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Desde el alto del cerro de la Carrallano, oteo, en todas las direcciones, los puntos aproximados donde, antiguamente, estuvieron ubicados unos pueblos, que hoy se catalogan como fincas. dehesas o cotos redondos. Pueblos que, paulatinamente, se han ido despoblando, y los cimientos de sus casas y de sus iglesias han quedado sepultados por la acción del tiempo, del desuso y del trajín del arado.

La despoblación de esos pueblos se dio por diferentes motivos, pero nos vamos a centrar en los principales. Cuando se llevó a cabo la repoblación de la tierra de Alba, en 1224, hubo que edificar pueblos nuevos, pues los ya existentes eran insuficientes para albergar las oleadas de familias, que venían a establecerse a nuestras tierras. Una característica de la ubicación de estas nuevas aldeas era la proximidad y, por consiguiente, el estrechamiento de los términos. Vale cualquier ejemplo para confirmar esta realidad: Fresnillo distaba de Tordillos media legua y de Santiago, tres cuartos de legua; tal ocurre con Sotrobal, a una distancia similar de Macotera y de La Nava; otro tanto, con Melardos, de Santiago de la Puebla y Alaraz… A este problema, le sigue el más definitivo: las cargas fiscales que tiene que soportar. Se decía que de cada puño de sementera, tenía que producir cinco, que se distribuían así: un puño, para el clero; un puño, para el monarca; un puño, para el señor; un puño, para los pájaros y el quinto, para el vasallo labrador. Éste, con su parte, tenía que alimentar a su familia y su ganado, y, además, apartar la simiente para la próxima sembradura. Y la cosecha dependía del cielo, y venían años de extrema sequía, de nieblas y tormentas, como sucedió en 1502, en que no se cogió un grano de cereal ni de uva, porque la piedra y el granizo arrasaron panes y viñas; y, entonces, el campo no era, lógicamente, tan productivo como ahora. Antaño, la huebra de buena calidad daba cinco o seis fanegas; la de media calidad, cuatro y la de tercera calidad, dos o tres.

Esta situación, sobre todo, en el siglo XVI, era insostenible, y la gente empobrecida, perseguida por la miseria y el hambre se ve forzada a abandonar y buscar nuevos horizontes, también inciertos. La situación la describe, con toda su crudeza, la novela picaresca “El Lazarillo de Tormes”, tiempos en que había más ingenio que bienes de la tierra. Y de la situación, no era ajeno la Corte, pues el 17 de septiembre de 1544, desde Valladolid, el príncipe Felipe (Felipe II) escribe a su padre, Carlos V, y le dice: “ la gente común, a quien toca pagar los servicios, está reducida a tan extrema calamidad y miseria, que muchos andan desnudos, sin tener de se cubrir…” Era una penuria extrema la que denunciaba el Príncipe al Emperador, sobre todo, cuando vení a un año de mala cosecha , el hambre era general. “De un año contrario, queda la gente pobre de manera, que no puede levantar cabeza”. Y se ven obligados a llevar una vida andariega, de allá para acá, siempre a la búsqueda de un nuevo horizonte donde poder mejorar, donde probar su suerte, es que, cuando la miseria

acosa, obliga a este estilo de vida itinerante. Y estas son las razones de que varios pueblos de nuestro entorno, se fuesen vaciando, quedándose sin gente; sus términos, en unos casos, se anexionaron a las aldeas vecinas, como ocurrió con Fresnillo, que engrosó el término de Tordillos; Sotrobal, el de La Nava; Melardos, el de Santiago y Valeros, el de Gajates; el resto se utilizó para pagar servicios a caballeros que prestaron su apoyo al monarca en sus andanzas bélicas.

Sotrobal

El primer lugar que atisbo es el punto donde estuvo asentado Sotrobal: Sotrobal pueblo, con sus treinta vecinos y su iglesia de Santiago, que estaba construida en un lugar angosto, enmaderado, que había sido centro de oración de moros, antes de que fuese repoblada la aldea por Alfonso IX en 1224. Y no sólo Sotrobal disponía de iglesia, sino, que, en su término, se alzaba una ermita, dedicada a Santa Ana, que era menester reparar su capilla, y que se iba ladeando a un lado; y, un poco más allá, en territorio de La Nava, existía otra ermita, que guardaba la imagen de Nuestra Señora de la Vega: esta ermita estaba muy bien tratada, pero ambas carecían de rentas y se mantenían de las limosnas de los devotos. Pilar Sastre, en “Estudios Históricos Salmantinos”, pag. 264, dice que “En 1652, se despobló totalmente Sotroval”. Ya sin iglesia y sin ermita, hasta hace cincuenta o sesenta años, aún habitaban las casas de Sotrobal algunas familias, que se encargaban de labrar y de cuidar los ganados de sus nuevos propietarios. El término de Sotrobal pertenecía gran parte al Duque de Alba, al mayorazgo de doña María Palomino, vecina de Zamora, a una capellanía que gozaba don Vicente Gómez, vecino de Alba y a la catedral de Salamanca. El término de Sotrobal ocupaba una extensión de 2.327 huebras; 1656 eran de sembradura y el resto, tierra de pastos, viñedo y monte. Estaba distribuidas en tres hojas: la hoja del Medio comprendía los sitios de las Eras, Valle de la Medialegua, las Tabarneras, Valdegómez, el Espinar, las Fraguas y las Eras de abajo; la hoja raya de La Nava estaba formada por los sitios de la Raya, Salmuero, charco Mesado, las Callejas y el camino de La Nava; la hoja de la raya de Bóveda estaba integrada por el Carrascal, prado Terreros, prado Sanchobuey, las Dehesillas, Pedro García y sendero de Peñaranda. En 1798, el término de Sotrobal lo tenía arrendado José Rodríguez de Peñaranda; de la renta, la Duquesa de Alba recibía dos partes de tres. Con el tiempo, los macoteranos se fueron haciendo con la propiedad de casi todo el término, integrando gran parte de sus pagos en el término municipal de Macotera.

Araúzo

Más al norte, más allá de Sotrobal, escondido entre un monte de encinas, había otra aldea, Araúzo. Una aldea creada durante el siglo XIV, dentro del cuarto de Ríoalmar, junto con La Cida, La Granja, La Lurda y La Serna. Se resiste a pertenecer a la tierra de Alba y se suscita la disputa a principios del siglo XV, puesto que Alba no quiere perderla. Hacia 1428, el caballero salmantino, Fernán Rodríguez de Sevilla, poseía dicho lugar, pero con la oposición, nada pacífica, de los habitantes de Alba. En noviembre de 1431, un pleito entre el concejo de Alba y el caballero, que lo ocupaba, Fernán Rodríguez de Sevilla, intentaba solventar el problema. El pleito se prolongó largo tiempo, pero el resultado fue que Araúzo no volvió a la jurisdicción de Alba.

Araúzo, a principios del siglo XVII, tenía cinco vecinos. Era un lugar propiedad de don Juan de Guzmán. Tenía una buena iglesia, bien tratada, con retablo y sagrario. Tenía un relicario con muchas reliquias muy respetable. El visitador obispal no encontró libro de cuentas ni razón de ellas, pues hacía muchos años que este lugar ha estado rurar y sin vecinos. Su Señor, don Juan, por su devoción, y una señora, hermana suya, han tenido muy buen cuidado de reparar la iglesia y proporcionar aceite para la lámpara. La iglesia tenía unas tierras, pero no hubo quien diera razón de ellas. El señor don Juan dice que el lugar está arrendado todo redondo y que, allí, entran las tierras de la iglesia.

En 1752, pasa a propiedad de doña Mª Manuela de Moztezuma, Marquesa de Almanza, vecina de Salamanca, quien percibe el fruto de su arrendamiento y el portazgo que cobraba a todos los arrierros trajinantes y comerciantes, que transitaban por dicha villa despoblada y por su término; el portazgo se reducía al pago de cuatro maravedís por cada caballería mayor o menos, que pasaba con carga. Araúzo tenía una extensión de 5.247 huebras. Se distribuían así: 660 huebras para trigo; 1.040, para centeno; 2.191, para monte y el resto, para pasto. Tenía un molino harinero arruinado, con cuatro piedras y dos casas: una para el montaraz y otra, para el aparador de labranza; dos pajares, una cochera, caballeriza y palomar. Francisco de la Peña, vecino de Peñaranda, tenía arrendado su término por 12.300 reales. Éste mismo era arrendatario de la finca de San Mamés. Trabajaban en él veinte personas entre labradores, guardas del ganado y dos mujeres que gobernaban la casa. Don Cristóbal de Espinosa, Vizconde de Garci-Grande, poseía una tierra de dos huebras, rayana con Alconada. El Diccionario de Pascual Madoz (1845-50) dice que aún se conservan las ruinas de la pequeña iglesia; en este período, la finca era cultivada, en su mayor parte, por los vecinos de Ventosa; los pastos eran riquísimos y alimentaron, por muchos años, los celebrados toros de la ganadería del Sr. Gaviria; el río, después de fertilizar unas cien huebras de pasto y dar impulso a un molino harinero, se introducía en el Tormes el monte se ha recuperado ya de las considerables pérdidas, que sufrió durante la guerra de la Independencia; la carretera Salamanca – Madrid, usada sólo en el buen tiempo por carruajes, le deja a dos tiros de bala al sur; en la relación de productos destaca la caza menor, especialmente, conejos. A lo largo de la historia, fue pasando su propiedad por distintos señores y, en la actualidad, buena parte de su término es propiedad de un macoterano, José Manuel Prudencio Martín.

Fresnillo

Mirando, al poniente, tenemos el sitio, que se dice de los árboles de San Miguel, y vecino de la antigua huerta del señor Quico el hornero; enfrente mismo de los árboles, y al otro lado del camino, donde mi cuñado Fachenda tenía un majuelo y Andrés el Cabra (q.e.p.d) tenía un huerto, era el punto donde se asomaba la aldea de Fresnillo. Para ser más precisos, distaba media legua de Tordillos y tres cuartos de legua de Santiago de la Puebla. Los arados han destapado trozos de tejas y restos de cimientos, que quedaron desmenuzados. En 1766, el cura de Tordillos, don José Nieto, en un informe que envía a Tomás López, cita la ermita de San Miguel, donde la gente de Tordillos acudía en romería el lunes de aguas. En la lista de pueblos del Obispado de Salamanca de 1410, todavía figuraba Fresnillo y Valeros; en cambio, en el censo de 1548, Fresnillo y Valeros se habían caído de la lista, o sea, que se habían quedado sin gente. Fresnillo, aunque se anexionó a Tordillos, fue propiedad de la marquesa de Cerralvo y Almarza (mayor propietaria), de don Cristóbal de Espinosa , Vizconde de Garci-Grande, Madres carmelitas, convento de las Dueñas, Mayorazgo de Orobios (marqués de Vargas, de Olmedo), beneficiados de san Miguel de Fresnillo, convento de san Leonardo, iglesia de Macotera y concejo de Macotera entre otros. Fresnillo tenía una extensión de 1445 huebras. Su término estaba dividido en dos hojas, que se sembraban un año sí y otro, no. La hoja de la raya de Santiago ocupaba una superficie de 370 huebras: 170 de trigo y 200, de centeno. Comprendía los sitios de Valdelarraya, Valdesalegas, la raya de Valeros, el Rollar y la majada de Rodrigo; la hoja de la Cabezota era más extensa, 620 huebras: 270 destinaban a trigo, y 350, a centeno. La componían los sitios de la raya de Galleguillos, de las Llanas, de las Torbisqueras, el Verdegal y el picón de la Cabezota. El viñedo ocupaba 140 aranzadas, el monte 190 huebras y la tierra inútil, 30 huebras. Fue adquirido por los labradores de Macotera el 8 de febrero de 1852. Conocemos la relación de los nuevos propietarios.

Melardos

En la franja, que se extiende al mediodía, y teniendo como referencia Alaraz, y camufladas entre encinas, se escondían las aldeas de Melardos (Melardes), San Mamés, Garcigrande, Valverde, Gómez Velasco, Carabias (un poco más alejada, junto a Larrodrigo) y Valeros.

Melardos se repobló en 1224, y, pronto, sus nuevos vecinos la abandonaron (mediados del siglo XIV), pasando su término a engordar el realengo de Santiago de la Puebla.

San Mamés y Garci-Grande

Las aldeas de San Mamés (seis vecinos) y Garcigrande se convirtieron en despoblados a mediados del siglo XV; en cambio, sus iglesias aún se mantenían en pie a principios del siglo XVII. Dice el “Libro de lugares y aldeas del Obispado de Salamanca” que, en el término de San Mamés, hay una iglesia desierta de vecindad, que la solía tener; y otra de San Miguel, que solía ser lugar, en el que llaman de Garcigrande. Estas iglesias están maltratadas y arruinadas.

En 1752, San Mamés tenía una extensión de 2.465 huebras. Todo el término era pasto y de monte de encinas, excepto, una vega de ochenta huebras cubierta de fresnos. Lo tenían arrendado Francisco de la Peña, Santiago Rodríguez y Francisco García, vecinos de Peñaranda; el primero pastaba en él sus merinas y vacada; los otros dos, sólo vacas, Desponía de una casa, en la que residía el montaraz. En cuanto a sus propietarios, se habla del conde de Santibáñez del Río (anejo de Doñinos), herederos de don Diego de Ledesma, vecino de Béjar; Pablo Antonio del Águila Mercado, de Medina del Campo; convento de religiosas de Jesús de Béjar; la Real Casa de Comendadoras de Sancti Spíritus de Salamanca y la Memoria que Francisco Blázquez fundó en el convento de las religiosas descalzas de Alba de Tormes.

Garci-Grande era propiedad de don Cristóbal Espinosa, Vizconde Garci-Grande, vecino de la ciudad de Zamora. Su término se destinaba sólo a pastizal y monte de encinas; su leña era utilizaba para la fabricación de carbón. Tenía una extensión de 2.150 huebras. Fue uno de los propietarios de Fresnillo.

En 1938, don Manuel Espinosa y Villapecellín, Vizconde de Garci-Grande, adquirió la ganadería que se anunciaba Nogales y Mejías, propiedad de don Casimiro Pérez-Tabernero Nogales y Manolo Mejías Bienvenida, que tenía procedencia de don Graciliano Pérez-Tabernero.

Valverde

Valverde era otro lugar de la tierra de Alba. A principios del siglo XV, decide desgajarse, desprenderse del dominio de los señores de Alba; en 1411, Alba intenta, sin éxito, recuperar la disciplina del lugar. Y, entonces, pasa a pertenecer al caballero Gonzalo Yáñez, y el nombre de Valverde de Gonzaliáñez, con que se le conoce, hoy día, se debe a ello. En 1458, Valverde era del hijo de Gonzalo Yáñez.

En 1604, de Valverde se dice que es villa de don Gonzalo Ramírez. Tenía cinco vecinos y una iglesia muy maltratada, que se está cayendo y es muy pobre. Las limosnas, que tiene, se gastan, cada año, en apuntalar el lado que se le va arruinando. En su término, cerca de ella, hay una ermita de Santa María la Blanca, bien reparada. Si la iglesia parroquial se hundiera, podría servir de parroquia.

En 1752, Valverde de Gonzaliáñez pertenecía a la Marquesa de Almarza, que también era dueña de Rivilla de Codes. Tenía una superficie de 5.500 huebras; en ella, habitaban seis vecinos: el montaraz, los criados de la señora y el arrendatario (27 personas). El arrendatario residía en una casa-mesón, y atendía un cacho de taberna.

Durante el siglo XIX, la dehesa se arrienda por cuartos: El Vaqueril, El Tomillar, La Laguna y Los Ahijones. El Vaqueril ocupaba una superficie de 152 Has, arrendada a un sólo rentero; el encinar es excelente, con una vega de banda estrecha con fresnos. Dedicado, como hace siglos, a la cría de toros de lidia, que gozaban de cierta bravura. Decían que esta bravura le venía del hambre que pasaban, puesto que, en esta zona, hay pocos pastos. había una copla que cantaba: Ni los toros de Juan Sánchez/ ni los de Zapatero/igualan a los de Antonio/que matan a los toreros/. Ya salió el torito jardo/pa la dehesa del Valverde/ con el cuerno ensangrentado/ que daba penita verle/. Este cuarto se dice ahora Valverde; La Laguna tiene una extensión de 263 Has. cultivada con ocho yuntas. Se llamaba así por tener un embalse natural de aguas de una extensión aproximada de una Ha, quedando seca en verano; El Tomillar, 260 Has. Estuvo arrendado a 16 rentero por 39.000 pesetas anuales. Poseía 20.000 encinas, 50 chopos, 175 olmos y 80 fresnos; Los Ahijones posee una superficie de 220 Has. Arrendada a 16 renteros.

(Datos sacados de “Retrospectiva sobre la evolución de la propiedad y los usos del suelo en una dehesa salmantina: “Valverde de Gonzaliáñez” de Ramón Martín Rodrigo).

Gómez Velasco

Gómez Velasco es una de las aldeas, que se fundó con la repoblación de 1224. La ocuparon veinte vecinos. En 1605, no tiene vecino alguno. Se trata de un mayorazgo del Duque de Alba; llegó a tener ochenta vecinos; debió despoblarse a finales del siglo XVI. Tiene una iglesia muy graciosa, muy bien tratada y reparada. Es anejo de Pedraza. No hay Sacramento, aunque se dice misa los domingos y días festivos para los renteros y criados. Se trata de una de las propiedades privativas del Duque de Álba. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752). Tenía una superficie de 3.200 huebras: de ellas, 3030 de monte para pasto. Poseía dos casas, en una vivía el montaraz. Todo el término lo traía en arrendamiento el concejo y vecinos de Pedraza en 12.800 reales.

Carabias

Carabias es anejo de Larrodrigo. En 1605, sólo vive en ella, don Fernando de Ayala, señor de la tierra. La iglesia está muy maltratada. Don Fernando no pagaba diezmos ni impuestos, porque dicen que tenía bula para no pagarlos, ni tampoco por la dehesa de Juarros, adonde llevaba a parir las ovejas. La bula de exención se la otorgó el Papa Paulo IV a don Alonso de Ayala. a instancias del canónigo Pereira. En Juarros, había una ermita de Nuestra Señora, que tenía veinte pies de renta. En 1752, era propiedad de la Marquesa de Almanza. Tenía una extensión de 3.200 huebras: 326, para trigo; 116, para centeno y 2.750 huebras para monte de pasto. Lo tenía arrendado Domingo Delgado, vecino de Valdecarros, en 9.480 reales anuales. Residía en la finca con su familia, que la componían 15 miembros: el matrimonio, seis hijos, dos criados de labor, un guarda, dos zagales para atender el ganado y dos criadas para el gobierno de la casa. Era dueño de gran cantidad de ganado, que pastaban en sus prados y monte, con ganado de lidia. Para cultivar las tierras de sembradura contaba con ocho parejas de bueyes.

A partir del siglo XVIII, vemos ligado el marquesado de Cerraldo (otorgado por Carlos I a Rodrigo Pacheco Osorio, en 1553), con el marquesado de Almarza; se unieron ambos en el siglo XVIII. Ya los vemos juntos, como propietario mayor de Fresnillo (marquesa de Almarza y Cerralbo). Fue empeño de doña Mª Manuela Moztezuma el ser nombrada “Grandeza de España”, lo consiguió, pero de segunda clase, de Carlos III.

Valeros

Cerramos el círculo de despoblados con Valeros, anejo de Gajates. Fue repoblado con doce vecinos. En 1605, ya es despoblado, aunque tenía una buena iglesia. Como no tenía vecinos, la renta de los pastos y espigadero los cobraba el Duque de Alba, su Señor.

Valeros pertenecía a la jurisdicción del Ducado de Alba; en cambio, su terrón era de varios propietarios: el Marqués de Vargas, poseedor del Mayorazgo de Orobio, vecino de Olmed; las memorias que fundó, en el convento de las carmelitas descalzas de Alba, el Licenciado Pedro Aponte e Isabel Aláiz; el convento de Santa Isabel de Alba y tres macoteranos. Tenía una superficie de 1.100 huebras, que se distribuían en dos hojas: hoja del Cardadal, con los sitios de Salegas y el Seto; y la hoja de Valdemaría, con los sitios de Raya de Valdecarros, Valdemaría, el Juncal, Canadilla, Eras y el Río. Todos estos lugares se transformaron en dehesas o fincas, que se concedieron a los grandes señores, como recompensa por los servicios prestados al rey en las distintas contiendas que tuvieron lugar en España (guerra de Granada y anexión de Navarra) y en Europa (las guerras religiosas y la disputa con Francia por la hegemonía y el predominio de la política europea, y, entre cuyas aspiraciones, se encontraba el dominio sobre Milanesado).

Sothlobar fue también un pueblo como Fresnillo y Valeros, pero hoy es un despoblado. Perteneció al Duque de Alba. La primera referencia que tenemos de Sotrobal procede de 1224, de la repoblación de Alfonso IX. En “Documentación Medieval del Archivo de Alba de Tormes” de Ángel Barrios, se lee: “Jurati (encargados del reparto de casas y tierras): don Xemeno, Domingo Pérez, Domingo Munoz, don Palomino. Repobladores: Lorent; Domingo Johanes; Mari Domingo, la de Martín Johanes; Sacho Fortun; Johanes caro; la mulier (mujer) de Hoan Rico; Muno Gutierre; Pero (Pedro) Gaznata; don Marchos; Juan Passadiela; Gómiz Domingo; Pero Peidrez; Juan Franco; Domingo Pérez; Aparizio; Martín Michael; la heredat de Domingo Facunde; Donoto; filio (hijo) de Pero Guilelmo; los filios de don Fernando; Martín Abat; don Rodrigo; Mari Peidrez; don Palomino; Onega Fortun; filio de Domingo Gómiz; Peidro Munoz; Fernand Gómez; la sobrina de Xemeno”. El libro de lugares y aldeas del obispado de Salamanca de 1604/1629, cuenta de Sotrobal: “Sotrobal es anexo de La Nava. Tiene 30 vecinos y una iglesia de Santiago, la cual está hecha en un edificio angosto, enmaderado, ha sido de moros y tiene lo necesario de ornamentos. En este lugar, hay una ermita de Santa Ana, que ha menester reparar la capilla de ella, que se va ladeando a un lado”. Pilar Sastre Hernández, en la página 264, de “Estudios Históricos Salmantinos, Homenaje al P. Benigno Hernández Montes” presenta la situación en que queda la provincia de Salamanca después de las guerras con Portugal, al hilo de la información que el Deán y Cabildo de la Catedral de Salamanca hacen de los daños que sufre el obispado con las guerras de Portugal, y manifiesta que, hacia 1652, “Se ha despoblado totalmente Sotroval”. El término de Sotrobal ocupaba una superficie de 2.327 huebras. 1.656 era de sembradura y el resto tierra de pasto, viñedo y monte. El término estaba distribuido en tres hojas, que se sembraban un año cada tres. La hoja del Medio comprendía los sitios de la Eras, Valle de Medialegua, las Tabarneras, Valdegómez, el Espinar, las Fraguas y las Eras de abajo. La hoja Raya de La Nava estaba formada por el sitio de la Raya, Salmuero, charco Mesado, las callejas y el camino de La Nava. La hoja de la raya de Boveda estaba integrada por el Carrascal, prado Terreros, prado de Sanchobuey, las Dehesillas, Pedro García y sendero de Peñaranda. Los mayores propietarios de Sotrobal son la Duquesa de Alba y Baltasar de Valencia. La duquesa percibía dos partes de tres de la renta. El resto lo recibían Baltasar de Valencia y pequeños propietarios de Macotera, La Nava y Peñaranda.

Arrendamiento de Sotrobal por Macotera

El primer contrato de arrendamiento que firmó Macotera con el administrador del Duque de Alba (su dueño) sobre Sotrobal, tiene fecha del 28 de abril de 1798. Firmaba los contratos en nombre del pueblo el Ayuntamiento; luego, éste lo subarrendaba entre los labradores interesados, como sucedía con Fresnillo. Es un gesto loable del Concejo, pues no vivía de espaldas a los problemas laborales y económicos de sus vecinos, sino que se implicaba directamente en ellos. El arrendamiento del despoblado de Sotrobal no fue tarea fácil para Macotera. Hasta 1798, lo tenía arrendado don José Rodríguez, vecino de Peñaranda de Bracamonte, y no estaba dispuesto a desprenderse de sus tierras ni prados ni de la casa palacio del Duque de Alba. Los macoteranos, en varias ocasiones, mostraron al duque su interés en arrendar las tierras de Sotrobal; no obstante, el señor Rodríguez se mantuvo firme en su propósito de proseguir con la explotación del despoblado. Hubo que solicitar, de nuevo, amparo al Real Consejo de Castilla, para que este Organismo, analizados los argumentos de Macotera, basados en la necesidad y en la precariedad económica en que vivía el pueblo, optase por inclinarse por la causa macoterana. El ayuntamiento, en el año 1798, estaba compuesto por Juan Cuesta Sánchez y Matías Blázquez García, alcaldes; Juan Madrid y Juan Alonso Jiménez Sánchez, regidores; Francisco Jiménez Pulido, procurador síndico general y Francisco Quintero, fiel de fechos (secretario) se reunió en el consistorio, con 64 labradores, que convocó a campana tañida, según es costumbre; para informarles del resultado del fallo. El escrito, que leyó el secretario, decía así: “Que, a causa de tener necesidad este común de vecinos de más labor y pastos para su subsistencia, para su remedio, acuden al Real y Supremo Consejo de Castilla, por el medio para él más reverente, para exhortar preferencia en el arrendamiento del despoblado de Sotrobal, contiguo a dicho Macotera, el cual traía arrendado don José Rodríguez, vecino de Peñaranda de Bracamonte; y habiendo expuesto en citado recurso unos y otros las razones y justificaciones que tuvieron por convenientes en defensa de sus acciones; por último, dicho Supremo Tribunal mandó llevar a puro y debido efecto el real auto que, en dicho expediente, se dio el 22 de junio de 1785, por el cual se comisionó al señor alcalde mayor de la villa de Alba, para que subrogue (sustituya) a dicho concejo en lugar del citado don José Rodríguez en el arrendamiento de los pastos, prados y demás fincas concejiles a dicho despoblado de Sotrobal. 22 de febrero de 1798. Insta a los otorgantes a que formalicen la escritura de arrendamiento en los mismos términos en que la tenía determinada don José Rodríguez. Se firmó el 29 de abril de 1798. El procurador síndico general representaba al concejo de Macotera en el acto de formalización del contrato; en él recaía el poder notarial del concejo y de los vecinos, para sentarse a la mesa con los administradores de los dueños del término de Sotrobal. En el arrendamiento entraban el monte alto y bajo, los abrevaderos, las aguas estantes y manantes, los pastos y las tierras de labor por tiempo y espacio de seis años. La renta anual era de trescientas treinta fanegas de trigo, 45 fanegas de cebada y 10.500 reales de vellón, pagaderas el 15 de agosto las fanegas de trigo y de cebada; y el 15 de abril y el 11 de noviembre, por mitad, el dinero. En forma: 200 fanegas de trigo y 30 de cebadas al Duque de Alba, que había de llevar a las paneras del Duque en Alba de cuenta y riesgo de los arrendatarios. Los granos han de ser de la mejor calidad sin mezcla de mala semilla; además, 7.000 reales en dinero. 100 fanegas de trigo y 15 de cebada, de la misma calidad y en idéntica forma, al mayorazgo de la señora doña María Palomino, vecina de la ciudad de Zamora. 20 fanegas de trigo a la capellanía que goza don Vicente Gómez, vecino de Alba. 10 fanegas de trigo a los canónigos de la catedral de Salamanca.

Al montaraz, se le han de dar de excusa, en dicho término, cuatro huebras de tierra en cada hoja para senara (tierra que dan los amos a sus criados para que la labren de su cuenta, como plus de su salario), una caballería mayor y otra menor, treinta cabras, doce cerdos de campo y algunas aves sin que dicho montaraz pague por ello cosa alguna, pero, con la condición, que ha de guardar los prados y rastrojos con dichos ganados todo tiempo. Todos los contratos, que se formalizan cada seis años, recogen los mismos requisitos, excepto el de 18 de diciembre de l828, en el que figura una pequeña modificación en relación con la renta: en lugar de abonarse 330 fanegas de trigo y 45 de cebada como en años anteriores, se pagan 380 fanegas de trigo y 50 de cebada. (A.H.P.SA. Sección Notarial, signaturas 228 y 231

La estatua muestra los rasgos femeninos de una mujer indefinida situada sobre una plataforma que permite apreciarla desde cualquier punto de la pequeña plaza donde se encuentra, tras la Avenida Mirat, junto la Calle Corral de Villaverde.

La mujer no tiene ni pies ni manos pero exhibe sus atributos femeninos como homenaje a la feminidad y la maternidad.

La obra de Hipólito Pérez Calvo se inaguró el 20 de diciembre de 1997.

Daniel Hernández Ruipérez nació en la localidad salmantina de Peñaranda de Bracamonte en 1954.

Catedrático de Geometría y Topología del Departamento de Matemáticas desde 1983 e imparte docencia en la Facultad de Ciencias. Licenciado en Ciencias, por la especialidad de Matemáticas, en 1976 por la Universidad de Salamanca, obtuvo su Doctorado en dicha Universidad en 1978. Ha impartido docencia en las diversas titulaciones de la Facultad de Ciencias (Matemáticas, Físicas), y Ciencias Químicas, así como en doctorados y masters.

En su curriculum cuenta con el reconocimiento de seis quinquenios docentes. Ha dado cursos y seminarios en numerosas universidades, especialmente en Tireste, Genova, Berlín, Lisboa y Guanajuato. Su labor investigadora se ha centrado en la Geometría Algebraica, donde ha participado y dirigido diversos proyectos de investigación regionales, nacionales y europeos, tesis doctorales, además de organizar numerosos congresos y reuniones científicas internacionales.

En las elecciones al Rectorado de la Universidad de Salamanca celebradas a finales del año 2009 venció al, hasta entonces, Rector (por suplencia) José J. Gómez Asencio. Convirtiéndose en el nuevo Rector de la institución salmantina.

Damián Villar, fue un escultor, salmantino, que nació en 1917 y fallecio en 2003.

Estudia en Salamanca y posteriormente en Madrid, becado por la Diputación de Salamanca, en la Escuela de Bellas de Artes, beca que cede al tambien escultor salmantino Venancio Blanco para tomar en posesión la plaza de profesor de talla en madera en la Escuela de Artes y Oficios de Granada. En la década de 1950 se traslada a Salamanca, donde residirá el resto de su vida y desarrollará la mayoría de su producción artística.

Obra

Pasos de Semana Santa:
Gran parte de su obra, y por la que sin duda es mas recordado es la religiosa, concretamente la imaginería. Se le considera miembro de la Escuela de Imaginería de Salamanca junto a Inocencio Soriano Montagut y Francisco González Macías. De entre sus obras destacan para la Semana Santa en Salamanca sus Pasos Procesionales:

Nuestro Padre Jesús de la Pasión, 1945 para la Hermandad Dominicana de Salamanca.
El Prendimiento, 1947, que consta de 5 imágenes para la Seráfica Hermandad de Nazarenos del Stmo. Cristo de la Agonía, Salamanca.
Virgen de la Esperanza, 1952, para la Hermandad Dominicana de Salamanca.
Cristo del Perdón, 1959, para la Seráfica Hermandad de Nazarenos del Stmo. Cristo de la Agonía, Salamanca.

Obra religiosa:
Cristo en Marfil
Virgen de la Peña de Francia, PP Dominicos, Salamanca.
Virgen de la Vega, Salamanca.
Virgen del Carmen
Crucificado del Seminario de Calatrava, Salamanca.

Obra Civil:
Fue seleccionado para trabajar en el Valle de los Caídos junto a figuras tan señaladas como Juan de Ávalos. En Salamanca realizó numerosas obras urbanas y bajorelieves como el del Hotel Monterrey.

Zurradores y Curtidores

Estos fueron muy activos en Salamanca donde formaron gremio, la inundación de San Policarpo fue un duro golpe al encontrarse los talleres en la ribera del Tormes, no obstante pudieron recuperarse.

El metrial que se trabajaba eran las suelas de tierra (cuero vacuno), las vaquetas (cuero de ternera), los cordobanes (cuero de cabra) y las badanas (cuero de carnero).

Pellejeros

Estos no alcanzaron la preponderancia de los zurradores, no obstante era común la elaboración de:

Pellejos para el aceite.
Pellejos meleros.
Pellejos pequeños.
Pequeños de Lucera.

Zapateros

El oficio de los zapateros fue uno de los más prestigiosos dentro de los artesanos logrando durante la edad Media en los diversos fueros distintos privilegios. Tradicional el oficio estaba ligada a los conversos.

Los zapateros debían respetar ciertas normas para elaborar su producto:

El calzado debe estar bien curtido.
No deben engañar al cliente con los materiales.
La suelas serán de sotajo o palmilla.
Las costuras iran bien cosidas.
un medidor controlaba el cumplimiento de estas normas.

Tipos de Calzado:

Hombre:
Bordeguíes
Zapatos
Botas

Mujer:
Zapatas
Zuecos
Chinetas
Botines
Botas
Chapines

Unisex:
Zapatos de vaqueta, cordobán o moscovia.
Botas de becerrillo, de estopa y de paño de garrobillas.
Albarcas son el calzado tradicional de los pastores

Convento construido en 1739, a expensas del obispo fray Gregorio Téllez. Destaca la portada de la Iglesia de arco adintelado y columnas, las armas reales y en la parte superior un escudo ovalado con el símbolo del Corazón de Jesús. Se fundó este convento en 1605 por Doña Catalina Enríquez, hija del marqués de Cerralbo. En 1810 fue Cuartel de Artillería y posteriormente cárcel.

Corporario es un anejo del municipio de Aldeadávila de la Ribera, perteneciente a la comarca de La Ribera (más conocida como Las Arribes), en la Provincia de Salamanca, Comunidad Autónoma de Castilla y León, Reino de España.

Según el censo de 2009 tiene una población de 187 habitantes.

Su código postal es el 37251.

Parque Natural de las Arribes del Duero, perteneciente a la Red Natura 2000 (Unión Europea) de la UE.

Historia

Su historia, al igual que el resto de localidades salmantinas fronterizas con Portugal y ribereñas del Duero, nos dice que pertenecieron durante la Edad Media al concejo de villa y tierra de Ledesma, y a sus respectivos señores medievales. La comarca de las Arribes fue fortificada ya en el s.XIII: hubo castillos importantes en Vilvestre, Barruecopardo (anterior a 1212), Mieza, Aldeadávila (se conserva la Torre del Homenaje reconvertida en Torre parroquial),Masueco y Pereña. Coincidiendo con el Tratado de Alcañices, se nos dice que el concejo de Ledesma pertenecía al señorío del infante Don Pedro (1297). Posteriormente, en 1315,el día 22 de julio durante la celebración de Las Cortes de Castilla en Burgos, las aldeas de Dieza -Mieza-, Aldea d’Avila, Darios -Corporario-,La Cabeza de Furamontanos, Pereña (Penna) y Villarino de Arias -Villarino de los Aires- piden al nuevo monarca su restitución al concejo de Ledesma, con todos sus derechos, a lo que la Regencia del futuro rey Alfonso XI accede. Las Cortes de Valladolid de 1322, ya muerto el infante Don Pedro- confirman el traslado al concejo de Ledesma de la comarca de «La Rivera». Estos antiguos textos nos hacen pensar que estas aldeas fueron fortificadas en dicha época, en evitación de nuevas ocupaciones portuguesas como las que realizó en 1296 el rey portugués dom Dinis, quien ocupó hasta Simancas-y se anexionó posteriormente toda la comarca de Riba Côa- . De esta época señorial de finales del S.XIII, y la crisis dinástica en Castilla a la muerte de Fernando IV, procederían , entre otras, la antigua torre de Aldeadávila, que era un alcázar recrecido y ampliado a fines del S.XV, y durante el XVI. Durante los reinados de Alfonso XI, Pedro I de Castilla y Enrique II el territorio de las Arribes vuelve a señorializarse y a tener sentido militar, a partir de 1341. El territorio es donado a una sucesión de infantes bastardos, y futuras reinas y reyes entre ellos el infante Fernando Alfonso, la reina Doña Leonor de Guzmán que casó con Fernando I de Aragón en 1393, uniéndose su señorío al de las «cinco villas».

La segunda mitad del s.XV conoce una gran prosperidad en la comarca, y una redistribución muy importante de la población dentro del propio concejo; siendo los núcleos más poblados: Ledesma, Aldeadávila, Villarino, Pereña, y Masueco y Mieza.

Hacia 1600 se constituye un Señorío en la comarca de las Arribes, detentado por donación real a Alfonso Fernández de Villarino, quien lo transmite a su hijo Gonzalo, y posteriormente al explorador del Perú Martín de Ledesma Valderrama, los lugares y sus términos: Mazuelos-Masueco-,aldea Dávila-Aldeadávila-,Corpario-Corporario-, la Vídola, Fuentes-Fuentes de Masueco-, Villasbonas-Villasbuenas-, la Badina, Villamuerto-Villarmuerto-, Grandes, Grandenos, Herbalejos, etc.». La intervención urbanística de Martín de Ledesma en Villarino fue muy importante hacia 1624:» e lo que compré de Gonzalo Fernández, fijo de Alfonso Fernández de Villarino, en el dicho lugar de Villarino, la mitad del lugar que yo fice nuevo dentro en el corral de las mismas casas del dicho lugar de Villarino».

En 1972 se anexiona a Aldeadávila de la Ribera, perdiendo su independencia.

Despoblados antiguos en las Arribes

El poblamiento inicial fue muy distinto del actual, basado en el modelo repoblador gallego: muchas aldeas de pequeño tamaño y muy próximas entre sí, lo que hizo insostenibles económicamente a la larga muchas de ellas. En 1265 están registradas algunas de ellas: Simirera, Penalfange, Aveto, Robredo de las Casa (posteriormente de Santo Domingo). En el siglos XIV y XV existieron, con parroquia propia las de Quadrilleros (en Corporario), y la de Alcornocal (próxima al Teso Alcornoque de Aldeadávila), así como La Revilla de Aldeadávila, que fueron abandonadas hacia los siglos XVII y XVIII. Finalmente perduraron hasta el s. XIX las aldeas de Laverde o Santa Marina y la de Robredo de Santo Domingo. Gracias a los esfuerzos de vecinos de Aldeadávila y La Zarza están empezando a rescatarse restos medievales de tumbas y ermitas.

Etimología

En 1315, en las Cortes de Burgos figura Darios, y en 1500 se registra el nombre de Corpario y 49 vecinos.

Referencias en la Historia y Literatura

La primera referencia histórica la tenemos de 1265, en copia documental de 1345 conservada en los archivos de la Catedral de Salamanca: la Yglesia Catedral de la ciudad de Salamanca: Summa Libro a todos los préstamos que la iglesia Catedral de la Ciudad de salamanca ha e tiene en la dicha ciudad e en sus tierras e término e en la villa de Ledesma e en su término…, y se refiere al préstamo para la construcción de la iglesia de Corporario, Aldeadávila, y otras poblaciones de las Arribes.

Otras referencias históricas primeras datan de 1315,y 1322 en las Cortes del Reino de Burgos y Valladolid sobre el Señorío de los infantes Pedro de Molina y Sancho Pérez establecido en las aldeas de La Ribera entre 1290 y 1322.

Libro de los lugares y aldeas del Obispado de Salamanca (1604-1629), Antonio Casaseca Casaseca y José Ramón Nieto González:

«Corporario.Es anejo de Aldea de Avila, lugar de çinquenta veçinos, tiene una yglesia bonita con su torre, y el beneffiçiado de Aldea de Avila sirve aquí, y ambas yglesias las tiene bien limpias y aseadas, aquí ay una ymagen del Rosario, muy buena, y una cruz de plata muy rica con una manga bordada muy graçiosa y todos los ornamentos que ay están bien tratados. Valdrá la fábrica de Corporario nueve mil maravedís y todos los gasta. Aquí ay un humilladero, muy bueno, de la Cruz y una hermita de San Apolinario y otra hermita de Santa Marina; tiene un préstamo que poseen las monjas de Aspetia, en Vizcaya».

Ruinas de un antiguo convento franciscano, en Ciudad Rodrigo, parcialmente destruido en la Guerra de la Independencia. Recientemente la Junta de Castilla y León ha invertido más de un millón de euros en la restauración y puesta en valor de las ruinas del convento, incluyendo una actuación específica para recuperar las pinturas murales que conservaba la capilla del obispo Antonio del Águila. En esta capilla se realizó en 2007 una exposición dedicada a San Francisco de Asís, con motivo del paso del santo por Ciudad Rodrigo en 1214.

La escultura El Calvario de Juan de Juni fue concebida para la Capilla de los Águila de este convento, donde permaneció hasta la ruina del edificio.

Desde junio de 2008 el edificio se dedica a la exposición permanente Piedras para el recuerdo, de material pétreo variado, tal como estelas funerarias, piedras de molino, un verraco o escudos nobiliarios procedentes de derribos. Estos restos se exponen en la capilla de los Centeno, mientras que en la de los Águila se expondrá una reproducción de El Calvario en el altar que ocupó originalmente.

En el siglo XI las esposas de loa caballeros que partían a luchar contra los musulmanes se refugiaban durante la ausencia de sus esposos en la antigua ermita de Santa Ana, era comun que muchas de ellas se quedaran de por vida debido a la muerte de sus maridos.

En la ermita realizaban practicamente una vida monastica dedicadas a la oración por sus esposos. Los diversos reyes se preocuparon por ellas otorgandoles mercedes y privilegios para la autosuficiencia de estas viudas. Para ellas fundó Martín Alfonso junto asu esposa María Méndez un convento junto a la actual Iglesia de Sancti Spiritus y Alfonso X les concedió en 1282 el título de Comendadoras de la Orden de Santiago.

Para poder ingresar en el convento las mujeres debían ser de noble cuna, no descender ni de judios, moros ni conversos, y no haber trabajado nunca para nadie. Los privilegios de los que gozaba el convento se grabaron en una peidra que puede apreciarse en la fachada de la Iglesia de Sancti Spiritus.

Estas religiosas adoraban al Cristo de los Milagros.