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  • Greenward Partners publica el manifiesto Rehabilitar el Futuro, para promover la rehabilitación energética de edificios como motor de la recuperación y de la lucha contra el cambio climático.
  • Esta iniciativa cuenta con la participación de A3E, ANESE y GBCe, que representan a más de 500 empresas del sector.
  • El 80% de los edificios en España es ineficiente y es responsable del 40% del consumo de energía y de un tercio de las emisiones de CO2.

Greenward Partners, la primera empresa de activación de capital ecológico en España, ha hecho público hoy un manifiesto, al que se han adherido las principales asociaciones del sector de la eficiencia energética en la edificación y en el que se insta a las Administraciones Púbicas a adoptar veinte medidas que permitan aprovechar todo el potencial de la rehabilitación energética de los edificios como motor de la recuperación económica y como herramienta para la lucha contra el cambio climático.

Además de Greenward, el manifiesto, que tiene como lema Rehabilitar el Futuro, cuenta como primeros firmantes con la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos (ANESE), la Asociación de Empresas de Eficiencia Energética (A3e) y Green Building Council España (GBCe), que aglutinan a medio millar de empresas, asociaciones profesionales y empresariales, centros de investigación, instituciones académicas y centros tecnológicos, entre otros, de toda la cadena de valor del sector de la eficiencia energética en la construcción y rehabilitación de edificios.

Rehabilitar el Futuro propone al Gobierno desarrollar 20 líneas de actuación, encabezadas por el reconocimiento de la eficiencia energética de los edificios como un interés general prioritario en la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 19 de mayo y que ahora comienza su tramitación parlamentaria.

La eficiencia energética es la primera fuente de energía sostenible en el mundo y un 30% de dicho potencial se esconde en los edificios. El parque inmobiliario es uno de los elementos que más contribuyen al calentamiento del planeta y a la contaminación: es responsable del 40% del consumo de energía final y de un tercio de las emisiones de CO2.

En España, el 80% de los edificios es ineficiente en términos energéticos (certificación energética E, F o G). Asimismo, más de la mitad del parque edificatorio tiene más de 40 años y es anterior a la introducción de cualquier normativa en materia de aislamiento energético.

La rehabilitación energética de edificios genera de forma inmediata un volumen importante de puestos de trabajo -que, además, no se pueden deslocalizar-, al tiempo que reduce las emisiones y mejora la calidad de vida de los ciudadanos. El plan de rehabilitación anunciado por el Gobierno español antes de la epidemia del coronavirus contemplaba la necesidad de movilizar 45.000 millones de euros en ahorro y eficiencia energética para renovar, entre otras tipologías de inmuebles, 1,2 millones de viviendas y crear entre 42.000 y 80.000 empleos cada año hasta 2030.

De todas las líneas de actuación en la lucha contra el cambio climático, la rehabilitación energética es la que mayor número de puestos de trabajo genera por cada millón de euros invertidos (entre 24 y 27 empleos creados y mantenidos al año, según la CEOE).

Por su parte, la primera prioridad de la política de recuperación económica de la Unión Europea es lo que la Comisión Europea ha llamado una “oleada de renovación inmobiliaria”, con un presupuesto de inversión anual de 250.000 millones de euros, que será cubierto en una quinta parte con financiación pública a través de fondos estructurales y del Banco Europeo de Inversiones, y el resto, supuestamente con financiación privada.

España cuenta con la voluntad política, la tecnología, el tejido empresarial y los recursos privados para cubrir las necesidades de financiación que los fondos públicos no pueden cubrir”, señala el manifiesto.

“Tenemos la oportunidad de aprovechar el potencial de la rehabilitación energética para afrontar de forma unida estos dos grandes retos a los que nos enfrentamos: la recuperación económica tras la pandemia y la lucha contra la emergencia climática”, añade.

El proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica que el Gobierno ha remitido al Congreso de los diputados es “ambicioso en sus objetivos” y eleva hasta un mínimo del 35% el ahorro en el consumo de energías primarias que se tiene que producir por la aplicación de medidas de mejora de la eficiencia (con respecto a la línea de base conforme a normativa comunitaria).

“Desde Rehabilitar el Futuro, aplaudimos la firme decisión con la que las administraciones públicas están situando la lucha contra el cambio climático en el centro de sus políticas. Una vez establecidos los objetivos, es necesario el desarrollo de las políticas e instrumentos efectivos que permitan alcanzarlos. Es hora de pasar de la emergencia climática a la emergencia legislativa; de las palabras y compromisos, a los hechos y los medios”, afirma el comunicado.

Además del citado reconocimiento del carácter de interés general de la mejora de la eficiencia energética, las propuestas de Rehabilitar el Futuro incluyen medidas fiscales, administrativas, financieras y de certificación y seguimiento, entre otras, en un marco de colaboración público-privada, con el objetivo de maximizar la contribución de la rehabilitación energética a la recuperación económica y a la lucha contra el cambio climático, con el mínimo impacto en las cuentas públicas, y favoreciendo los esquemas de autofinanciación a través de los ahorros energéticos.

  • La propuesta sigue las recomendaciones de la última directiva europea de eficiencia energética en edificación con el fin de conseguir el mejor resultado posible en rehabilitaciones llevadas a cabo por fases
  • Se dirige a todos los agentes del sector de la edificación, desde la administración y la industria hasta los habitantes de las viviendas, propietarios e inquilinos
  • Es un instrumento que acompañará a cada comunidad de vecinos a lo largo del proceso de rehabilitación del edificio para mejorar la calidad de vida y reducir su impacto ambiental

Cíclica y Green Building Council España (GBCe) lanzan el PAS-E, Pasaporte del edificio, un instrumento para la rehabilitación profunda por pasos que puede descargarse en la web www.pas-e.es. Se trata de un plan de acompañamiento a la comunidad y un plan de rehabilitación del edificio, que se traduce en una hoja de ruta que marca una secuencia de intervenciones a realizar adaptada a las necesidades de las personas. Incluye ejemplos prácticos e indicaciones para abordar el marco legislativo, operativo, financiero y social.

Con esta herramienta se pretende acelerar la rehabilitación energética de edificios en nuestro país, conforme a la Directiva (UE) 2018/844 relativa a la eficiencia energética, que exige la completa descarbonización del parque edificado de la Unión Europea para 2050 y una tasa de rehabilitación energética integral del parque residencial de un 3% anual hasta esa fecha.

La directiva se enmarca en el conjunto de propuestas políticas del Green Deal o Pacto Verde Europeo, promovido por la Comisión Europea. Entre las medidas concretas que recoge se encuentra la implementación de un sistema de pasaporte del edificio a nivel comunitario. Además de estudiar en profundidad esta propuesta, para la publicación del PAS-E, Pasaporte del edificio también se han estudiado otras iniciativas y experiencias de referencia en varios estados europeos, como Alemania, Francia o los Países Bajos, entre otros.

La propuesta del PAS-E da respuesta a las peticiones y demandas de diversos expertos del sector que creen que para dinamizar la rehabilitación es necesario desarrollar nuevos instrumentos técnicos de alta calidad, útiles y fiables. Integrando las diferentes herramientas y sellos existentes, como el Certificado de Eficiencia Energética, el Libro del Edificio o el Informe de Evaluación del Edificio, deben permitir fijar objetivos concretos de calidad del parque construido en un plazo de tiempo definido y facilitar, fomentar y financiar las actuaciones precisas para alcanzarlos. El Pasaporte del edificio es la respuesta europea a esta necesidad, en forma de instrumento normativo de nueva generación.

Hacia la rehabilitación: más calidad de vida y menos impacto ambiental

El PAS-E, Pasaporte del edificio es un instrumento creado para acompañar a cada comunidad de vecinos a lo largo de todo el proceso de rehabilitación de su edificio. Contempla cinco fases: diagnóstico, planificación, compromiso, ejecución y evaluación.

Su objetivo final es aumentar la calidad de los edificios rehabilitados con una visión integral, con el fin de mejorar las condiciones de vida y reducir el impacto ambiental en todo su ciclo. Es, por tanto, un plan individualizado para cada edificio unifamiliar o plurifamiliar que considera de forma holística los tres ámbitos relacionados con la mejora de la habitabilidad: la calidad técnica de los sistemas constructivos y las instalaciones, la calidad funcional de las viviendas y la eficiencia en el uso de los recursos, especialmente los energéticos e hídricos.

“La intención no es tanto proporcionar un modelo perfectamente definido, como abrir un debate a nivel nacional sobre la oportunidad de aprovechar el impulso europeo para acelerar la regeneración urbana en España, que representa el segundo objetivo estratégico de la Agenda Urbana Española. En los próximos meses, seguiremos trabajando en ese sentido”, señala Dolores Huerta, secretaria técnica de GBCe. Por ello, el Pasaporte está dirigido a todos los agentes del sector de la edificación, desde la administración y la industria, hasta los propios usuarios y propietarios de los inmuebles.

Por su parte, Joaquim Arcas, presidente de Cíclica, recuerda que “activar el sector de la rehabilitación es clave, pero sin duda depende de nosotros desarrollar las medidas e instrumentos necesarios para acelerar la transición. De ahí la importancia de contar con una herramienta como el PAS-E, pasaporte del edificio”.

Red de apoyo al Pasaporte del edificio

La iniciativa del Pasaporte del edificio en España cuenta con el apoyo de instituciones, empresas y profesionales pertenecientes o con fuertes vínculos con el sector de la edificación. Conjuntamente, forman la red de apoyo sobre la que iniciar el proceso participativo de definición e implementación de este nuevo instrumento. “Únicamente desde la colaboración y el consenso entre todos los agentes es posible alcanzar un modelo de Pasaporte del edificio útil y eficaz que permita hacer realidad la regeneración urbana en clave de calidad de vida y sostenibilidad”, concluye Arcas.

  • Expertos reclaman en la Universidad de Navarra el compromiso de las administraciones en la transición energética

Rehabilitar el parque de viviendas es una asignatura pendiente en España”. Así lo afirmó el arquitecto César Ruiz-Larrea, especialista en Arquitectura Sostenible, durante una jornada sobre energías renovables y autoconsumo celebrada en la sede de posgrado de la Universidad de Navarra en Madrid. El encuentro analizó el futuro de la arquitectura en relación a la nueva ley de autoconsumo aprobada por el gobierno en abril de este año y presentó el proyecto europeo de investigación H2020 SABINA.

Como tenemos buen clima la normativa ha sido muy permisiva y se ha construido mal. Solo con regenerar el 10% del patrimonio bajaríamos de forma brutal las cifras de consumo global”, agregó. Ruiz-Larrea criticó en este sentido la “pasividad” de los organismos públicos para hacer posible una arquitectura responsable: “La arquitectura es un sector secuestrado por el suelo”, señaló. “No podemos aplicar ningún sistema porque el precio de venta ya está fijado”, indicó.

A su juicio, la arquitectura debe funcionar como un organismo vivo: “Los edificios deberían ser como los árboles, con posibilidad de cambiar sus condiciones termodinámicas según las necesidades de quienes los habiten”.

La transformación del sector energético

Por su parte, Paula Abreu Marques, directora de la Unidad de Renovables de la Dirección General de Energía en la Comisión Europea, destacó el importantísimo papel de los ciudadanos en la transición energética: “Las renovables están ganando a la opinión pública, sobre todo a los jóvenes. Algunas empresas energéticas han cambiado ya su nombre”, remarcó. “Los ciudadanos tendrán la oportunidad de participar más, de ser más activos en esta transición energética. Su papel no se puede menospreciar”, sostenía.

Desde el sector energético, Juan Ríos Sánchez, director de Planificación y Regulación de Iberdrola Distribución Eléctrica, afirmó que el sector eléctrico está en proceso de una absoluta transformación, en la que el cliente es el centro. “Los contadores inteligentes, por ejemplo, empoderan al cliente convirtiéndolo en un elemento activo del proceso”, dijo. Asimismo, destacó la importancia del compromiso proactivo de las administraciones locales con los modelos Smart Cities, para que haya puntos de recarga para los vehículos. “Y su papel clave como facilitadores del proceso, tanto en movilidad como en infraestructuras, energía y cultura, principalmente desde la educación”, concluyó.

Proyecto SABINA

La Jornada “Retos Ciudad y Energía. Edificios energéticamente flexibles, proyecto SABINA” coincidió con el Encuentro semestral de los socios del Proyecto SABINA, financiado por la Unión Europea con un presupuesto de 4,6 millones de euros. La iniciativa, en la que participan nueve socios de siete países, va a testear un sistema desarrollado mediante inteligencia artificial tanto bajo condiciones de laboratorio como en tres edificios no residenciales reales ubicados en Dinamarca y Grecia.

Carlos Fernández Bandera, investigador principal de este proyecto por parte de la Universidad de Navarra, explicó la necesidad de entender cómo respira un edificio, ver en qué momentos se genera más energía -que a veces se desaprovecha- y conseguir aprovechar esa energía sostenible que genera el propio edificio durante el día para satisfacer la demanda durante las horas de máxima necesidad.

El proyecto SABINA trabaja con unos algoritmos que, según el profesor e investigador Fernández-Bandera, están dando los primeros resultados muy positivos. “Queremos clonar edificios”, recalcó. “Sacamos los datos térmicos, de uso, etc. de un edificio monitorizado durante más de dos años y los reinyectamos en el modelo virtual, de manera que con inteligencia artificial convertimos el edificio en una batería térmica”.

Jornada Sabina