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La Iglesia del Espíritu Santo es la Iglesia del Colegio del Espíritu Santo, concebida por los Reyes Felipe III (+ 1621) y Margarita de Austria (+ 1611) comenzada a construir en 5alamanca para la Compañía de Jesús, el año 1617. 5e llama también Clerecía, porque, al ser Expulsados los jesuitas de España (1767) por el Rey Carlos III, se hizo cargo del culto la llamada Real Clerecía de San Marcos.

El trazado y los planos de la Clerecía fueron obra del arquitecto real Juan Gómez de Mora, sobrino de Francisco de Mora, ayudante y sucesor de Juan de Herrera en la construcción del Monasterio de El Escorial (Madrid). Probablemente esto explique las reminiscencias del estilo herreriano que puede contemplarse en las columnas interiores y en la fachada inferior.

La imponente cúpula central (1650) y el segundo cuerpo de la fachada (1657) se deben al arquitecto Jesuita Pedro Mato. El cuerpo alto de la fachada, la espadaña y las torres (1750-1754) son obra de Andrés García de Quiñones, arquitecto salmantino que completó el Patio Barroco y la Plaza Mayor de Salamanca.

Está formada por una gran nave central con forma de cruz latina y de 24 metros de altura, coronada por una gran cúpula que asciende hasta los 51 metros y está rematada por una linterna, que se eleva 8 metros más.

En el presbiterio está el altar, mesa del banquete de la fraternidad y ara del sacrificio de Cristo, la mesa de la palabra de Dios (el ambón), la sede que representa a Cristo presidiendo la asamblea de creyentes que se reúnen como comunidad de fe, amor y esperanza, Iglesia viva y caminante.

El expositor central acoge el sagrario, lugar de la presencia de Cristo, Eucaristía permanente. Apoyándose en el estilo herreriano de fa parte inferior, el templo se hace barroco en su elevación hasta culminar en cúpula majestuosa, impresionante, que se abre al cielo de la luz y nos invita a la acogida del misterio que nos envuelve y recrea.

Retablo e Imágenes

El Altar Mayor (1673-1679) presenta la escena de Pentecostés: el Espíritu Santo, en forma de paloma, vuela sobre la Virgen María, las mujeres y los doce Apóstoles. En el cuadro más alto se halla la Santísima Trinidad, ante la cual se hallan las estatuas de la Virgen María y de San Ignacio de Loyola (de rodillas).

A los lados, cuatro figuras sentadas representan a los Evangelistas: San Mateo (con un ángel), San Lucas (con un toro), San Marcos (con un león) y San Juan (con un águila).

En la parte baja del retablo y en el presbiterio se halla representado el Sacramento de la Eucaristía: con mesa de altar. tabernáculo y expositor, recordando el banquete, la Presencia sacramental y el culto eucarístico.

Entre las columnas salomónicas, cuatro estatuas gigantes representan a los grandes Padres Latinos: San Gregorio Magno y San Ambrosio (a la izquierda) y San Agustín y San Jerónimo (a la derecha). Todas estas tallas -Evangelistas y Padres de la Iglesia- son de Juan Rodríguez, discípulo de Gregorio Fernández y de Juan Peti.

Los altares del crucero están dedicados a San Ignacio y a San Francisco Javier y se hallan coronados por las estatuas de San Fernando y San Hermenegildo. En el Crucero de la izquierda mora el Santísimo Cristo de la Luz del siglo XVII, venerado por la Cofradía Universitaria, es un bellísimo Crucificado de la escuela de Gregorio Fernández.

La Iglesia de la Clerecía de Salamanca La Iglesia de la Clerecía de Salamanca La Iglesia de la Clerecía de Salamanca

Dedicada a Nuestra Señora Santa María y declarada Monumento Nacional en 1889, la construcción de este templo, orientado hacia naciente, debió de iniciarse en los años finales del reinado de Fernando ll de León (1157-1188). Comenzada siguiendo un proyecto tardorrománico, que aún conserva en buena medida en su perímetro exterior a pesar de las modificaciones posteriores (antesacristía, capilla mayor, capilla del Pilar y sacristía), dibuja planta de cruz latina con cabecera triabsidal escalonada, transepto bien desarrollado y tres naves. Tres portadas dan acceso al interior del templo que se completa al norte con el claustro.

Hacia los pies del templo sobresale, rompiendo el primitivo perímetro del edificio, la capilla del Pilar, levantada entre 1748 y 1753. Su promotor fue el obispo zaragozano don Clemente Comenge. En el muro de la nave sur, al igual que en el de la norte, destacan, provenientes de la primera campaña constructiva, las magníficas ventanas tardorrománicas que las iluminan directamente.

La fachada de poniente, que luce de la obra originaria el friso de siete arquillos ciegos trilobulados que adornan el exterior de la capilla del Sagrario, aparece dominada por la portada occidental y la gran mole de la torre, ideada por el arquitecto Juan de Sagarbinaga y levantada entre 1764 y 1772.

En el interior, fruto de la primera campaña constructiva, las tres naves aparecen diferenciadas por pilares con semicolumnas. Las bóvedas de las naves laterales, realizadas ya bien avanzado el s. XIII, son cuputiformes; idénticas a las que ya en el siglo XIV se utilizaron para cerrar el crucero y la nave central, si bien éstas aparecen animadas con esculturas, entre las que destacan las sitas en el primer tramo de la nave, desde la cabecera, que representan a un rey, una reina, un obispo y un mendicante. Y que la historiografía local identifica con Fernando ll, doña Urraca, el primer obispo civitatense y San Francisco de Asís.

La primitiva capilla mayor, que amenazaba ruina, fue sustituida en el siglo XVI por la actual, para la que dio nueva traza en 1540 Rodrigo Gil de Hontañón. Esta capilla estuvo presidida por el destacable retablo pintado entre 1480 y 1488 por Fernando Gallego, que en la actualidad se encuentra en el Museo de la Universidad americana de Tucson, en Arizona.

Las capillas laterales, a las que se accede a través de arcos apuntados fueron capillas de enterramiento de dos de las familias principales de la ciudad. La capilla del evangelio, fue enterramiento de la familia de los Chaves y la de la epístola, fue el panteón de los Pacheco.

En los tramos centrales de la nave principal se significa de forma maravillosa el coro catedralicio, cuyos muros perimetrales, en los que aún se conservan dos pequeñas pero bellísimas puertas coetáneas a su realización, rematan en una engalanada y calada crestería gótica. La sillería coral fue realizada entre 1498-1504 por Rodrigo Alemán. Alemán y sus colaboradores labraron 72 sillas y en ellas puso de manifiesto su imaginación y su amplio conocimiento de fuentes religiosas y profanas.

Al claustro se accede a través de una sencilla puerta, abierta en la primera fase constructiva del templo. En planta dibuja un cuadrado casi perfecto, dividiéndose cada lado en cinco tramos rectangulares. Levantadas las pandas occidental y meridional en el siglo XIV, las dos restantes datan del segundo tercio del siglo XVI. Las galerías, a imitación de la de poniente, la más antigua, rasgan arcos apuntando divididos por tres o dos columnas con capiteles vegetales y figurativos, intervenidos drásticamente en 1911 por J. Tarabella. En el ángulo suroeste fue enterrado el cantero que dirigió la obra de las crujías góticas, Benito Sánchez. Las dos crujías restantes, que con las ya realizadas no desentonan, se levantaron entre 1526 y 1539 bajo la dirección del cantero Pedro de Güemes, cuyo retrato, junto con el del racionero Villafañe, aparece en la portada plateresca que abierta a la galería oriental da paso al patio.

La portada norte, del Enlosado o de Amayuelas, fruto en sus dos tercios inferiores de la primera campaña de trabajos se decora con motivos romboidales y florales. Se completa hacia la cabecera con un arco ciego engalanado en sus dovelas con once cabezas humanas. Llama la atención en esta portada su falta de simetría, acentuada con la apertura en la parte alta, en el s. XIV, de un gran rosetón bajo un arco conopial. Perpendicular a esta portada está el muro de cierre de la crujía este del claustro, que remata en una balaustrada con elementos decorativos del gótico final y del primer renacimiento, y en el que destaca la llamada puerta del Esviaje, abierta en 1540 y en la que su autor, García de la Puente, mostró su gran maestría en los cortes de cantería.

La portada meridional o de las Cadenas, fruto en su mitad inferior de la primera campaña de trabajos y que al igual que la portada norte denota una clara asimetría respecto del hastial (potenciada por el gran rosetón abierto en lo alto bajo un arco conopial), queda precedida por un atrio configurado en su aspecto actual en 1783. La puerta voltea arco de medio punto y tres arquivoltas que descansan en columnas con capiteles animados con motivos vegetales los extremos y con arpías los centrales.

Sobre ella, y bajo el arco escarzano que cobija la entrada, brillan cinco magníficas esculturas del primer tercio del s. XIII, que representan a El Salvador, en realidad una maiestas domini, flanqueado por San Juan, San Pedro, San Pablo y Santiago.

Encima del arco escarzano discurre una galería de doce arcos apuntados, ciegos y profusamente engalanados, que apean en columnas con capiteles decorados con motivos vegetales, aves y cabezas, y que acogen otras tantas esculturas góticas, labradas en torno a 1230, y que ya fueron identificadas con personajes del Antiguo Testamento. De izquierda a derecha son: Abraham, Isaías, la reina de Saba, Salomón, Ezequiel, Moisés, Melquisedec, Balaam, David, Elías, San Juan Bautista y Jeremías. Hacia la cabecera lucen dos arcos ciegos superpuestos, amparando el superior la escultura de una Virgen que sentada sostiene a modo de trono, de sedes sapientiae, al Niño Jesús en sus rodillas.

El coro cuenta con dos órganos, el órgano pequeño o realejo, dispuesto en el lado del evangelio, fue realizado en 1725 por Pedro Liborno Echevarría; el mueble del grande, situado en el lado contrario desde finales del siglo XVIII, se debe a Manuel de Larra Churriguera, que lo diseñó en torno a 1725. Por su parte, el trascoro es obra de Ramón Pasqual Díez, que lo realizó en estuco imitando mármoles en 1787.

El Pórtico del Perdón o de la Gloria, situado a los pies de la Catedral, se organiza a partir de un doble acceso que, dividido por una esbelta columna rematada en una pétrea Virgen con el Niño, queda franqueado a cada lado por seis columnas, unas con capiteles vegetales y otros historiados. Las arquivoltas se adornan con figuras y la representación principal del tímpano es la Coronación de la Virgen. La realización de esta labor escultórica habría que fecharla, como muy pronto, a mediados del siglo XIII.

En la nave del evangelio sobresale el sepulcro dotado por Fernando de Robles y María Pérez Piñero en 1560, conocido como el Altar de alabastro o de la Quinta Angustia, en alusión al material y a la excelente escena que acogida en el arco inferior talló Lucas Mitata, la organización arquitectónica se debe a Pedro de Ibarra y la decoración pictórica a Juan de Borgoña el Joven.

Fuente: Cabildo de la S.I. Catedral de Ciudad Rodrigo

 

  • Único edificio en Salamanca completamente decorado en estilo Churrigueresco. Arquitectura, pintura, escultura y artes decorativas. Origen y raíz de la Semana Santa de Salamanca.

La Iglesia de la Vera Cruz fue levantada por la cofradía del mismo nombre en el S. XVI en el lugar donde los cofrades realizaban la penitencia o disciplina. La portada fue trazada por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón. El interior fue remodelado al gusto barroco por Joaquín de Churriguera en el S. XVIII. Tiene planta de cruz en una sola nave con bóveda de medio punto con fajones y lunetos y cúpula ciega sobre pechinas. El coro se levanta sobre arco carpanel a los pies de la iglesia.

El humilladero que se alza junto a la portada marca el lugar donde desde 1615 la Vera Cruz realiza el Acto del Descendimiento, acto señero de la Semana Santa.

  • Retablo. Joaquín de Churriguera, 1713-1714. Tiene tres calles: la central alberga la imponente imagen de la Inmaculada Concepción. Sobre ésta, en el ático, monumental conjunto de la Exaltación de la Cruz, atribuido al imaginero salmantino José de Larra.
  • Frontal de Altar. Anónimo, 1714-1717. Realizado en concha contiene 44 escenas de la Pasión de Cristo y la vida de la Virgen pintadas al óleo sobre espejos.
  • Ornamentación de la iglesia. Joaquín de Churriguera, 1713-1714. Exuberante decoración vegetal a base de yeserías policromadas y doradas con motivos vegetales que constituyen un ejemplo único de estilo churrigueresco en la ciudad de Salamanca.

Destaca la profusión de ángeles serafines por todo el edificio, más de cien, siendo los serafines los protectores de la orden franciscana, origen de la cofradía de la Vera Cruz. Su presencia señala que la cofradía los toma también como protectores por ser los ángeles que están más cerca de Dios en el cielo.

La iglesia alberga un valioso patrimonio artístico del que podemos destacar:

  • Cruz Relicario del Lignum Crucis. Pedro Benítez, Cristóbal de Honorato y Domingo Nieto, 1675. Hornacina principal del muro del Evangelio. Magnífica pieza de orfebrería que alberga entre sus brazos la reliquia de la Verdadera Cruz de Cristo, que da nombre a la cofradía y a la iglesia. Se custodia y venera aquí desde que fue traída de Roma a finales del S. XVII.
  • El Juicio de Cristo. Anónimo S. XVII. Óleo sobre lienzo. Gran lienzo situado sobre el coro de la iglesia que recoge en una sola escena el proceso de Cristo que narra la biblia.
  • La Inmaculada Concepción. Talla en madera policromada obra de Gregorio Fernández, 1620, que ocupa la hornacina central del Retablo, majestuosa imagen titular de la cofradía y única obra del autor en Salamanca.
  • Cristo Resucitado. Talla en madera policromada de Alejandro Carnicero (atrib.), 1724, muestra un perfecto estudio anatómico y una exquisita expresión de dulzura. Ocupa la hornacina principal del muro de la epístola. Protagoniza la Procesión del Encuentro el Domingo de Resurrección.

Capilla de los dolores

Se sitúa adosada a la cabecera de la nave. Es de planta cuadrada y alberga un rico camarín con vidrieras y lámparas donde se aloja la imagen de la Virgen Dolorosa. Antigua sacristía de la iglesia, de la que se conservan las yeserías del techo, albergó la capilla de las insignias procesionales y desde 1718 la venerada efigie de la Stma. Virgen de los Dolores. El retablo, altar y camarín actuales fueron realizados por las Escuelas Salesianas de Sarriá, Barcelona, en 1924. Siendo de estilo modernista, está perfectamente integrado con el resto del edificio. Costeó esta obra Dña. Gonzala Santana, gran benefactora de la cofradía.

Destaca en la capilla la impresionante talla en madera policromada de la Stma. Virgen de los Dolores obra atribuida a Felipe del Corral, 1718. Devoción principal de la cofradía, representa a María a los pies de la Cruz y con el corazón traspasado de siete espadas de plata, donación de Dña. Teresa Zúñiga. Posee un rico ajuar de pañuelos y sudarios que superan en algunos casos los cien años de antigüedad.

Ilustre Cofradía de la Vera Cruz

Fundada en 1506, es la más antigua de la ciudad. Custodia y protege un rico patrimonio artístico que puede admirarse en su iglesia. En el año 1525 se fusionó con la Cofradía de la Purísima, dando origen a su doble devoción a la Santa Cruz y a la Inmaculada Concepción de la Virgen. La Vera Cruz también es depositaria de las señas de identidad de la Semana Santa Salmantina, declarada de Interés Turístico Internacional en 2003. Es la única de las cofradías salmantinas que posee un templo propio en el que desarrolla sus cultos y desde donde organiza sus cuatro desfiles procesionales con catorce pasos durante la Semana Santa.

Fuente: Oficina de Información Turística de Salamanca
www.salamanca.es

Iglesia de la Vera Cruz de Salamanca