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La Universidad de Salamanca, emplazada en la ciudad de Salamanca, es la universidad más antigua de España (ya que el Estudio General de Palencia, anterior a ella, no existe en la actualidad) y una de las más antiguas de Europa junto con las de Bolonia, la Sorbona de París, Oxford y Cambridge..

Historia

Aunque su origen es más antiguo, el primer documento oficial conocido es del rey Alfonso IX de León, en el que concede la categoría de Estudio General a la Escuela Catedralicia existente, debido a la calidad de sus enseñanzas y data del año 1218. Este título de Estudio General manifiesta la diversidad de las enseñanzas impartidas, su característica no privada (abierta a todos) y la validez de sus títulos.

Bajo el reinado de Alfonso X se transformó de Estudio General en Universidad, dándole el rey sus primeras ordenanzas, dotando sus primeras cátedras estables, como la de música, y creando el cargo de bibliotecario, siendo la primera universidad de Europa que contaba con biblioteca pública. Además de los reyes diversos papas favorecieron a la universidad: Alejandro IV confirmó el estudio en una bula de 1225.

El claustro de esta Universidad discutió la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierta América, se discutió sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario para la época; se analizaron los procesos económicos por primera vez, se desarrolló la ciencia del Derecho y fue un foco humanista, así como la fuente de la que se nutría la administración de la monarquía hispánica para crear y mantener su Estado.

Fachada del edificio histórico
Matemáticos de Salamanca estudiaron la reforma del calendario, por encargo del papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se implantó posteriormente.

La universidad vivió su mejor momento durante los siglos XV y XVI durante los cuales convivieron algunos de sus miembros más brillantes y que se conoció como la escuela de Salamanca, correspondiendo con el Siglo de Oro español. Hacia 1580, llegaban 6.500 estudiantes nuevos cada año. En el curso 1567-1568 llegó a tener casi 8.000 alumnos y hacia 1600 la Universidad contaba con unas 26 cátedras vitalicias y unas 30 temporales, llamadas cursatorias y regencias, agrupadas en los saberes de Cánones, Leyes, Teología, Medicina, Artes-Filosofía, Humanidades-Lenguas, Matemáticas y Música.

Tuvo un cierto resurgir durante la Ilustración, en el siglo XVIII, en el que coincidieron buenos profesores con personajes pintorescos, como Diego de Torres Villarroel, época que acabó con la invasión francesa (1808 – 1813) durante la cual muchos de sus Colegios Mayores resultaron destruidos (no hubo batalla en Salamanca, fue para utilizar la piedra para construir defensas y, probablemente por el placer de destruir) y sus bibliotecas expoliadas de sus mejores fondos. Los libros se recuperaron entre el equipaje del rey José I tras la batalla de Vitoria (1813), pero una parte de los fondos fueron regalados por Fernando VII a Lord Wellington, como agradecimiento, y otra pasó a formar parte de la Biblioteca del Palacio Real. Estos últimos fueron no recuperados para la Biblioteca de la Universidad hasta 1954.

Personajes

Por esta Universidad han pasado en calidad de alumnos o profesores Fray Luis de León, Francisco de Vitoria (precursor del Derecho Internacional, un siglo antes que Hugo Grocio, participante en el concilio de Trento y principal impulsor de la Escuela de Salamanca), Domingo de Soto (discípulo del anterior, que participó en el concilio de Trento y en la Junta de Valladolid sobre la cuestión indígena), Martín de Azpilicueta (examinó por primera vez el fenómeno de la inflación, antes incluso que Jean Bodin), Tomás de Mercado (pionero del análisis económico), Luis de Molina, Diego de Covarrubias (uno de los creadores del nuevo derecho adaptado a un estado moderno como eran los renacentistas), Antonio de Nebrija (el gran humanista y autor de la primera gramática de la lengua castellana), Pedro Sánchez Ciruelo (gran matemático que además de en Salamanca fue profesor en Alcalá y la Sorbona), Francisco de Salinas (catedrático de música), Francisco Sánchez de las Brozas, conocido como «El Brocense», Alonso Fernández de Madrigal conocido como El Tostado, Abraham Zacut (gran astrónomo judío que fue consejero de reyes como el de Portugal), Miguel de Unamuno (que fue rector en tres ocasiones), los lingüistas Antonio Tovar y Luis Michelena, Enrique Tierno Galván, Beatriz Galindo «La Latina» y Lucía de Medrano, las primeras mujeres estudiantes de la universidad, y la segunda, la primera que, en Europa, dió clases en una.

Como alumnos, Hernán Cortés (conquistador de México), San Juan de la Cruz, Fernando de Rojas (autor de La Celestina), Ambrosio de Morales (humanista y arqueólogo), Góngora (uno de los más grandes escritores españoles de todos los tiempos, dentro del llamado Siglo de Oro de las letras españolas). El Conde-Duque de Olivares (valido del rey Felipe IV de España), Mazarino (primer ministro del rey de Francia Luis XIV), Calderón de la Barca, José María Gil-Robles (brillante abogado que participó en pleitos que han sentado precedente en el Derecho Internacional, como el Barcelona Traction y controvertido político de derechas en la II República Española, en la que jugó un destacado papel como líder de la CEDA), así como Aristides Royo, que sería después presidente de Panamá, el poeta Pedro Salinas y Adolfo Suárez (primer presidente tras la restauración democrática en España) entre muchos otros.

Tradiciones

Una vez al año los profesores realizaban las Relecciones, unas clases en las que se resumían las enseñanzas impartidas durante el año, destacando las intervenciones de profsores como fray Francisco de Vitoria.

Los nuevos estudiantes eran conocidos como nevados debido a que los estudiantes veteranos les ponían la sotana (loba) nevada debido a los escupitajos que les enviaban.

Los estudiantes acudían a las clases con un traje talar y birrete. Cuando obtenían la licenciatura se ponían un borlón encima del birrete, del color de la facultad en la que habían obtenido el título (azul celeste para Letras, azul turquí para Ciencias, encarnado para Leyes, amarillo para Medicina…). Al doctorarse añadían al birrete unos flecos del color de la facultad donde se doctoraban. Los que tenían más de una licenciatura llevaban los colores mezclados en el borlón del birrete y lo mismo ocurría con los que tenían más de un doctorado mezclaban los colores en los flecos.
Los profesores llevaban además la muceta, especie de capilla corta, también de color.

Mientras estudiaban, los colegiales, llevaban una banda de paño con el color y el escudo del Colegio al que pertenecían. Se llama la beca.

En una Universidad, la culminación de los estudios es la obtención del título de doctor. En Salamanca, el doctorando velaba los libros durante una noche en la capilla de Santa Bárbara, en el claustro de la catedral vieja, preparando su defensa, y a la mañana siguiente entraba el tribunal que se sentaba en los bancos de alrededor. Obtenido el doctorado, empezaba la celebración. El doctorando regalaba unos pastelillos especiales (pasteles del doctorado) a los miembros del tribunal y sus compañeros pintaban un Vítor, como el de la figura, en cualquier pared en la que encontrasen un hueco (del mismo modo que ahora se pintan los grafitti). Cuando el doctorado era de ciencias, el pigmento utilizado era sangre de toro, cuando era de letras, pigmentos vegetales, pero siempre de color encarnado.
Este símbolo fue utilizado políticamente durante el franquismo, pues desde la Ley Moyano de 1857, hasta 1953, la única Universidad que expedía títulos de doctor era la Central (la de Madrid) y, por lo tanto, al llegar la guerra civil llevaba 80 años en desuso. A partir de 1954 volvió a utilizarse para los doctores, aunque de tamaño reducido y en sitios muy delimitados.

Los estudiantes pobres se alimentaban a menudo de la sopa boba, que daban en los conventos. Era una sopa alimenticia, pero sin sabor gustoso, de ahí el nombre. Se distinguían porque llevaban en el frente del bicornio una cuchara, y les llamaban «sopistas». Este bicornio, con la cuchara, figura (¿figuraba?) junto a la cabecera de La Gaceta Regional de Salamanca.

Centros y Facultades

Dentro de la Universidad, las facultades son los centros encargados de la gestión administrativa y de la organización de las enseñanzas universitarias conducentes a la obtención de títulos académicos.

Actualmente, la Universidad de Salamanca está constituida por 16 Facultades, 3 Escuelas Técnicas Superiores, 3 Escuelas Universitarias:

Facultad de Bellas Artes
Facultad de Biología
Facultad de CC. Agrarias y Ambientales
Facultad de Ciencias
Facultad de Ciencias Químicas
Facultad de Ciencias Sociales
Facultad de Derecho
Facultad de Economía y Empresa
Facultad de Educación
Facultad de Farmacia
Facultad de Filología
Facultad de Filosofía
Facultad de Geografía e Historia
Facultad de Medicina
Facultad de Psicología
Facultad de Traducción y Documentación
Escuela Politécnica Superior de Ávila
Escuela Politécnica Superior de Zamora
Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Béjar
Escuela Universitaria de Educación y Turismo de Ávila
Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia
Escuela Universitaria de Magisterio de Zamora

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