluciones constructivas para Passivhaus, exponen otras razones que evidencian este auge:

· En los últimos dos años se han duplicado los proyectos Passivhaus. Según la Plataforma de Edificación Passivhaus, asociación sin ánimo de lucro que promueve a nivel nacional los edificios pasivos, actualmente hay en España 162 proyectos de este tipo. Si se tiene en cuenta que la primera vivienda Passivaus se certificó en 2010, y que en 2018 ya había unas 80 construcciones pasivas, de media, se puede concluir que, en tan solo dos años, se ha duplicado la presencia de este sello en nuestro país.

· La actualización del ‘DB HE de Ahorro de Energía’ incluye exigencias similares. Los nuevos requerimientos que incluye el ‘DB HE de Ahorro de Energía’ del Código Técnico de la Edificación (CTE), en vigor desde primeros de julio, se complementan a la perfección con muchas de las exigencias del certificado Passivhaus, lo que hace que este certificado lo tenga más fácil para avanzar en España. No obstante, actualmente, este sello sigue siendo mucho más estricto que el CTE y continúan existiendo grandes diferencias. Entre ellas, las exigencias en cuanto al confort térmico en verano, hermeticidad, ventilación mecánica o puentes térmicos.

· La renovación constante de aire en ambientes interiores, clave para evitar contagios. Según la Plataforma de Edificación Passivhaus, la ventilación mecánica de doble flujo que incluye un inmueble con este estándar puede ayudar a reducir el riesgo de contagio en espacios cerrados. La razón está en su capacidad para extraer el aire viciado del interior y, a la vez, filtrar el aire de impulsión que proviene del exterior, eliminando también los elementos contaminantes. De este modo, se garantiza una calidad ambiental interior óptima a lo largo de todo el año.

· El ahorro en gastos energéticos adquiere mayor importancia al pasar más tiempo en casa. El teletrabajo y la prevención frente al contagio han incrementado el tiempo que pasamos dentro de nuestros hogares. Por ello, ahora es más importante que nunca contar con inmuebles que disminuyan al máximo la demanda energética y que permitan un ahorro económico en este sentido. Algo que un inmueble pasivo certificado consigue de sobra, ya que se ha comprobado que este tipo de viviendas registran una décima parte del gasto que genera un inmueble “convencional” con superficies similares. Y es que, si los costes de calefacción para un piso de 120 m² ascienden, de media, a unos 1.500 euros al año, en un inmueble pasivo del mismo tamaño el gasto sería de unos 150 euros por año.

· Revaloriza un inmueble un 20%. En un mercado inmobiliario en el que el pecio medio de la vivienda está experimentando un ajuste a la baja, aportar valor a los inmuebles para obtener una mayor rentabilidad a futuro será más importante que nunca. En este sentido, la revalorización estimada de certificar un inmueble con el estándar Passivhaus (EnerPhit, si se trata de una rehabilitación) es de, aproximadamente, un 20%, según la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (FIABCI).

  • La filial española del grupo Soprema, especializada en sistemas de impermeabilización y aislamiento térmico y acústico, se integra entre los asociados de GBCe
  • Cerca de 300 miembros, entre empresas, instituciones y profesionales ya forman parte de la asociación de referencia en edificación sostenible en España

En línea con su estrategia de innovación y crecimiento centrada en el respeto al medio ambiente y las personas, Soprema se ha asociado a Green Building Council España (GBCe) para reforzar su compromiso con la edificación sostenible y colaborar con la asociación en la consecución de sus objetivos.
“Formar parte de GBCe, nos va a permitir un intercambio de conocimientos, especialización, tecnología y recursos con los principales actores del sector que trabajan para lograr los objetivos de desarrollo sostenible”, sostiene Maite Boira, directora de Comunicación y Marketing de Soprema Iberia. “Nuestra estrategia enlaza perfectamente con los principios básicos de esta asociación a la que consideramos el principal referente en el sector de la edificación sostenible”, manifiesta.

“En Soprema trabajamos para minimizar nuestro impacto medioambiental y la sostenibilidad marca nuestra investigación y desarrollo. Fabricamos con materias primas recicladas, desarrollamos productos sin disolventes ni componentes volátiles y sistemas energéticamente eficientes, como los sistemas Cool-roof o las cubiertas vegetales, las cuales favorecen una buena gestión de las aguas pluviales evitando inundaciones. Proponemos soluciones de altas prestaciones y durabilidad siempre con consciencia medioambiental”, explica Boira.

Por su parte, Dolores Huerta, secretaria técnica de GBCe, recuerda que “no podemos seguir comprometiendo el futuro por lo que debemos impulsar un modelo sostenible de edificación. Para nosotros es importante que cada vez formen parte de nuestra asociación más empresas, entidades y profesionales del sector, que se comprometan a sumar fuerzas para lograr su transformación hacia un modelo más sostenible”.

“Para lograr el objetivo europeo de la completa descarbonización del sector para 2050 es fundamental la rehabilitación energética del parque edificado, y ahí las empresas como Soprema tienen un papel clave, facilitando la mejora del confort térmico y acústico de los edificios y, por ende, su eficiencia energética”, añade Huerta.
Con la llegada de Soprema a GBCe, ya son cerca de 300 los asociados de GBCe, entre empresas, instituciones, entidades y profesionales, que forman parte de la asociación de referencia en edificación sostenible en España.
La asociación se encuentra inmersa en el desarrollo de su plan estratégico que contempla diversas iniciativas y proyectos en el ámbito local, autonómico, nacional y europeo para trabajar por la descarbonización del sector, la consecución del Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el cumplimiento de los retos de la Agenda 2030.

  • Septiembre de 2020 estará condicionado por una vuelta al trabajo atípica protagonizada por el aumento del teletrabajo para frenar el rebrote de la pandemia, lo que supondría un aumento de los recibos para este mes.
  • Solo el aire acondicionado podría alcanzar un gasto de 36 euros al mes si finalmente se trabaja desde casa.
  • Desenchufar electrodomésticos que no se usan a diario y vigilar el consumo energético de las segundas residencias, entre los consejos que ha elaborado UCI para ahorrar al máximo en las facturas del fin del verano.

Tras finalizar unas vacaciones de verano extrañas por la actual pandemia de COVID-19, la mayoría de los españoles regresan a sus hogares con nuevas incertidumbres que se suman a las habituales en esta época del año. ¿Cómo será este año la temida cuesta de septiembre teniendo en cuenta la actual situación? ¿Se volverá al teletrabajo? ¿Habrá un nuevo confinamiento? ¿Qué sucederá con los colegios?

Una parte importante de esta vuelta a la rutina se da a la hora de pagar todas las facturas y recibos después de dejar el hogar durante semanas sin consumo eléctrico, de agua o de Internet. Solo la factura eléctrica de septiembre de 2019 alcanzó los 56 euros de media por hogar, según el simulador de la factura de la electricidad de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Es muy probable que esta cifra aumente en septiembre de este año debido a un posible nuevo confinamiento y a la vuelta al teletrabajo que muchas empresas plantean para reducir los rebrotes del coronavirus.

Teniendo en cuenta esta situación, desde UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, entidad experta en financiación de la vivienda, han elaborado una serie de consejos para que los españoles puedan ahorrar al máximo en sus facturas tras el fin de las vacaciones estivales:

1. Teletrabajo: inmersos en una ola de rebrotes de COVID-19 que hace que el número de afectados aumente de forma alarmante, muchas de las empresas que pensaban volver a sus oficinas en septiembre se lo han pensado dos veces y han decidido aplicar de nuevo el teletrabajo para la vuelta de vacaciones. Esto supone un aumento del gasto energético del hogar, al pasar muchas más horas de lo normal en casa. De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) cifró un crecimiento del consumo eléctrico en las viviendas de un 28% solo el pasado abril, lo que se tradujo en un aumento de la factura mensual en 10 euros. Por ello, es aconsejable revisar todos los aparatos y electrodomésticos que consuman mucha energía y desenchufar los que no se necesiten para el trabajo.

2. El aire acondicionado, solo lo imprescindible: septiembre sigue siendo un mes de altas temperaturas en el que todavía contamos con los aparatos de aire acondicionado como grandes aliados. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas máquinas consumen mucha energía (aproximadamente 0,15€ la hora). Además, el teletrabajo aumentará el tiempo medio que activamos el aire acondicionado al día de cinco a ocho horas, según un informe de Selectra. Esto supondría un gasto aproximado de 1,2€ por jornada de teletrabajo y de 36 euros al mes.

3. Adiós al consumo fantasma: la mayoría de los aparatos y electrodomésticos que se encuentran en una vivienda consumen electricidad mientras están enchufados y apagados, lo que permite un encendido más rápido cuando queremos utilizarlos. Este modo ‘stand-by’ es fácilmente reconocible por el pequeño piloto rojo que se encuentra en televisores y cafeteras, el cual indica que el electrodoméstico está consumiendo energía pese a estar apagado. Pero muchos otros aparatos, como los cargadores de móvil u ordenador, no cuentan con este piloto, por lo que su gasto al estar enchufado nos pasa desapercibido. Este consumo fantasma puede suponer entre un 10 y un 20% de la factura mensual de electricidad, según la Universidad de Berkeley (California), un gasto que se evita fácilmente desconectando aquellos aparatos que no se utilizan de forma continuada.

4. Buen uso del ordenador: según datos de IDAE, (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía), hay que prestar especial atención a los ordenadores porque suponen un 7,4% del consumo de energía en los hogares, que podría elevarse considerablemente si todos los miembros de una familia trabajan o estudian desde casa en las próximas semanas. Para reducir este gasto, es recomendable seguir trucos fáciles como bajar la iluminación de la pantalla, no utilizar salvapantallas, evitar el modo standby y apagar dispositivos conectados como el escáner, impresora o altavoces si no se están utilizando.

5. Cuidado con las segundas residencias: tener una segunda residencia para pasar el verano es casi una tradición en España. Según el V Estudio Casaktua, un 25% de los propietarios españoles de vivienda cuenta con al menos un segundo hogar dentro de nuestro país. Dentro de este porcentaje, el 51% destina este inmueble para su propio disfrute en las épocas de vacaciones, lo que no suele ser más de un par de veces al año. Pero ¿qué pasa el resto del año? Normalmente la casa se queda vacía, pero consumiendo energía, lo que a fin de cuentas supone una segunda factura de la luz que pagar cada mes. Lo mejor para ahorrar en este sentido es buscar tarifas en el mercado que se adapten al perfil de consumo de las segundas residencias o cortar el suministro eléctrico, siempre y cuando compense el precio de volver a darse de alta.

6. Ahorra en tu factura del agua: un español consume al día unos 132 litros de agua, de acuerdo con los datos de la última Encuesta sobre el Suministro y Saneamiento del Agua del INE. Puede parecer una cantidad exagerada, pero las cuentas salen si se suman las veces que nos duchamos (de 35 a 70 litros) o tiramos de la cadena (10 litros), entre otras acciones. Además, se trata de un consumo que puede aumentar en septiembre, al tratarse todavía de un mes caluroso en el que necesitamos hidratarnos más. Ante esta situación lo ideal son los pequeños gestos: cargar al máximo la lavadora y el lavavajillas, usar economizadores de agua para la salida de los grifos, ducharse en vez de bañarse…

  • En el Día Mundial del Medio Ambiente, la división Green de UCI destaca las reformas clave en las viviendas para contribuir a la sostenibilidad ambiental, que van desde la sustitución de los antiguos sistemas de calefacción, al sellado de puertas y ventanas, el uso de energías limpias o el cambio de electrodomésticos y aparatos electrodomésticos por aquellos de menor consumo.
  • Según un estudio de UCI de 2019, casi la mitad de los españoles estaría dispuesto a realizar reformas en sus viviendas para hacerlas más eficientes.

El confinamiento a causa del covid-19 ha provocado un cambio en las preferencias de vivienda de los españoles, que valoran más la luminosidad o espacios al aire libre, aunque ello suponga renunciar a vivir en el centro de las ciudades. Sin embargo, no siempre es posible plantearse un cambio de vivienda y vivir encerrados en casa durante semanas también ha puesto de manifiesto la necesidad de acometer reformas. Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, entidad experta en financiación de la vivienda, a través de su división Green, especializada en financiación sostenible y rehabilitación, ha realizado un análisis sobre las reformas más beneficiosas para el medio ambiente, que se podrán llevar a cabo en los próximos meses.

Los meses de primavera y verano suelen ser el mejor momento para realizar trabajos en viviendas e inmuebles. Pero este año, la suspensión de obras de rehabilitación y reforma en edificios habitados ha supuesto un frenazo para estas actividades, que no se han podido llevar a cabo en viviendas particulares habitadas entre el 4 de abril y el 23 de mayo.

Desde el 25 de mayo, la publicación de una Orden Ministerial relaja las medidas con respecto a las obras y reformas, siempre y cuando se mantengan las protecciones adecuadas de higiene y distancia mínima de seguridad de dos metros entre personas.

Este nuevo capítulo en la desescalada permitirá que muchas personas adecúen sus viviendas a nuevas necesidades, como el teletrabajo, o hacerla más sostenible para reducir así el gasto doméstico, ahora que se pasa más tiempo en casa.

Sin duda, optar por una reforma integral permite hacer la vivienda más eficiente y confortable. Pero los precios de este tipo de obras oscilan entre los 30.000 y 40.000 euros de media en un piso de 100m2. No obstante, aunque la reforma integral puede suponer un coste elevado, si podemos acometer pequeñas obras para conseguir un ahorro energético de hasta el 50% y que resulten beneficiosas para el medio ambiente. Entre las más destacadas, la división Green de UCI apunta las siguientes:

  • Sistema de calefacción: sustituir los antiguos sistemas de calefacción de carbón o gasoil por uno de gas o bomba de calor (aerotermia) es imprescindible para mejorar la eficiencia energética de la vivienda. El nuevo Código Técnico de la Edificación impulsa el uso de energías renovables en las viviendas como sustitución de calderas, por lo que los sistemas de aerotermia o bombas de calor estarán en pleno desarrollo en los róximos años y permitirán ahorrar hasta un 35% en las facturas energéticas o hasta un 70% en el caso de hipotéticas subidas del gasóleo. También existen alternativas más eficientes como instalar el suelo radiante. Además, emplear domótica con termostatos inteligentes puede permitir ahorros en la factura de hasta un 30%.
  • Sellado de puertas y ventanas: la mayor parte de las filtraciones de frío y calor se producen en los cierres de puertas y ventanas. La instalación de ventanas con rotura de puente térmico supone un coste de alrededor de alrededor de 700 euros por ventana y evitan hasta un 30% de pérdida de calor. Además, los cristales dobles permiten aislar tanto de la temperatura como de la contaminación acústica del exterior.
  • Iluminación: Sustituir la instalación eléctrica por una más moderna puede suponer en torno a 2.000 o 3.000€ en un piso de 100 metros cuadrados. Obviamente, una vez sustituida es muy recomendable utilizar bombillas LED.
  • Agua: instalar reductores de caudal y sustituir los grifos de frío y calor por monomandos puede suponer un coste de entre 30 y 200€ si elegimos grifos con termostato. No será muy costoso y será un primer paso para aumentar la eficiencia de la vivienda.
  • Aislamiento térmico: esta reforma podría incluirse dentro de las clasificadas como integrales, pero es una de las grandes mejoras de eficiencia energética en una vivienda, con un coste estimado de entre 2.000 y 3.000 euros. Instalar suelos de madera y colocar una base de aislante térmico es la mejor solución para aislar el suelo. En el caso de paredes y techos, una solución rápida y asequible puede ser el empleo de pinturas térmicas, que podrían mejorar el aislamiento hasta en un 25%.
  • Energía limpia: para hacer aún más eficiente la vivienda es recomendable utilizar energías renovables. En concreto, la opción más habitual son las placas fotovoltaicas. Según un reciente estudio del portal inmobiliario Idealista, el 78% de los edificios de nuestro país son viables para la instalación de placas fotovoltaicas.
  • Renovar aparatos eléctricos y electrodomésticos: la sustitución de electrodomésticos por aparatos de bajo consumo y eficientes es una de las renovaciones más sencillas y que supone un gran beneficio para el ahorro doméstico y el medio ambiente. Pasar de una etiqueta “D” a una A+++ supone un 25% menos de consumo.

Acometer alguna o varias de estas reformas contribuirá al ahorro doméstico y beneficiará también al medio ambiente. De hecho, los expertos calculan que aproximadamente 26 millones de viviendas pierden cada año más de 12.000 millones de euros en un derroche energético que podría evitarse con soluciones de rehabilitación energética adecuadas.

El 46% de los españoles realizaría mejoras en su vivienda para hacerla más eficiente

A finales de 2019, UCI realizaba un análisis sobre cómo se percibe la eficiencia energética de las viviendas. Sobre la posibilidad de realizar mejoras en su vivienda, un 46% de los españoles consultados aseguraba que sí realizaría mejoras, mientras que un 8% no realizaría ninguna. En cuanto a la financiación para las obras de rehabilitación, un 54% estaría dispuesto a contratar un préstamo para realizar mejoras en su hogar.

En este estudio, también se ponían de manifiesto las razones por las que los compradores descartarían contratar un préstamo para mejorar la eficiencia energética de su vivienda: el principal obstáculo es no querer asumir un préstamo adicional (21%), seguido de la preocupación por tener que asumir un mayor gasto mensual en su economía doméstica (8%), no poder asumir un préstamo (8%) o porque ya tienen planificada la compra de una vivienda eficiente (8%).

Otras razones son no querer reducir el consumo energético de la casa (5%) porque resulta complejo (3%) o porque sería complicado realizar una reforma (3%).

 

  • Greenward Partners publica el manifiesto Rehabilitar el Futuro, para promover la rehabilitación energética de edificios como motor de la recuperación y de la lucha contra el cambio climático.
  • Esta iniciativa cuenta con la participación de A3E, ANESE y GBCe, que representan a más de 500 empresas del sector.
  • El 80% de los edificios en España es ineficiente y es responsable del 40% del consumo de energía y de un tercio de las emisiones de CO2.

Greenward Partners, la primera empresa de activación de capital ecológico en España, ha hecho público hoy un manifiesto, al que se han adherido las principales asociaciones del sector de la eficiencia energética en la edificación y en el que se insta a las Administraciones Púbicas a adoptar veinte medidas que permitan aprovechar todo el potencial de la rehabilitación energética de los edificios como motor de la recuperación económica y como herramienta para la lucha contra el cambio climático.

Además de Greenward, el manifiesto, que tiene como lema Rehabilitar el Futuro, cuenta como primeros firmantes con la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos (ANESE), la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética (A3e) y Green Building Council España (GBCe), que aglutinan a medio millar de empresas, asociaciones profesionales y empresariales, centros de investigación, instituciones académicas y centros tecnológicos, entre otros, de toda la cadena de valor del sector de la eficiencia energética en la construcción y rehabilitación de edificios.

Rehabilitar el Futuro propone al Gobierno desarrollar 20 líneas de actuación, encabezadas por el reconocimiento de la eficiencia energética de los edificios como un interés general prioritario en la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 19 de mayo y que ahora comienza su tramitación parlamentaria.

La eficiencia energética es la primera fuente de energía sostenible en el mundo y un 30% de dicho potencial se esconde en los edificios. El parque inmobiliario es uno de los elementos que más contribuyen al calentamiento del planeta y a la contaminación: es responsable del 40% del consumo de energía final y de un tercio de las emisiones de CO2.

En España, el 80% de los edificios es ineficiente en términos energéticos (certificación energética E, F o G). Asimismo, más de la mitad del parque edificatorio tiene más de 40 años y es anterior a la introducción de cualquier normativa en materia de aislamiento energético.

La rehabilitación energética de edificios genera de forma inmediata un volumen importante de puestos de trabajo -que, además, no se pueden deslocalizar-, al tiempo que reduce las emisiones y mejora la calidad de vida de los ciudadanos. El plan de rehabilitación anunciado por el Gobierno español antes de la epidemia del coronavirus contemplaba la necesidad de movilizar 45.000 millones de euros en ahorro y eficiencia energética para renovar, entre otras tipologías de inmuebles, 1,2 millones de viviendas y crear entre 42.000 y 80.000 empleos cada año hasta 2030.

De todas las líneas de actuación en la lucha contra el cambio climático, la rehabilitación energética es la que mayor número de puestos de trabajo genera por cada millón de euros invertidos (entre 24 y 27 empleos creados y mantenidos al año, según la CEOE).

Por su parte, la primera prioridad de la política de recuperación económica de la Unión Europea es lo que la Comisión Europea ha llamado una “oleada de renovación inmobiliaria”, con un presupuesto de inversión anual de 250.000 millones de euros, que será cubierto en una quinta parte con financiación pública a través de fondos estructurales y del Banco Europeo de Inversiones, y el resto, supuestamente con financiación privada.

España cuenta con la voluntad política, la tecnología, el tejido empresarial y los recursos privados para cubrir las necesidades de financiación que los fondos públicos no pueden cubrir”, señala el manifiesto.

“Tenemos la oportunidad de aprovechar el potencial de la rehabilitación energética para afrontar de forma unida estos dos grandes retos a los que nos enfrentamos: la recuperación económica tras la pandemia y la lucha contra la emergencia climática”, añade.

El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica que el Gobierno ha remitido al Congreso de los diputados es “ambicioso en sus objetivos” y eleva hasta un mínimo del 35% el ahorro en el consumo de energías primarias que se tiene que producir por la aplicación de medidas de mejora de la eficiencia (con respecto a la línea de base conforme a normativa comunitaria).

“Desde Rehabilitar el Futuro, aplaudimos la firme decisión con la que las administraciones públicas están situando la lucha contra el cambio climático en el centro de sus políticas. Una vez establecidos los objetivos, es necesario el desarrollo de las políticas e instrumentos efectivos que permitan alcanzarlos. Es hora de pasar de la emergencia climática a la emergencia legislativa; de las palabras y compromisos, a los hechos y los medios”, afirma el comunicado.

Además del citado reconocimiento del carácter de interés general de la mejora de la eficiencia energética, las propuestas de Rehabilitar el Futuro incluyen medidas fiscales, administrativas, financieras y de certificación y seguimiento, entre otras, en un marco de colaboración público-privada, con el objetivo de maximizar la contribución de la rehabilitación energética a la recuperación económica y a la lucha contra el cambio climático, con el mínimo impacto en las cuentas públicas, y favoreciendo los esquemas de autofinanciación a través de los ahorros energéticos.

  • El acuerdo permitirá financiar la construcción de edificios de alta eficiencia energética y la rehabilitación de viviendas existentes.
  • El Proyecto creará 1.230 puestos de trabajo durante su ejecución y contribuirá a un ahorro de energía de cerca de 44 Gwh al año.

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI) financiarán inversiones verdes en la península Ibérica, en concreto la renovación de edificios existentes y la construcción de inmuebles con consumo de energía casi nulo. Estas inversiones serán posible gracias a la financiación en forma de préstamos hipotecarios verdes y de préstamos al consumo que UCI se compromete a poner en el mercado.

El acuerdo permitirá a UCI constituir una nueva cartera de financiación verde de al menos 100 millones de euros en España y Portugal, que incluirá hipotecas, préstamos a particulares y préstamos a comunidades. Para ello, el BEI participará en el tramo senior de una titulización de créditos hipotecarios por un importe total de aproximadamente 100 millones de euros. La cartera titulizada ha sido creada por UCI y está compuesta por préstamos hipotecarios portugueses ya existentes. Esta operación reforzará la capacidad de financiación de UCI para lanzar y comercializar activamente nuevas líneas de productos verdes, ampliando así su capacidad de financiación en lo que se refiere a los préstamos de eficiencia energética en la región. Este es el primer proyecto apoyado por el BEI que supone la creación de una cartera de nuevos préstamos para la eficiencia energética, que cumplen los requisitos establecidos, tanto por el banco de la UE como por Plan de Acción de Hipotecas de Eficiencia Energética (EeMAP), una iniciativa dirigida por la Federación Hipotecaria Europea y fomentada por la Comisión Europea.

El apoyo del BEI permitirá a UCI financiar tanto la construcción de edificios con consumo de energía casi nulo como la rehabilitación energética de viviendas en España y Portugal. Los particulares y las comunidades de propietarios serán los beneficiarios últimos de la financiación de UCI. El proyecto ayudará a cumplir los objetivos climáticos y de ahorro de energía de ambos países, así como a atraer inversiones en el campo de la eficiencia energética, al tiempo que se promueve el mercado de títulos representativos de créditos hipotecarios (Residential Mortgage-Backed Securities ó RMBS, por sus sigla en inglés) en la península Ibérica, especialmente en Portugal, donde las inversiones en este campo han sido modestas desde la última crisis financiera.

Se estima que, en España y Portugal, este acuerdo contribuirá a la construcción de unos 25.000 m2 de nuevos edificios y a la rehabilitación de otros 450.000 m2 de propiedades existentes. Más de 3.000 personas se beneficiarán de estas inversiones y el ahorro energético total final se estima en 43,7 GWh al año a partir del momento en que esté operativo todo el proyecto. Adicionalmente, se espera que los sub-proyectos financiados por UCI con el apoyo del BEI creen 1.230 puestos de trabajo durante el periodo de construcción.

Emma Navarro, vicepresidenta del BEI responsable de la actividad en España y Portugal y de la acción climática del Banco, declaró: «A pesar de las dificultades a las que nos enfrentamos y de la prioridad que estamos dando a la lucha contra la COVID-19, el BEI mantiene firme su compromiso de impulsar la transición de Europa hacia una economía y una sociedad bajas en carbono. Nos complace apoyar esta operación innovadora que promueve las inversiones en eficiencia energética en España y Portugal y que constituye una muestra más de nuestro compromiso de seguir apoyando proyectos verdes. Haremos todo lo posible para que la recuperación de la economía europea tras la emergencia sanitaria se centre en la acción climática y en la protección del medio ambiente.»

Roberto Colomer, director general de UCI, declaró «Nuestra colaboración con el BEI en el marco del proyecto EEMI (Hipotecas Eficientes en Energía) de la Federación Hipotecaria Europea (EMF) nos permitirá seguir fomentando la eficiencia energética y una vivienda más sostenible en España y Portugal. La rehabilitación de viviendas y otros edificios en Europa es fundamental si queremos cumplir los objetivos de Horizonte 2030 para el desarrollo sostenible de la UE, con los que UCI está plenamente comprometida».

«La recuperación de la crisis derivada de la COVID-19 debe basarse en un nuevo paradigma verde que consolide unas nuevas actitudes económicas y sociales. El punto de partida será una nueva evaluación del espacio y del medio ambiente en que vivimos, desde una perspectiva completamente diferente y, lo que es más importante, sostenible. Las inversiones verdes en edificaciones serán el engranaje central de un mecanismo que alimentará una nueva cultura en el mercado», afirmó Luca Bertalot, secretario general de la Federación Hipotecaria Europea.

UCI ofrecerá cuatro líneas de productos diferentes: préstamos personales verdes para la rehabilitación de edificios de propiedad horizontal; préstamos personales verdes para la rehabilitación de propiedades individuales; préstamos hipotecarios verdes para edificios de nueva construcción (categoría energética A o B) y préstamos hipotecarios verdes para la compra y rehabilitación de propiedades existentes.