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  • Espacios de coliving, coworking, workation,… El negocio inmobiliario se ha reinventado para dar soluciones funcionales y flexibles que faciliten la vida a las nuevas maneras de vivir de las personas.

La revolución inmobiliaria se ha producido en muy poco tiempo gracias a un sector que ha sabido avanzar en su profesionalización, adaptarse a los cambios y dar respuesta a las nuevas formas de trabajar, vivir y relacionarse. De tal modo, hoy la oferta residencial va más allá de la tradicional disyuntiva entre venta o alquiler con un amplio abanico de posibilidades: coliving, edificios con mezcla de usos –residencial y oficinas-, estancias largas hoteleras para combinar trabajo y ocio –workation-, residencias temporales por días, habitaciones compartidas,…

Paralelamente a la aparición de nuevas tipologías de clientes, las demandas y las prioridades tradicionales se han ido transformando. Han cambiado las preferencias de tal modo que, la localización y el precio son valorados al mismo nivel que la sostenibilidad y la innovación.

Por otra parte, el cliente pide flexibilidad y las inmobiliarias más punteras venden experiencias y ofrecen todo tipo de servicios que complementan su oferta. Se invita a conectar con el resto de vecinos, e incluso, a integrarse en una comunidad a través de toda una serie de espacios compartidos.

Por otra parte, tanto la llegada de la construcción industrializada como la prioridad por la sostenibilidad y la eficiencia energética también han supuesto un punto de inflexión en el sector inmobiliario. Así mismo, la innovación inmobiliaria ha venido de la mano de la utilización tanto del blockchain en el proceso, como el IoT (internet de las cosas), que permite encender la calefacción o abrir la puerta desde el smartphone entre otras muchas funcionalidades. Definitivamente, avances que han contribuido a esta revolución inmobiliaria.

La importancia de los aspectos jurídicos de cada modelo inmobiliario

Con cada nuevo modelo inmobiliario que nace -más allá de un plan de marketing inmobiliario, o de aspectos tales como la ubicación idónea y la avanzada calidad constructiva del edificio- existen aspectos jurídicos que inversores y promotores deben tener muy en cuenta, tal como apunta Susana Sandín, socia fundadora de SANDIN ABOGADOS y abogada especializada en Derecho Inmobiliario. “Desde el punto de vista jurídico muchas de estas figuras no están reguladas en el ámbito urbanístico ni tampoco en el civil. Esto produce inseguridad jurídica al inversor que necesita conocer las reglas del juego a corto y medio plazo, pero también debe garantizarse un marco jurídico estable a los inquilinos” advierte.