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La provincia de Salamanca se halla situada al suroeste de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, sobre las primeras estribaciones del Sistema Central, que separa la submeseta norte de la submeseta sur. Posee una superficie de más de 12.000 km2, siendo la tercerá en extensión de nuestra Autonomía, después de las provincias de León y Burgos.

La altitud media sobre el nivel del mar es de 830 m, por lo que se trata, en general, de tierras altas, como todas las mesetarias, si bien inferiores a sus vecinas abulenses. Por el lado oeste, hace frontera con Portugal.

La provincia se halla atravesada por el río Tormes (que cruza también la misma capital salmantina), el cual tiene su nacimiento al sureste, en la Sierra de Gredos, ya en tierras abulenses. Otros ríos salmantinos, también afluentes del Duero, son, de norte a sur, el Huebra y el Yeltes y el Águeda, que forma la frontera nacional hispano-portuguesa en su unión Duero.

La provincia se encuentra poblada por de 310.000 personas, según el último padrón realizado en 1986. El número total de municipios en que se halla dividida Salamanca es 362, el segundo más alto de España, después de otra provincia de nuestra Comunidad, la de Burgos, que, como ya señalamos antes, cuenta con 10 más, 372. La densidad de población es superior a las 26 habitantes por kilómetro cuadrado, más alta, por tanto, que la media regional.

La historia de Salamanca se pierde en los tiempos prehistóricos. Se sabe ya de un primitivo núcleo de pobladores, a orillas del río Tormes, a los cuales sucedieron pueblos célticos, de cuyo tiempo se conserva uno de los verracos (el llamado “toro del puente”), tan abundantes por toda la meseta, que es actualmente símbolo de la ciudad y forma parte del escudo de la misma.

Correspondiente al siglo III a.C. se mantiene en buen estado la llamada Puerta de Aníbal, que nos habla de las luchas que tuvieron lugar entre romanos y cartagineses dentro de nuestro propio suelo.

Después de la invasión musulmana, que tuvo lugar en el año 711, Salamanca será reconquistada en el siglo XI y repoblada por el Conde don Raimundo de Borgoña, esposo de Doña Urraca, hija del rey Alfonso VI. Comienzan, de este modo, a nacer los esplendores, especialmente culturales, que ya no abandonarán Salamanca jamás. Se construye la Catedral Románica y, en 1218, se crea la Universidad, hoy día, más antigua de España y, también, de las primeras de Europa.

Pasados los tiempos medievales, la edad moderna, con el renacimiento y el barroco, será todavía más próspera para Salamanca, por lo que son numerosos los testimonios monumentales de entonces.

El alborear del siglo XIX, con las guerras napoleónicas, fue negativo para toda la provincia y la ciudad, que sufrió grandes destrozos en los enfrentamientos que le tocó vivir. Posteriormente, Salamanca logra ir recuperándose poco a poco, apoyándose especialmente en el resurgimiento de la Universidad, que le ha proporcionado un gran prestigio cultural en el mundo entero. Hasta tal punto, que se declaró Capital Cultural Europea en el año 1992, dentro de los actos conmemorativos del V Centenario del Descubrimiento de América.

Salamanca capital

Dentro del gran acervo monumental que posee la ciudad de Salamanca, comenzaremos nuestra visita por sus dos catedrales, la vieja y la nueva.

La Catedral Vieja se construyó en el siglo XII, sobre el mismo lugar que ocupara otro templo más antiguo. De un primer estilo románico, la construcción fue derivando hacia el gótico-francés, típico del siglo XIII. Destaca especialmente, la llamada Torre del Gallo (1163), cubierta por cúpula de influencia bizantina. En la bóveda del ábside central se encuentran los frescos con escenas del Juicio Final, obra de Nicolás Florentino, de quien es también el retablo mayor, compuesto por 53 tablas pictóricas (siglo XV).

El Museo Diocesano contiene obras de Fernando Gallego y Juan de Flandes.

La Catedral Nueva fue comenzada a fines del siglo XV, bajo la dirección de Juan Gil de Hontañón, a quien le sucedieron su hijo Rodrigo y Juan de Álava. En el siglo XVIII intervinieron también Churriguera, Pedro de Rivera y García de Quiñones. En el exterior, destacan las fachadas sur (con doseletes flamígeros y arquivoltas conopiales) y principal (tímpano de la Epifanía). En el interior destaca la bóveda estrellada y la cúpula sobre pechinas del crucero. El coro y trascoro son obra churrigueresca. En el Altar Mayor hay una imagen de Gregorio Fernández.

La iglesia de San Esteban, posee fachada plateresca, obra de Juan de Álava. El Altar Mayor fue realizado por José de Churriguera (1693).

La iglesia de la Purísima es obra de Juan Gómez de Mora. En su altar mayor se halla la pintura de la Asunción, de la última etapa de José de Ribera.

La fachada de la Universidad de Salamanca es una muestra ejemplar del plateresco. Entre su profusa ornamentación, típica del estilo, destaca un medallón central con la efigie de los Reyes Católicos y en el cuerpo superior el escudo del Emperador Carlos V. Destacan también el patio y el aula de Fray Luis de León, en su estado primitivo.

El patio de las Escuelas Menores pertenece al siglo XVI.

El Colegio del Arzobispo Fonseca es de fines del siglo XVI, obra de Diego de Siloé, Juan de Álava y Pedro de lbarra.

El antiguo Colegio de la Compañía de Jesús fue trazado por Juan Gómez de Mora. En el interior hay varios retablos barrocos y una Piedad de Luis Salvador Carmona.

El Palacio de Monterrey, de mediados del siglo XVI, es obra de Rodrigo Gil de Hontañón y responde a la estructura típica de este maestro, con cuatro torres flanqueando los ángulos y un piso superior de arquillos.

La Casa de las Conchas, con curiosa fachada cubierta de veneras (de donde procede el nombre), fue construida hacia 1600.

La Plaza Mayor salmantina es quizá de las más hermosas de España. Fue construida en el primer tercio del siglo XVII por Alberto Churriguera y continuada por García de Quiñones, quien es también autor del edificio del Ayuntamiento, en el ala norte del recinto.

La provincia de Salamanca

Salamanca forma una extensa provincia, en la cual no es difícil encontrar, recorriendo sus numerosos pueblos, importantes recuerdos artísticos del pasado, junto a bellos paisajes que cualquier turista admirará impresionado.

En Alba de Tormes se encuentra el Convento de Carmelitas Descalzas, fundado por Santa Teresa, en 1571. En su interior existe una imagen de la Dolorosa, original de Pedro de Mena. Destaca también, en la localidad, la iglesia de Santiago, perteneciente al mudéjar del siglo XII (o románico de ladrillo). De este mismo estilo son también las iglesias de San Juan y San Miguel. Señalemos, así mismo, el antiguo palacio-castillo de los duques de Alba, del siglo XVI, del cual sólo se conserva el torreón de la Armería. Igualmente hay que mencionar la artesanía de la localidad, famosa por sus cerámicas.

En Béjar, hallamos la iglesia parroquial de San Juan, obra del siglo XIII, con coro y galería en el interior del XVII. La iglesia de Santa María es del siglo XIII. La de San Salvador es del siglo XVI, al igual que el Palacio Ducal. Mencionemos también, el llamado Parque de El Bosque, como muestra de la jardinería del siglo XVI.

En las tierras de los alrededores destaca el pueblo de Candeleda, especialmente por su conjunto urbano, de típica arquitectura rural.

Ciudad Rodrigo cuenta con una importante Catedral, comenzada en el siglo XII y continuada en épocas siguientes, por lo que muestra también elementos góticos y renacentistas. Señalemos el conjunto amurallado del siglo XII y el antiguo Castillo de Enrique de Trastamara, hoy Parador de Turismo. El Ayuntamiento es obra renacentista, del siglo XVI. Terminemos mencionando, junto a otras diversas iglesias y palacios de los siglos XV y XVI, las tres columnas romanas, símbolo de la ciudad. Son famosos, igualmente, sus encierros taurinos.

La Alberca es una población de gran tipismo rural, que conserva, prácticamente intacto, su conjunto urbano de típicas casas y plazas con angostas callejuelas. Ha sido declarada Monumento Nacional. Los trajes típicos son también muy vistosos en esta localidad. En sus alrededores, el valle de Batuecas, el santuario de la Peña de Francia, Miranda del Castañar -con murallas y castillo del siglo XV-, son dignos de visitar.

No lejos se halla San Martín del Castañar, cuya iglesia parroquial, es del siglo XIII, reformada en el XVII. Posee también un castillo del siglo XV.

Otras poblaciones conservan también monumentos significativos, como Ledesma, con la iglesia de Santa María (siglo XII), y San Felices de Gallegos, con iglesia románica y castillo del siglo XV.

No olvidemos en nuestro repaso de la provincia salmantina hacer una alusión, aunque rápida, al conocido Campo Charro, que se extiende al sur y al oeste provincial. Aquí se hallan grandes dehesas de toros de lidia, que se crían para las mejores faenas en las grandes plazas taurinas de toda España.

La Plaza Mayor de Salamanca fue construida entre 1724 y 1755 y se tiene por la más bella de España, modelo de plaza monumental porticada, de estilo barroco, del XVIII, con la característica decoración española de placas recortadas.

Historia

Nació de modo natural junto a la antigua Puerta del Sol de la muralla y, por encontrarse allí la iglesia de San Martín fue conocida como Plaza de San Martín o Plaza de Oriente.

Por entonces era mucho más grande y se extendía no solamente por la actual plaza, sino que comprendía la Plaza del Mercado, la del Corrillo y la del Poeta Iglesias, siendo considerada como «La plaza más grande de la cristiandad», en la cual se realizaban simultáneamente todas las funciones de una plaza (fiestas, mercado, etc.). Las fuentes de la época la consideraban La Plaza más grande de la Cristiandad. En el solar además de estar la Plaza de San Martín presidida por la Iglesia de San Martín, se encontraba el ayuntamiento y diversas casas y puestos utilizados como mercado. Estas casas fueron derribadas para construir la plaza con esta nueva construcción el consistorio buscaba un edificio no solo para utilizarlo como ayuntamiento, mercado protegido del mal tiempo con los soportales o lugar de festejos, sino también para mostrar la grandeza de la ciudad.

La Plaza se construyó en dos etapas, de 1729 a 1735 y de 1750 a 1755 debido a las dificultades con los propietarios de los solares contiguos, ya que estos perdían terreno y fachada de sus casas.

En 1724 se segrega la plaza actual y se comienza a construir su perímetro por el arquitecto Alberto de Churriguera, trasladándose a ella el Ayuntamiento (las Casas Consistoriales) lo que le da el rango de Plaza Mayor. Muerto Churriguera, continua las obras su sobrino, Manuel de Lara Churriguera. De 1751 a 1755 se reinician las obras tras lograr llegar a un acuerdo con los propietarios en 1741. Ya en ese año se intentó reiniciar las obras dirigidas por Manuel de Lara Churriguera, pero fue destituido debido a unos problemas legales que plantean los vecinos, respecto al proyecto de Lara. Finalmente el consistorio encarga la terminación de la obra a Andrés García de Quiñones quien reactivaría el proyecto lográndose en 1755 cerrar la plaza. Aunque desde entonces ha sufrido diversas modificaciones.

La plaza fue declarada en 1935 Monumento Nacional y en 1973 Monumento Histórico-Artístico.

Construcción

En la primera fase, de 1729 a 1735 se construyó el Pabellón Real y el Pabellón de San Martín, construidos sobre terrenos propiedad del ayuntamiento. El Pabellón real se llama así por estar consagrado a la monarquía, encima de su arco principal puede verse una placa con la inscripción de su fundación. Este aro está flanqueado por los medallones de los monarcas reinantes en ese momento; Felipe V e Isabel de Farnesio. La placa está debajo de la figura de San Fernando, patrón de la monarquía española con los atributos del globo terráqueo y la espada. Ambos pabellones se complementan con una serie de medallones que representan a los reyes hispanos a conquistadores y caballeros.

Los pórticos se hallan formados por 88 arcos de medio punto, sobre robustos pilares. En esta plaza se encuentra el Ayuntamiento y se desarrolla la mayor parte de la vida estudiantil y ciudadana. El edificio del Ayuntamiento es obra de Andrés García de Quiñones. El Pabellón Real se construyó para que los reyes presidieran los torneos y festejos, cosa que al parecer nunca ha ocurrido.

El aspecto actual, en lo que se refiere al pavimento (baldosas de granito gris, con marcas de granito rosa) se hizo hacia 1952. Hasta entonces tenía un jardín central, con árboles, arriates de flor y un quiosco de música en su centro. Una calle adoquinada lo contorneaba. Destacan el ala Norte (Ayuntamiento) y el ala este (Pabellón Real).

Pabellones

Pabellón Real (80,60 metros, 22 arcos).
Pabellón de San Martín (75,60 metros, 20 arcos).
Pabellón del Ayuntamiento (82,60, 21 arcos).
Pabellón de Petrineros ( 81,60, 21 metros).

Anecdotario

  • La Mariseca
  • Las Casas Consistoriales nunca se terminaron: faltan dos torres sobre las alas laterales, que el arquitecto (Andrés García de Quiñones) no se atrevió a construir por considerar poco sólido su asentamiento, pero se conserva la maqueta de 1745.
  • Todos los años se coloca La Mariseca sobre el ayuntamiento con motivo de las fiestas que comienzan el 8 de septiembre.
  • Hay tres medallones dedicados a Felipe V uno por ser el monarca que autorizó su construcción y dos por sus dos reindaos, el primero de 1700 a 1724 y el segundo tras la muerte de su hijo Luis en quien había abdicado de 1724 a 1746.
  • El reloj del Ayuntamiento se instaló en 1852.

Medallones

La tradición de los medallones no era nueva en Salamanca, otros muchos edificios de la ciudad estan decorados con medallones en las fachadas, sobre todo los edificios del Renacimiento. Al construir la plaza se recuperó esta tradición. El ala este, muestra entre sus arcos medallones con el busto de algunos reyes de España. Este ala fue la primera que se construyó, ya que servía como muro de contención para hacer horizontal el suelo de la nueva plaza, los medallones de este ala son obra de Alejandro Carnicero entre 1730-1732, excepto el de Fernando VI que es posterior. El medallon de Carlos III data de 1782 y se atribuye a Gregorio Carnicero, rompe el planteaminato inicial al no estar enel pabellón real. En las otras alas los medallones representan a otros personajes ilustres (santos, sabios, descubridores, etc). En 1936 se colocó el polémico medallón de Franco y no será hasta 1967 cuando se vuelvan a esculpir medallones.

Los medallones pertenecen a :

Fernando III, Felipe V, Isabel de Farnesio, Francisco Franco (ya retirado), Alfonso XI, Pedro I El Cruel, Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II, Enrique IV, Reyes Católicos, Juana y Felipe I, Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Felipe V, Luis I, Felipe V, Fernando VI, Bernardo del Carpio, Fernán González, García Fernández, El Cid Ruy Díaz, El portugués Pelayo García Correa, Alonso de Guzmán, Juan Pacheco, Rodrigo Ponce de León, Rodrigo Téllez Girón, Gonzalo Fernández de Córdoba, Cristóbal Colón, Hernán Cortes, Francisco Pizarro, Fernando Álvarez de Toledo, Rodrigo Dávalos, Sancho Dávila, Antonio de Leyva, Diego López de Haro, Alonso de Aragón, Alonso de Aguilar, Manuel de Godoy, Miguel de Cervantes Saavedra, Santa Teresa de Ávila, Francisco de Vitoria, San Juan de Sahagún, Miguel de Unamuno, Antonio de Nebrija, Fray Luis de León, Duque de Wellington, Julián Sánchez «El Charro», Tomás Bretón, Francisco Vázquez Coronado, Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, Rodrigo Caballero y Llanes, Alberto de Churriguera, Juan Carlos I y Sofía de Grecia y Carlos III.

La Plaza admirada por todos

La Plaza Mayor de Salamanca es la más bella de España y una de las cuatro mejores del mundo entero. (James Michener)

Mil locuras en piedra. (Pedro Antonio de Alarcón)

La hermosa Plaza achica a todas las bellezas locales. Todos los habitantes de Salamanca están enamorados de ella. (Ilya Ebrenburg)

Éste es el corazón, henchido de sol y de aire, de la ciudad; el templo civil, sin otra bóveda que la del cielo.
(Miguel de Unamuno)

Oh, Plaza Mayor de Salamanca; lonja, circo taurino, patio y sala de recibir, a la vez, de todos; escenario de motines y de revoluciones, de festejos, de solemnidades; es paseo y recreo de generaciones, novia, madre y corazón de la ciudad. (Belvedere)

La Plaza Mayor de Salamanca no añade ninguna solución nueva al gran tema de las plazas mayores españolas, pero es como la máxima, bella y florida culminación de todas ellas. (Fernando Chueca)

La gran Plaza zumba, gira y canta. (Ilya Ebrenburg)

Apartamentos turísticos en la Plaza Mayor de Salamanca

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Plaza Mayor de Salamanca Plaza Mayor de Salamanca

Esta calle de Salamanca transcurre desde la Clerecía hasta el Palacio de Monterrey, y contacta con las plazas de Monterrey, San Benito y Agustinas. El nombre hace referencia a la Compañía de Jesús (Jesuitas), promotores del Real Colegio del Espíritu Santo y su iglesia de La Clerecía, situados al principio de la calle.

Estimado vendedor:

Parece que quieres vender un piso en Salamanca. Te preguntarás cómo debo hacerlo, qué debo de tener en cuenta o incluso, cuáles son mis posibilidades. Empecemos por el principio, tienes dos opciones: intentar vender el piso por ti mismo o apoyarte en una inmobiliaria. Para tomar esta decisión tienes que tener en cuenta el tiempo, esfuerzo y dinero que quieres invertir en la venta. El tiempo medio de venta de un piso entre ambas opciones es diferente. Entre particulares el tiempo medio necesario es de más de un año mientras que en inmobiliaria de media son nueve meses.

Te preguntarás a qué se debe esta diferencia entre ambos a la hora de vender tu piso en Salamanca. Primero, hay que entender el proceso de negociación que conlleva la venta de un casa, pues es un tema que necesita mucha paciencia y mucho esfuerzo para conocer y saber tratar con los clientes. También necesitarás conocer el precio de mercado para fijar tu rango de precios y cual es el valor óptimo del piso. Esta tarea es complicada; si sobrevaloras la vivienda será más complicada y lenta su venta pero sí el precio es muy bajo podemos estar perdiendo mucho dinero e incluso, creando una mala imagen sobre la vivienda. Las inmobiliarias conocen el precio del mercado y fijarán el más adecuado para tu piso estudiando la situación del mercado en Salamanca en cada momento.

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    La Iglesia del Espíritu Santo es la Iglesia del Colegio del Espíritu Santo, concebida por los Reyes Felipe III (+ 1621) y Margarita de Austria (+ 1611) comenzada a construir en 5alamanca para la Compañía de Jesús, el año 1617. 5e llama también Clerecía, porque, al ser Expulsados los jesuitas de España (1767) por el Rey Carlos III, se hizo cargo del culto la llamada Real Clerecía de San Marcos.

    El trazado y los planos de la Clerecía fueron obra del arquitecto real Juan Gómez de Mora, sobrino de Francisco de Mora, ayudante y sucesor de Juan de Herrera en la construcción del Monasterio de El Escorial (Madrid). Probablemente esto explique las reminiscencias del estilo herreriano que puede contemplarse en las columnas interiores y en la fachada inferior.

    La imponente cúpula central (1650) y el segundo cuerpo de la fachada (1657) se deben al arquitecto Jesuita Pedro Mato. El cuerpo alto de la fachada, la espadaña y las torres (1750-1754) son obra de Andrés García de Quiñones, arquitecto salmantino que completó el Patio Barroco y la Plaza Mayor de Salamanca.

    Está formada por una gran nave central con forma de cruz latina y de 24 metros de altura, coronada por una gran cúpula que asciende hasta los 51 metros y está rematada por una linterna, que se eleva 8 metros más.

    En el presbiterio está el altar, mesa del banquete de la fraternidad y ara del sacrificio de Cristo, la mesa de la palabra de Dios (el ambón), la sede que representa a Cristo presidiendo la asamblea de creyentes que se reúnen como comunidad de fe, amor y esperanza, Iglesia viva y caminante.

    El expositor central acoge el sagrario, lugar de la presencia de Cristo, Eucaristía permanente. Apoyándose en el estilo herreriano de fa parte inferior, el templo se hace barroco en su elevación hasta culminar en cúpula majestuosa, impresionante, que se abre al cielo de la luz y nos invita a la acogida del misterio que nos envuelve y recrea.

    Retablo e Imágenes

    El Altar Mayor (1673-1679) presenta la escena de Pentecostés: el Espíritu Santo, en forma de paloma, vuela sobre la Virgen María, las mujeres y los doce Apóstoles. En el cuadro más alto se halla la Santísima Trinidad, ante la cual se hallan las estatuas de la Virgen María y de San Ignacio de Loyola (de rodillas).

    A los lados, cuatro figuras sentadas representan a los Evangelistas: San Mateo (con un ángel), San Lucas (con un toro), San Marcos (con un león) y San Juan (con un águila).

    En la parte baja del retablo y en el presbiterio se halla representado el Sacramento de la Eucaristía: con mesa de altar. tabernáculo y expositor, recordando el banquete, la Presencia sacramental y el culto eucarístico.

    Entre las columnas salomónicas, cuatro estatuas gigantes representan a los grandes Padres Latinos: San Gregorio Magno y San Ambrosio (a la izquierda) y San Agustín y San Jerónimo (a la derecha). Todas estas tallas -Evangelistas y Padres de la Iglesia- son de Juan Rodríguez, discípulo de Gregorio Fernández y de Juan Peti.

    Los altares del crucero están dedicados a San Ignacio y a San Francisco Javier y se hallan coronados por las estatuas de San Fernando y San Hermenegildo. En el Crucero de la izquierda mora el Santísimo Cristo de la Luz del siglo XVII, venerado por la Cofradía Universitaria, es un bellísimo Crucificado de la escuela de Gregorio Fernández.

    La Iglesia de la Clerecía de Salamanca La Iglesia de la Clerecía de Salamanca La Iglesia de la Clerecía de Salamanca

    Las Torres medievales de la Catedral constituyen uno de los emblemas más representativos de Salamanca. Desde la distancia definen su perfil, la línea del horizonte y desde cerca, con sus 100 metros de altura, se imponen de un modo rotundo. El recorrido por su interior nos abre la posibilidad de conocer la historia de su construcción, adentramos en sus 900 años de arte e historia a través de la exposición documental IERONIMUS y acceder a algunas de sus maravillas: la Catedral Vieja y su retablo, la terraza de la Torre Mocha hasta donde llega el rumor del río Tormes, la Torre del Gallo, la Catedral Nueva contemplada desde el andén, la terraza de Anaya y en lo más alto, el cuerpo de campanas desde donde proyectar a los cuatro puntos cardinales, una mirada inédita de la ciudad, tanto para habitantes, como para quienes nos visitan.

    IERONIMUS

    Es el nombre latino de D. Jerónimo de Perigueux (¿1060-1120?) uno de los más famosos obispos españoles de origen francés, personaje clave de la Reconquista, capellán del Cid Campeador y obispo de Valencia, que fue destinado a Salamanca al ser restaurada la Diócesis en 1102, en los días de su repoblación cristiana por el conde Raimundo de Borgoña y Doña Urraca. A él se le encarga la construcción de la Iglesia de Santa María, iniciando así un largo camino que ha llevado a Salamanca a poseer un Conjunto Catedralicio formado por dos templos: Catedral Vieja, que se construyó durante los siglos XII-XV y la Catedral Nueva que se levantó durante los siglos XVI-XVIII.

    La visita a las Torres medievales de la Catedral

    El valor de las estancias interiores de las torres ha sido objeto de numerosos estudios históricos, arquitectónicos y arqueológicos durante el proceso de restauración. Los recorridos actualmente abiertos se encontraban anteriormente en situación de ruina física, terriblemente desfigurados o bien tapiados e intransitables. Las primeras salas hablan del espíritu original de la construcción, que formaba parte de la estructura defensiva de la ciudad y que le dio nombre de Fortis Salmantina.

    Mazmorra

    Construida en el siglo XIII y abierta al exterior en el siglo XVII. Aquí llegaban aquellos que huyendo de la justicia, a veces justa y otras no tanto, se «acogían a sagrado» buscando la protección de la Catedral.

    Estancia del Carcelero

    Construida en el siglo XIII, su nombre define bien su función.

    Sala del Alcaide

    Ámbito espacial con la ventana geminada abierta sobre la catedral Vieja, correspondiente al siglo XII y el sector ampliado sobre el pórtico de la entrada añadido en el siglo XVII. Fue inicialmente el lugar del Alcaide, el jefe de la fortaleza. y hoy en día es un espacio en el que se homenajea a la música en las catedrales, ya que durante el renacimiento y el barroco, esta Seo y su capilla de música fueron referencia en España y Europa.

    Sala de la Torre Mocha

    Antigua atalaya defensiva almenada del siglo XIII, a la cual se añadirían modificaciones hasta el siglo XVIII. Alberga documentos del proceso constructivo de la Catedral Nueva y una colección de dibujos históricos de las torres que ponen de manifiesto la importancia de los archivos y los archiveros en la historia y la vida de la Catedral.

    Sala Alta

    Zona cronológica y de configuración intermedia, en la que se presenta documentación planimétrica relativa a la arquitectura de la Catedral y sus recientes restauraciones.

    Terraza de la Torre Mocha

    Terraza exterior con vistas sobre el conjunto catedralicio, la ciudad y la vega del río Tormes. un lugar que ayuda a comprender la complejidad de este monumento, así como el modo singular en que se fusionan el templo viejo y el nuevo.

    Sala de la Bóveda

    En el interior de la Torre de las campanas, se encuentra esta sala de singular significación arquitectónica, construida en el siglo XIII y en la que se pone de manifiesto, a través de sus diferentes elementos constructivos y expositivos, la vida en la catedral, sus habitantes y oficios y la respuesta que estas torres y por tanto la Catedral, dieron a los acontecimientos acaecidos durante el S. XVIII: el incendio de la Torre de las Campanas en 1705, los problemas derivados de su restauración y recrecimiento y el terremoto de Lisboa de 1755.

    Andén interior de la Catedral Nueva

    La visita incluye la posibilidad de contemplar desde la balaustrada la gran Catedral Nueva, grandiosa, inmensa. Una visión única, global, espectacular, que nos permite entender aquello que la diferencia de la Vieja -su sentido de espacio ceremonial, la importancia del coro, el papel de las capillas- y comprender a través de los motivos iconográficos de su artesonado las etapas de su construcción y la importancia de la luz en las catedrales góticas, como elemento constructivo, atmosférico y espiritual.

    Terraza de Anaya

    5e accede y asciende por una escalera de caracol del siglo XVI hasta la terraza situada sobre la fachada principal. Desde allí se puede obtener una visión única del conjunto catedralicio y de la Salamanca histórica: Convento de San Esteban, Plaza de Anaya, Iglesia de San Sebastián, Clerecía, Universidad Pontifica, Rúa Antigua, Iglesia de 5an Martín, Plaza Mayor y edificios históricos de la Universidad de Salamanca.

    Sala del Reloj

    Un espacio muy singular en el que se habla del Reloj de la Torre, uno de los primeros que se instalaron en las catedrales españolas, que se presenta con su maquinaria original. Y además, una musealización especial que permite adentrarse en el llamado «Tiempo de las Catedrales», un tiempo que es histórico, biográfico y transcendente a la vez, pero y sobre todo, necesario.

    Sala de las Campanas

    En la que los visitantes podrán contemplar la ciudad desde su punto más alto, la Torre de las Campanas con sus 100 metros -la segunda torre histórica más alta de España tras la Giralda- y hacerlo en las cuatro direcciones. Así mismo, participar en una «llamada de campanas», la música más ciudadana de las catedrales, la que vertebraba con más de 100 toques la vida espiritual y social de la ciudad.

    Torres de la Catedral de Salamanca Torres de la Catedral de Salamanca

    Fachada de la Iglesia

    Verdadero tapiz renacentista-plateresco realizado en piedra y enmarcado bajo un gran arco triunfal, cuya bóveda de medio cañón lleva una decoración en artesonado de estilo español o hispano. En el centro se destaca el martirio de san Esteban, titular de la iglesia, obra de Juan Antonio Ceroni, de Como, en 1610, esta representación es como el núcleo central alrededor del cual convergen, sirviéndole de cortejo triunfal, estatuas de santos y beatos, en su mayoría de la Orden dominicana. La parte superior de la fachada, más renacentista, separada de la inferior por unos finísimos relieves, se centra en tomo a un Calvario debido a la mano de Ceroni. Nos encontramos ante una obra maestra en la que se combinan sin fricciones estridentes de estilo los arcos renacentistas, los doseles flamígeros del gótico, con los grutescos y medallones característicos del mejor renacimiento español.

    Pórtico del convento

    Es un conjunto renacentista de inspiración toscana al estilo de las logias italianas de la época. Es obra de Juan del Ribero Rada. Los medallones de las enjutas se deben al escultor Martín Rodríguez. La fecha de realización se sitúa entre 1590 y 1592. Contrasta por su sencillez y sobriedad con la rica decoración de la portada renacentista con la que forma ángulo.

    1. Claustro de procesiones o de los Reyes

    La obra se inició hacia 1533 y se concluyó en 1544. Su autor fue Fray Martín de Santiago, religioso de este convento. En la parte baja tiene 20 grandes arcos renacentistas, pero tratados al estilo gótico tardío; cada ventanal está dividido por tres maineles con capiteles angulares tallados con grutescos, monstruos, putti, etc.

    Los pilares están decorados con medallones de profetas del Antiguo Testamento, en su mayor parte mutilados. En cada ángulo hay una hornacina con representaciones de la infancia de Cristo. La bóveda de crucería, de estilo gótico tardío, está construida a base de nervios sencillos que arrancan de ménsulas decoradas hasta llegar a entrelazarse.

    En la planta baja hay además varias puertas barrocas (s. XVII), así como vestigios del antiguo claustro (de los s. XIII y XIV).

    El piso superior está cerrado con madera sencilla. Sus 40 arcos de medio punto descansan sobre pilastras de sección cuadrada. Los capiteles se decoran con esculturas de inspiración clásica. El exterior está decorado con medallones en los que están representados guerreros, monjes y alguna mujer. Las pilastras se rematan con putti, Hércules y Venus de cuerpo entero que portan florones y otros objetos. La decoración del ala Este es mucho más sencilla debido a que se derrumbó en 1591 y fue reparada entre 1594 y 1595.

    1. Capítulo antiguo

    Lo que se conserva de la antigua sala capitular es obra del s. XIV con arreglos del XV y XVI. Se utilizó hasta 1634. Tenía dos partes separadas por una reja a distinto nivel: la más elevada era capilla, donde se enterraban los hijos más preclaros del convento. Ahí descansan los restos de los teólogos dominicos más ilustres de la Universidad de Salamanca: Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Pedro de Sotomayor, Mancio de Corpus Christi, Bartolomé de Medina y otros. La parte inferior era la que ocupaban los frailes en sus reuniones y donde se enterraban los demás religiosos. La techumbre, del s. XV, es un artesonado de madera muy sencillo.

    1. Capítulo nuevo

    Se entra en esta sala por una puerta de estilo barroco, enmarcada por pilastras estriadas, arquitrabe, friso y cornisa, y rematada por un ático que contiene una hornacina con la escultura exenta de san Esteban (de Antonio de Paz). El interior es de traza similar a la Sacristía y se debe a los mismos arquitectos: Juan Moreno y Alonso Sardiña. La obra comenzó en 1627 y concluyó en 1634. Su mecenas fue Fray Iñigo de Brizuela, obispo de Segovia. En su estado actual resulta incompleta, pues falta la decoración proyectada.

    1. Escalera de Soto

    Se llama así por haber sido costeada por Fray Domingo de Soto, gran teólogo y confesor de Carlos V. La obra se inició en 1553 y concluyó en 1556. El arquitecto fue Rodrigo Gil de Hontañón. A la belleza y grandiosidad de esta obra se une una técnica atrevida y revolucionaria: la novedad consiste en que el tramo inferior soporta a todos los demás, que no descargan su fuerza sobre los muros, sino que éstos contrarrestan su empuje. Es tal vez la primera que se construyó siguiendo esta técnica. Los tres tramos visibles están decorados a base de casetones floreados. En el último tramo, hacia el interior, puede apreciarse un relieve en piedra policromada que representa a santa María Magdalena, recostada, meditando sobre un libro y una calavera. La bóveda es de crucería, bastante plana, y arranca de ménsulas colocadas en las esquinas. Cada muro está decorado con medallones.

    1. Sacristía

    Su mecenas fue Fray Pedro de Herrera, catedrático de la Universidad de Salamanca, prior del convento, obispo de Canarias, Tuy y Tarazona; en la parte izquierda se encuentra su estatua orante y enfrente su sepulcro. La obra se inició en 1627. En sus muros podemos apreciar los arcos embebidos, las pilastras estriadas con sus capiteles corintios, los frontones partidos, con frisos decorados con motivos vegetales, los pináculos rematados por bolas y los escudos del mecenas. El friso superior está formado por triglifos y metopas con alternancia de tarjetas y esculturas de alto relieve. Sobre una enorme y airosa cornisa descansa la bóveda de medio punto, con lunetos y profusamente decorada.

    1. Iglesia

    Monumental recinto en forma de cruz latina, de una sola nave, majestuosa y muy luminosa. Sus dimensiones son de 84 m. de largo por 14,50 de ancho, 21 de alto en la nave y 44 en el cimborrio. Desde el crucero hasta los pies, la nave es de estilo gótico tardío, con arcos apuntados, pilares de baquetones y bóveda de crucería complicada; en cambio, el crucero, cimborrio y presbiterio son de estilo renacentista. El mecenas de la iglesia fue el cardenal Fray Juan Álvarez de Toledo, hijo de los segundos duques de Alba. La obra la comenzó Juan de Álava en 1524; luego pasó a Fray Martín de Santiago a quien sucedió Rodrigo Gil de Hontañón. En 1610 se inauguró con gran solemnidad.

    El Retablo del altar mayor, concluido en 1693, es la obra más colosal de José de Churriguera. las grandiosas columnas salomónicas recubiertas de pámpanos y racimos forman un verdadero cortejo de luz dorada en torno al gran expositor central. Entre ellas hay dos estatuas: una de santo Domingo de Guzmán y la otra de san Francisco de Asís, ambas atribuidas al autor del retablo; como coronación de todo el conjunto podemos apreciar el cuadro de Claudio Coello que representa el martirio de san Esteban.

    Los retablos laterales del crucero, también de estilo barroco, se deben a los discípulos inmediatos de José de Churriguera. En el retablo de la izquierda, dedicado a santo Domingo de Guzmán, hay una magnífica escultura del santo, obra de Salvador Carmona. El cuadro superior, que representa a santo Domingo y san Francisco en oración, se atribuye a Manuel Petit (o Piti), pintor salmantino de finales del s. XVII y principios del XVIII. Enfrente de este retablo hay un gran cuadro de la escuela de Rubens que representa a Jesús camino del calvario. El retablo de la capilla del Rosario es obra de José de Churriguera. La imagen de la Virgen del Rosario fue regalada por el papa Pío V. El gran fresco que está sobre el arco triunfal que cobija esta capilla, representa el misterio de la Coronación de la Virgen y es obra de Antonio de Villamor. El retablo de la derecha está dedicado a santo Tomás de Aquino; la escultura del santo es de José Larra Domínguez y los cuadros de Antonio Palomino. Enfrente de este altar hay un cuadro anónimo del s. XVII que representa la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní; y al lado de la bella portada renacentista que da acceso al claustro de procesiones, dedicada a san José, hay otro gran cuadro, de estilo italiano, que representa el coloquio de Jesús con la Samaritana.

    La ornamentación de las otras capillas laterales está sin terminar. En la que está dedicada a san Jacinto de Polonia, hacia la mitad del lado derecho, hay un sepulcro renacentista con una estatua yacente, que representa a López Fernández de Paz. Junto a ésta hay otra capilla que fue decorada por Antonio de Villamor, a principios del s. XVII, con escenas de la pasión. En ella puede apreciarse un calvario en madera policromada, de factura gótica y el confesonario donde se confesaba santa Teresa de Jesús. En la primera capilla del lado izquierdo hay una bellísima escultura, del s. XVI, de san Juan Bautista. Es muy interesante la Anunciación situada hacia la mitad de la nave, de columna a columna, obra de Fray Martín de Santiago.

    El coro se halla asentado sobre un arco escarzano atrevidísimo, rematado por una pesada balaustrada de piedra. La sillería, obra de Alonso de Balbás (concluida en 1655), es de estilo clasicista. En la crestería y en las misericordias, que son las partes más decoradas, trabajó el tallista Juan de Mondravilla; a él se debe también el enorme facistol o atril que hay en medio del coro, pieza fantástica, no sólo por sus dimensiones, sino también por la ejecución de la talla. Lo más interesante del coro es el gran fresco de Antonio Palomino que representa a La Iglesia Militante y Triunfante (1705). La parte inferior está dedicada a la Iglesia militante, representada por una mujer vestida de pontifical que va montada en una carroza. A su lado está santo Tomás de Aquino; avanzando un poco más en la carroza están representadas simbólicamente las cuatro virtudes cardinales: la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia; después vienen las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y el amor a Dios y a los hombres. Pisoteados por los caballos blancos y negros hay tres personajes que representan a la ignorancia, el error y la herejía. Bajo las ruedas de la carroza están representados por animales los siete pecados capitales: el oso (la ira), el avestruz (la gula), el pavo (la soberbia), el lobo (la avaricia), la cabra (la lujuria), el perro (la envidia) y la tortuga (la pereza). En la parte superior está representada la Iglesia Triunfante, presidida por la Trinidad; entre los numerosos santos destacan principalmente las figuras de la Virgen María, de santo Domingo de Guzmán, de san Esteban, de san Juan Bautista y de san Antonino de Florencia.

    Convento de San Esteban (Dominicos) Convento de San Esteban (Dominicos) Convento de San Esteban (Dominicos)

    Dedicada a Nuestra Señora Santa María y declarada Monumento Nacional en 1889, la construcción de este templo, orientado hacia naciente, debió de iniciarse en los años finales del reinado de Fernando ll de León (1157-1188). Comenzada siguiendo un proyecto tardorrománico, que aún conserva en buena medida en su perímetro exterior a pesar de las modificaciones posteriores (antesacristía, capilla mayor, capilla del Pilar y sacristía), dibuja planta de cruz latina con cabecera triabsidal escalonada, transepto bien desarrollado y tres naves. Tres portadas dan acceso al interior del templo que se completa al norte con el claustro.

    Hacia los pies del templo sobresale, rompiendo el primitivo perímetro del edificio, la capilla del Pilar, levantada entre 1748 y 1753. Su promotor fue el obispo zaragozano don Clemente Comenge. En el muro de la nave sur, al igual que en el de la norte, destacan, provenientes de la primera campaña constructiva, las magníficas ventanas tardorrománicas que las iluminan directamente.

    La fachada de poniente, que luce de la obra originaria el friso de siete arquillos ciegos trilobulados que adornan el exterior de la capilla del Sagrario, aparece dominada por la portada occidental y la gran mole de la torre, ideada por el arquitecto Juan de Sagarbinaga y levantada entre 1764 y 1772.

    En el interior, fruto de la primera campaña constructiva, las tres naves aparecen diferenciadas por pilares con semicolumnas. Las bóvedas de las naves laterales, realizadas ya bien avanzado el s. XIII, son cuputiformes; idénticas a las que ya en el siglo XIV se utilizaron para cerrar el crucero y la nave central, si bien éstas aparecen animadas con esculturas, entre las que destacan las sitas en el primer tramo de la nave, desde la cabecera, que representan a un rey, una reina, un obispo y un mendicante. Y que la historiografía local identifica con Fernando ll, doña Urraca, el primer obispo civitatense y San Francisco de Asís.

    La primitiva capilla mayor, que amenazaba ruina, fue sustituida en el siglo XVI por la actual, para la que dio nueva traza en 1540 Rodrigo Gil de Hontañón. Esta capilla estuvo presidida por el destacable retablo pintado entre 1480 y 1488 por Fernando Gallego, que en la actualidad se encuentra en el Museo de la Universidad americana de Tucson, en Arizona.

    Las capillas laterales, a las que se accede a través de arcos apuntados fueron capillas de enterramiento de dos de las familias principales de la ciudad. La capilla del evangelio, fue enterramiento de la familia de los Chaves y la de la epístola, fue el panteón de los Pacheco.

    En los tramos centrales de la nave principal se significa de forma maravillosa el coro catedralicio, cuyos muros perimetrales, en los que aún se conservan dos pequeñas pero bellísimas puertas coetáneas a su realización, rematan en una engalanada y calada crestería gótica. La sillería coral fue realizada entre 1498-1504 por Rodrigo Alemán. Alemán y sus colaboradores labraron 72 sillas y en ellas puso de manifiesto su imaginación y su amplio conocimiento de fuentes religiosas y profanas.

    Al claustro se accede a través de una sencilla puerta, abierta en la primera fase constructiva del templo. En planta dibuja un cuadrado casi perfecto, dividiéndose cada lado en cinco tramos rectangulares. Levantadas las pandas occidental y meridional en el siglo XIV, las dos restantes datan del segundo tercio del siglo XVI. Las galerías, a imitación de la de poniente, la más antigua, rasgan arcos apuntando divididos por tres o dos columnas con capiteles vegetales y figurativos, intervenidos drásticamente en 1911 por J. Tarabella. En el ángulo suroeste fue enterrado el cantero que dirigió la obra de las crujías góticas, Benito Sánchez. Las dos crujías restantes, que con las ya realizadas no desentonan, se levantaron entre 1526 y 1539 bajo la dirección del cantero Pedro de Güemes, cuyo retrato, junto con el del racionero Villafañe, aparece en la portada plateresca que abierta a la galería oriental da paso al patio.

    La portada norte, del Enlosado o de Amayuelas, fruto en sus dos tercios inferiores de la primera campaña de trabajos se decora con motivos romboidales y florales. Se completa hacia la cabecera con un arco ciego engalanado en sus dovelas con once cabezas humanas. Llama la atención en esta portada su falta de simetría, acentuada con la apertura en la parte alta, en el s. XIV, de un gran rosetón bajo un arco conopial. Perpendicular a esta portada está el muro de cierre de la crujía este del claustro, que remata en una balaustrada con elementos decorativos del gótico final y del primer renacimiento, y en el que destaca la llamada puerta del Esviaje, abierta en 1540 y en la que su autor, García de la Puente, mostró su gran maestría en los cortes de cantería.

    La portada meridional o de las Cadenas, fruto en su mitad inferior de la primera campaña de trabajos y que al igual que la portada norte denota una clara asimetría respecto del hastial (potenciada por el gran rosetón abierto en lo alto bajo un arco conopial), queda precedida por un atrio configurado en su aspecto actual en 1783. La puerta voltea arco de medio punto y tres arquivoltas que descansan en columnas con capiteles animados con motivos vegetales los extremos y con arpías los centrales.

    Sobre ella, y bajo el arco escarzano que cobija la entrada, brillan cinco magníficas esculturas del primer tercio del s. XIII, que representan a El Salvador, en realidad una maiestas domini, flanqueado por San Juan, San Pedro, San Pablo y Santiago.

    Encima del arco escarzano discurre una galería de doce arcos apuntados, ciegos y profusamente engalanados, que apean en columnas con capiteles decorados con motivos vegetales, aves y cabezas, y que acogen otras tantas esculturas góticas, labradas en torno a 1230, y que ya fueron identificadas con personajes del Antiguo Testamento. De izquierda a derecha son: Abraham, Isaías, la reina de Saba, Salomón, Ezequiel, Moisés, Melquisedec, Balaam, David, Elías, San Juan Bautista y Jeremías. Hacia la cabecera lucen dos arcos ciegos superpuestos, amparando el superior la escultura de una Virgen que sentada sostiene a modo de trono, de sedes sapientiae, al Niño Jesús en sus rodillas.

    El coro cuenta con dos órganos, el órgano pequeño o realejo, dispuesto en el lado del evangelio, fue realizado en 1725 por Pedro Liborno Echevarría; el mueble del grande, situado en el lado contrario desde finales del siglo XVIII, se debe a Manuel de Larra Churriguera, que lo diseñó en torno a 1725. Por su parte, el trascoro es obra de Ramón Pasqual Díez, que lo realizó en estuco imitando mármoles en 1787.

    El Pórtico del Perdón o de la Gloria, situado a los pies de la Catedral, se organiza a partir de un doble acceso que, dividido por una esbelta columna rematada en una pétrea Virgen con el Niño, queda franqueado a cada lado por seis columnas, unas con capiteles vegetales y otros historiados. Las arquivoltas se adornan con figuras y la representación principal del tímpano es la Coronación de la Virgen. La realización de esta labor escultórica habría que fecharla, como muy pronto, a mediados del siglo XIII.

    En la nave del evangelio sobresale el sepulcro dotado por Fernando de Robles y María Pérez Piñero en 1560, conocido como el Altar de alabastro o de la Quinta Angustia, en alusión al material y a la excelente escena que acogida en el arco inferior talló Lucas Mitata, la organización arquitectónica se debe a Pedro de Ibarra y la decoración pictórica a Juan de Borgoña el Joven.

    Fuente: Cabildo de la S.I. Catedral de Ciudad Rodrigo

     

    Escuelas mayores (antigua Universidad)

    Su construcción fue ordenada por el Papa Luna, y se llevó a efecto entre los años 1415 y 1433; es de estructura gótica. La fachada principal se adosó posteriormente (en 1529 ya estaba concluida), y constituye la más renombrada obra plateresca salmantina. Destaca en su cuerpo inferior el medallón central con las figuras de los Reyes Católicos asidos a un único cetro -detalle simbólico de la unidad española-, a cuyos lados figuran el yugo y las flechas, símbolos de los monarcas: a su alrededor se observa una inscripción griega alusiva a la mutua dedicación, con la frase «los Reyes a la Universidad y ésta a los Reyes”. A la derecha del medallón de los Reyes Católicos, y en la pilastra más ancha, hay tres cráneos o calaveras: en la de la izquierda está colocada la «famosa rana» -en realidad es un sapo-, que representa el sentido del pecado que lleva a la perdición y a la muerte. En el segundo cuerpo encontramos un gran escudo de España con las armas del emperador Carlos V, y a izquierda y a derecha del mismo se observan -respectivamente- sendos escudos con el águila imperial bicéfala, (que alude al Imperio de Alemania), y el águila coronada de San Juan, que alude al reino de España; sobre ellos hay una serie de bustos de la mitología grlega, alojados en conchas de marcado clasicismo. En el centro del tercer cuerpo se representa una escena que comprende un pequeño estrado sobre el cual un Papa, sentado bajo los símbolos pontificios, se dirige a clérigos y prelados; se ha supuesto que este Pontífice pudiera ser Benedicto XIII, quien otorgó estatutos y constituciones a la Universidad de Salamanca, aunque también cabe la posibilidad de que se trate de Martin V, que protegió al Estudio Salmantino en el mismo sentido. A ambos lados se muestran sendas alusiones a la mitología clásica, representadas por una Venus, en el recuadro izquierdo, y por una figura de Hércules, en el derecho.

    El interior del zaguán comunica con el claustro bajo de la Universidad. Encontramos dos bóvedas góticas de traza estrellada decoradas con bellas claves talladas; la clave central primera ostenta el escudo de España, con la granada; la clave central segunda reproduce el sello de la Universidad.

    En el claustro bajo, dividido en cuatro crujías rectangulares cubiertas con techumbres de inspiración mudéjar, se encuentran las distintas aulas -antiguamente denominadas “generales»-, sobre cuyas puertas aún se conservan lápidas con inscripciones indicativas del destino de cada una de ellas. Seguiremos la visita¿ en dirección hacia la izquierda del claustro, hallando las dependencias que seguidamente se describen.

    Aula Dorado Montero: en ella impartió sus lecciones el gran jurista Pedro Dorado Montero. Sobre su pequeña puerta se observa una inscripción en pizarra azul que nos recuerda que allí se enseñaba la elocuencia (el arte de «decir bien»).

    Aula Miguel de Unamuno: en recuerdo del profesor y rector Unamuno. Fue antigua aula general de Derecho Canónico, como atestigua el color verde de la inscripción situada sobre la puerta. En la actualidad se utiliza para conferencias y otros actos públicos.

    Universidad de Salamanca

     

    Aula Fray Luis de León: en ella explicó el maestro Fray Luis de León. Las puertas, que tienen una decoración típica de “pergaminos”, son características de fines del siglo XV, y sobre las mismas se observa una inscripción sobre fondo blanco, que era el distintivo de Teología. Se conserva su disposición primitiva, dándonos idea de las condiciones materiales y ambientales en las que se desarrollaba la enseñanza universitaria. Los bancos de madera son muy rudimentarios -vigas a modo de asiento y de mesa- , aunque en su momento supusieran una comodidad extraordinaria para los estudiantes, si se tiene en cuenta que en todas las universidades europeas los alumnos habitualmente se sentaban en el suelo.

    Al fondo del aula, una cátedra para el profesor -en ella pronunció Fray Luis su famoso «decíamos ayer» al incorporarse de nuevo a su labor docente tras el encarcelamiento inquisitorial-, y debajo de la cátedra, un asiento más modesto, que utilizaba normalmente el lector. Las tribunas, o escaños, del lado derecho y del frente se reservaban para doctores o invitados distinguidos.

    Universidad de Salamanca

    Paraninfo: fue antigua cátedra general de Derecho Canónico, tal como indica la inscripción que se conserva sobre la puerta, bajo el escudo papal marcado con la tiara y las llaves pontificias y la media luna del pontífice Pedro de Luna (adoptó el nombre de Benedicto XIII al ser promovido al solio pontificio). En el Paraninfo se celebran los actos académicos solemnes de la Universidad. Está presidido por un gran dosel que, bajo las armas pontificias, símbolo de la Universidad, cobija un estandarte de color púrpura, rematado por una cruz gótica que posee gran valor artístico y, sobre todo, histórico, por cuanto fue donado por el príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos, a los estudiantes de Salamanca en el tiempo que fue Señor de la ciudad. A ambos lados, así como en distintos lugares de la sala, tapices bruselenses del siglo XVII con motivos mitológicos e históricos. A la derecha de la cátedra que ocupa el conferenciante en las solemnidades académicas destaca un cuadro de colores blanco. negro y gris -una grisalla- en la que están representados los Reyes Católicos. Al fondo del Paraninfo en el lado opuesto a la presidencia- sobresale un retrato del rey Carlos IV, del taller de Goya, reproducción del original que existe en el Museo del Prado. A ambos lados de este muro, unas lápidas conmemorativas con los nombres de ilustres profesores del viejo Estudio Salmantino.

    Paraninfo de la Universidad de Salamanca

    Aula Francisco de Vitoria: en recuerdo del gran impulsor del Derecho Internacional, fue antigua cátedra de Medicina. como lo indica la inscripción en fondo amarillo -distintivo de dicha Facultad- situada sobre la puerta. En la actualidad se dedica a reuniones científicas y conferencias.

    Pasada el aula Francisco de Victoria, y en el centro de la crujía oriental del claustro. se accede a un amplio zaguán que comunica el claustro con la Plaza de Anaya. Fue antigua capilla universitaria. Conviene detenerse en la observación de su techumbre mudéjar. El pequeño tamaño de esta dependencia determinó la necesidad de trasladar la capilla a un local más amplio, como veremos más adelante.

    Sala de las tortugas: su denominación actual obedece al hecho de que alberga la segunda más importante colección de quelonios fósiles que existe en el mundo. Actualmente se ha trasladado a la Facultad de Ciencias.

    Aula de la Columna: en su decoración destacan una serie de cuadros que representan, respectivamente, al rey Carlos II (copia del original del Museo del Prado, obra del pintor Carreño de Miranda), a don Juan José de Austria posiblemente se trata de la réplica de un original del mismo pintor, y al Rey Felipe III defendiendo el dogma de la Inmaculada Concepción. También sobresale un lienzo de la Inmaculada, firmado por Latorre, copia del modelo murillesco.

    Aula de las lenguas antiguas: la utiliza en la actualidad el Servicio de Publicaciones de la Universidad.

    Capilla de la Universidad: Ia construyó en el siglo XVIII el arquitecto Simón Gavilán Tomé. Aparece presidida en su puerta por un cuadro de san Jerónimo, atribuido al pintor Simón Pitti. En el retablo, en mármoles de colores, se combinan el estilo barroco, evidente en los relieves de bronce de la parte inferior, y el neoclasicismo de sus columnas. En su cuerpo inferior destacan tres lienzos del pintor Francisco Cacciániga: en el del centro se representa el juramento de profesores de la Universidad defendiendo el dogma de la Inmaculada Concepción; en el de la izquierda, San Juan de Sahagún en el Milagro del Pozo Amarillo: y a la derecha, Santo Tomás de Villanueva socorriendo a los pobres. El cuerpo superior presenta en su centro un relieve de bronce dorado que representa a San Jerónimo escribiendo, y a ambos lados del mismo, un lienzo con San Agustín y otro con Santo Tomás de Aquino. Corona el retablo un calvario, obra de Antonio González Ruiz.

    Pieza notable de la capilla es el púlpito, hecho de igual mármol que las puertas de la sacristía. Es de destacar en el muro derecho de la capilla un sepulcro en mármol blanco y negro, realizado por el escultor Nicasio Sevilla, en el que se guardan los restos de Fray Luis de León (dicho escultor también llevó a cabo el monumento a Fray Luis erigido en el Patio de Escuelas). Antes de salir de la capilla, puede contemplarse a la derecha de la puerta un retrato de San Juan de Ribera, que fue estudiante de nuestra Universidad, realizado por Gregorio Ferro.

    Aula de Salinas: fue antigua general de Derecho Civil -lo indica el fondo rojo de su rótulo , y se denomina así en recuerdo de Francisco de Salinas, catedrático de Música de esta Universidad en el siglo XVI. Se utiliza para enseñanzas de música. conciertos y ciclos de conferencias. En el testero se halla un mueble atril del siglo XVI, sobre el que está situado un gran cantoral en pergamino. Tres retratos de Reinas (doña Ana de Austria, esposa de Felipe II, vestida en plata: doña Margarita de Austria, esposa de Felipe III, de rojo, y doña Isabel de Borbón, esposa del rey Felipe IV, vestida de marrón), así como dos lápices bruselenses con motivos referentes a la historia de Eneas.

    Escalera de la Universidad: a través de ella se accede a la planta alta del edificio. Se abre en un espacio gótico, con una bóveda decorada con bellas arandelas ornamentadas con el sello de la Universidad. La decoración de su pasamanos con relieve es de carácter renacentista –plateresco-, y está inspirada en grabados del holandés Israel Van Meckenem; puede ser contemplada a modo de un programa alegórico que describe el ascenso a la sabiduría a través de la consecución de la pureza y el amor casto, y el vencimiento de la lujuria.

    En el claustro alto encontramos la puerta de la Biblioteca, de un estilo gótico tardío, con una maravillosa y delicada talla, en la que se representan una serie de animales mezclados con hojarascas y la flor de cardo. La Biblioteca -la primera universitaria de Europa- fue fundada pon Alfonso X en 1254. Se conservan 2.800 manuscritos y numerosos códices e incunables. En esta galería del claustro puede apreciarse una mezcla de estilos muy curiosa: junto al ya citado gótico final de la puerta de acceso a la biblioteca, los ventanales presentan arcos dc contracurvas muy característicos de la tradición mudéjar. aunque realizados en purísimo estilo gótico final, y en la parte alta del muro el friso es de clara influencia italiana. En la techumbre también se constata este fenómeno (influencias árabes e italianas). En el muro del fondo de la galería encontramos la representación pictórica de dos santos. Obra de Juan de Flandes. así cono filacterias con alusiones a enfermedades y peligros que pueden producirse cuando se lleva una vida desordenada (indudablemente se trataba de un consejo dirigido hacia los estudiantes). Llama la atención, desde la galería. una centenaria sequoia californiana plantada en el centro del patio. También conviene prestar atención en este momento a los maravillosos contrastes que ofrecen los arcos de contracurvas, la Catedral, y la gran espadaña con el sello de la Universidad debajo de la campana grande; ésta sigue tañendo con ocasión de actos académicos especialmente solemnes (investidura de doctorado «honoris causa«. festividad de Santo Tomás, inauguración del curso académico).

    Rectorado de la Universidad

    Fue antiguo hospital de estudiantes y se construyó hacia 1472. Es un edificio de estructura gótica, aunque también presenta una crestería calada típicamente plateresca. Sobre la puerta de acceso -en su parte más alta- destacan tres escudos que datan de entre 1469 y 1492; en los escudos laterales se cuartelan los castillos y leones del reino de Isabel, con los palos y águilas integrantes de la Corona aragonesa; la ausencia del símbolo del reino de Granada atestigua una fecha anterior a 1492 en que fue unido al resto de España. El escudo central ostenta los cuarteles de Castilla y León.

    Por el zaguán de entrada se accede -a la izquierda- a una estancia que fue la antigua capilla del hospital, y que actualmente es sala de reuniones de la Junta de Gobierno de la Universidad. El resto de las dependencias constituyen la sede del Gobierno de la Universidad (Rector, Vicerrectores, Secretaría General), del Consejo Social (órgano de participación de la sociedad en la Universidad) y de los Servicios Administrativos Centrales.

    Escuelas menores

    Tuvieron como misión impartir las enseñanzas previas a los estudios propiamente universitarios que se cursaban en las Escuelas Mayores. La pequeña portadita plateresca de acceso muestra claramente grandes semejanzas con la fachada de la Universidad, y presenta una puerta con doble arco de medio punto soportado sobre una columna de capitel clásico. Destacan el escudo del emperador Carlos V, en el centro, y dos águilas bicéfalas a los lados. En la parte superior de la fachada se observa el emblema de la Universidad, con la tiara y las llaves, y a ambos lados una representación de San Pedro y San Pablo. El pequeño zaguán a cielo abierto presenta una pequeña bóveda gótica junto a la portada, y al fondo, un escudo de la Universidad en la versión del profesor y los alumnos, con la divisa del Estudio Salmantino: Omnium Scientiarum Princeps Salmantica Docet.

    En el patio rectangular tiene arcos de contracurvas, siguiendo la misma configuración del claustro alto de las escuelas mayores. Su estructura es algo más robusta, todavía gótica en los pilares y en los capiteles; la crestería ha sido modificada por lógicas variaciones en el tiempo, conservando aún algunos elementos platerescos. En el claustro se abren las aulas en las que los estudiantes cursaban el trivium y el quadrivium, superados los cuales ya podían acceder a las escuelas mayores. Siguiendo la visita hacia la derecha del claustro, destacan las dos dependencias que seguidamente se describen.

    Escuelas Menores de la Universidad de Salamanca

    Sala de exposiciones: fue Aula Magna y presenta dos techumbres muy interesantes; una de tipo mudéjar artesonada, y otra también artesonada pero ya renacentista, con una decoración claramente italiana.

    Museo de la Universidad: destaca una parte de la bóveda de la antigua biblioteca, denominada tradicionalmente «Cielo de Salamanca«, pintada por Fernando Gallego a principios del siglo XVI y arrancada y pasada a lienzo el año 1952. Se pueden admirar diversas piezas de orfebrería religiosa de gran valor, tales como custodias; cálices, copones, atriles, relicarios del siglo XVII, etc. También se exponen una colección de casullas y dalmáticas, ternos de ceremonial que se utilizan todavía en los actos religiosos; algunos bancos representativos de los antiguos colegios de la propia Universidad; una curiosa figura de un hombre de tamaño reducido utilizada para enseñanzas prácticas de Medicina; un arca, una antigua bandera y unas tablas procedentes de un antiguo retablo del hospital de estudiantes que representan la Anunciación y la Adoración de los Reyes; una serie de tablas del siglo XVI, muebles de los siglos XVII y XVIII. asi como una mesa rococó procedente del Colegio Mayor San Bartolomé, etcétera.

    Fuente: Universidad de Salamanca.

    En el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936, en el acto de celebración del Día de la Raza -el día del descubrimiento de América-,hay una fuerte discusión entre Unamuno y el general rebelde Millán Astray que está acompañado de legionarios armados con metralletas.

    Relata Unamuno: «Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión […] Se ha hablado también de catalanes y vascos, llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí esta el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis…»

    Alguien ha gritado «¡Viva la muerte!«.

    «Acabo de oír el grito necrófilo de «¡Viva la muerte!». Esto me suena lo mismo que «¡Muera la vida!». Y yo, que he pasado toda la vida creando paradojas que provocaron el enojo de quienes no las comprendieron, he de deciros, con autoridad en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador -había sido Millán Astray-, entiendo que fue dirigida a él […] El general Millán
    Astray es un inválido. […] El general Millan Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía una España mutilada…»

    Millán Astray, furioso, gritó: «¡Muera la inteligencia!»

    A lo que el poeta José María Pemán exclamo: «¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!»

    Unamuno no se amilanó y concluyó: «¡Éste es el templo de la inteligencia! ¡Y yo soy su supremo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir, y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España«.